Todo comenzó con una decisión sencilla: llevar un acordeón al colegio. Ese día, sin imaginarlo, Jerónimo Plazas terminó convirtiéndose en uno de los rostros virales del momento, luego de interpretar “Matilde Lina” en un video que conmovió a miles de personas.
Detrás de esa escena hay una historia marcada por la nostalgia, la identidad y el redescubrimiento de sus raíces. Aunque nació en el exterior, Jerónimo tiene una conexión profunda con Colombia: su padre es de Bogotá y su madre de Santa Marta, una mezcla que explica su cercanía con ritmos como el vallenato y la cumbia.
Desde pequeño, la música hizo parte de su vida. Recuerda que en su infancia escuchaba constantemente canciones de Carlos Vives, influencia que llegó gracias a su familia. Sin embargo, con el paso del tiempo se alejó de esos sonidos.
Le puede interesar: La emotiva historia de Tambor, el perro terapeuta que marcó a la Clínica Medellín
Todo cambió cuando, tras una serie de lesiones practicando baloncesto, encontró en el acordeón una nueva forma de ocupar su tiempo. Fue entonces cuando decidió retomar ese instrumento que su abuelo le había regalado años atrás y que permanecía guardado.
Con la guía de su profesora Andrea Argote, comenzó a aprender y perfeccionar su técnica. “Matilde Lina” fue una de las primeras canciones que interpretó, la misma que luego lo llevaría a la viralidad.
Del salón de clases a los escenarios
El video que lo hizo famoso surgió de manera espontánea. Jerónimo quiso mostrar lo que estaba aprendiendo y decidió tocar en su colegio. Aunque sintió miedo al principio, especialmente por la posibilidad de ser reprendido, la reacción fue completamente distinta: recibió apoyo y admiración.
Desde entonces, su vida dio un giro. Comenzó a ser reconocido no solo por sus compañeros, sino también por adultos que se sorprendieron con su talento. Incluso ha sido invitado a tocar en casas y eventos, donde continúa compartiendo su música.
También le puede interesar: Gobierno anuncia eutanasia para controlar hipopótamos en Colombia
Su crecimiento también lo llevó a escenarios más grandes. En Estados Unidos, logró acercarse a artistas como Alejandro Palacios y Rafael Santos. En uno de esos encuentros, tuvo la oportunidad de interpretar su música frente a ellos, generando una reacción positiva que confirmó su potencial.
Un sueño que apenas comienza
Más allá de la viralidad, Jerónimo tiene claro su objetivo: seguir creciendo en la música y, eventualmente, compartir escenario con figuras como Carlos Vives o Silvestre Dangond. También aspira a crear sus propias canciones, pero asegura que lo hará cuando sienta que puede ofrecer algo auténtico.
Para él, el acordeón es más que un instrumento. Es una forma de mantenerse conectado con un país al que no ha regresado en cinco años, pero que sigue presente en su identidad.
Su mensaje para otros jóvenes es claro: no deben sentir miedo de expresar su colombianidad, incluso si viven en el exterior. En su historia, la música se convirtió en ese puente que le permitió reencontrarse con lo que realmente es.
