El pasado domingo 16 de junio, una joven soldado colombiana murió en medio de la guerra que se libra en Afganistán. Niyireth Pineda Marín, perteneciente al ejército español, se trasladaba en un vehículo blindado con el Sargento Manuel Agudín Perrino y otros tres uniformados por la localidad afgana Qala-i-Naw cuando fueron alcanzados por un artefacto explosivo conocido como “anti- carros”.
A los 19 años, Niyireth tuvo a su único hijo, que hoy tiene 12 años. Al poco tiempo se convirtió en madre soltera y empezó a estudiar en una normal del departamento de Tolima para ser profesora. Dictó clases en varios colegios de Ibagué, Planadas y otros municipios de su departamento. Años después, se fue vivir con su hermana Noribia a Pereira, ciudad en la que cursó varios talleres en docencia.
Eran tres hermanas, Noribia, Niyireth y Delia. La primera en partir al viejo continente fue Noribia, la mayor, quien se fue a España en el año 2000 con la ilusión de salir de las condiciones precarias en las que siempre vivieron. Allá trabajó en una casa de familia como empleada domestica y, aunque le toco duro, como ella misma dice, logró tener una estabilidad económica.
Su situación, según Noribia, fue la que motivó a sus hermanas menores a viajar a España tres años después de que ella lo hiciera: “A mis hermanas les hacía ilusión conocer y tener un mejor futuro”, dice Noribia con la voz entrecortada.
Niyireth y su hermana Delia trabajaron varios meses como empleadas domésticas en casas de familia y en algunas empresas. “Ese fue el primer trabajo que consiguieron”, asegura Noribia. Luego, Niyireth logró un trabajo mejor como vendedora en un almacén de zapatos en Madrid.
Antes de ingresar al ejercito español Niyireth Pineda era maestra de primaria.
Tres años después de haber llegado a España, Niyireth, que entonces tenía 26 años, y su hermana Delia, de 24, decidieron incorporarse al ejército español como soldados profesionales, el primer grado de suboficial al que una persona que no tiene nacionalidad española puede acceder en esa fuerza. El año pasado Niyireth había estado en Afganistán en la misión que cumple España junto con 45 países aliados. Fue enviada de nuevo hace tres meses para que cumplir una misión humanitaria.
La última vez que Niyireth y Noribia hablaron fue el jueves pasado. “Mi hermana me dijo que la situación se estaba complicando mucho y que esa misión era muy difícil, pero confiaba en sobrevivir a los ataques”, recuerda Noribia con la tristeza de saber que su hermana menor no pudo cumplir sus planes de quedarse un par de años más en el ejército cumpliendo misiones de alto riesgo, por las que se paga mejor, para luego devolverse a Colombia y estar con su familia.
Esta familia de mujeres soldados apenas se estaba reponiendo de la muerte de su papá y esposo, Carlos Pineda, quien murió hace poco más de tres años. Ahora sufren la pérdida de Niyireth, quien a finales de este año cumpliría cinco años en el Ejercito Español. Quienes la conocieron, aseguran que siempre hacía reír a todos en las reuniones familiares y contaba sus hazañas en la guerra de Afganistán como si se trataran de pequeños cuentos de ficción.
Aunque la base de Niyireth y la de Delia quedaban separadas, una en la isla de Fortoventura y la otra en una pequeña isla llamada Palmas de Gran Canaria, todos los días hablaban y eran muy unidas, afirma Noribia.
Delia, quien le dio la noticia a Noribia y su mamá, ha recibido el mejor de los tratos por parte del gobierno español. Ella sigue siendo soldado del ejército de España y ahora está a cargo de su sobrino huérfano.
El martes el gobierno español anunció que correría con todos los gastos de la repatriación del cadáver de Niyireth y del traslado de su hijo y su hermana. Niyireth, la víctima número 96 del ejército español en Afganistán, recibió todos los honores militares en un funeral de Estado al que asistió el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, quien entonó las notas del himno de infantería ligera, cuerpo armado al que pertenecía esta heroína colombiana. Niyireth fue condecorada una cruz roja que se les entrega a quienes ha sobresalido en Afganistán.
Antes de ingresar al ejercito español Niyireth Pineda era maestra de primaria.
Tres años después de haber llegado a España, Niyireth, que entonces tenía 26 años, y su hermana Delia, de 24, decidieron incorporarse al ejército español como soldados profesionales, el primer grado de suboficial al que una persona que no tiene nacionalidad española puede acceder en esa fuerza. El año pasado Niyireth había estado en Afganistán en la misión que cumple España junto con 45 países aliados. Fue enviada de nuevo hace tres meses para que cumplir una misión humanitaria.
La última vez que Niyireth y Noribia hablaron fue el jueves pasado. “Mi hermana me dijo que la situación se estaba complicando mucho y que esa misión era muy difícil, pero confiaba en sobrevivir a los ataques”, recuerda Noribia con la tristeza de saber que su hermana menor no pudo cumplir sus planes de quedarse un par de años más en el ejército cumpliendo misiones de alto riesgo, por las que se paga mejor, para luego devolverse a Colombia y estar con su familia.
Esta familia de mujeres soldados apenas se estaba reponiendo de la muerte de su papá y esposo, Carlos Pineda, quien murió hace poco más de tres años. Ahora sufren la pérdida de Niyireth, quien a finales de este año cumpliría cinco años en el Ejercito Español. Quienes la conocieron, aseguran que siempre hacía reír a todos en las reuniones familiares y contaba sus hazañas en la guerra de Afganistán como si se trataran de pequeños cuentos de ficción.
Aunque la base de Niyireth y la de Delia quedaban separadas, una en la isla de Fortoventura y la otra en una pequeña isla llamada Palmas de Gran Canaria, todos los días hablaban y eran muy unidas, afirma Noribia.
Delia, quien le dio la noticia a Noribia y su mamá, ha recibido el mejor de los tratos por parte del gobierno español. Ella sigue siendo soldado del ejército de España y ahora está a cargo de su sobrino huérfano.
El martes el gobierno español anunció que correría con todos los gastos de la repatriación del cadáver de Niyireth y del traslado de su hijo y su hermana. Niyireth, la víctima número 96 del ejército español en Afganistán, recibió todos los honores militares en un funeral de Estado al que asistió el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, quien entonó las notas del himno de infantería ligera, cuerpo armado al que pertenecía esta heroína colombiana. Niyireth fue condecorada una cruz roja que se les entrega a quienes ha sobresalido en Afganistán.
