Estanislao Zuleta, un filósofo charlado

Publicado por: juan.sacristan el Mié, 17/02/2021 - 18:58
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Este 17 de febrero se conmemoran 31 años del fallecimiento de uno de los pensadores más importantes de Colombia, Estanislao Zuleta.
Estanislao Zuleta

La obra de Estanislao Zuleta, uno de los pensadores colombianos más destacados del siglo XX muerto hace exactamente 31 años, está recopilada en textos que, en su mayoría, son transcripciones de charlas, conferencias, clases universitarias o simposios.

William Ospina, uno de los cercanos a Zuleta, conserva una anécdota que retrata parte de ese interés por la conversación del conocimiento. Según recordó el escritor Darío Rodríguez en un texto sobre el filósofo, en una ocasión Estanislao se sentó a leerle a un bebé de pocos meses la Fenomenología del espíritu de G. W. Hegel. La razón, según explicó a su madre, era que aunque el niño no entendiera lo que oía era conveniente que recibiera conocimiento desde los primeros años de edad.

Zuleta empezó a leer muy joven, en un tipo de refugio, que Ospina describe como la búsqueda de reemplazo para su fallecido progenitor, en míticos papás como Kant, Nietzche, Marx o Freud. Así mismo, de la mano de su tutor y amigo, el escritor y también filósofo Fernando González.

Su padre había sido gran amigo del escritor antioqueño quien asumió la educación del joven huérfano. Zuleta decidió abandonar a temprana edad el colegio porque “no le dejaba tiempo para estudiar” e inició su formación intelectual sumido en los libros de manera autodidacta. Reflexiones que se encuentran en la fundación de la “contraescuela”.

Su padre, un joven intelectual, murió apenas cuatro meses después del nacimiento de Estanislao en el avión trimotor de la empresa Saco que el 24 de junio de 1935 despegó del aeropuerto Enrique Olaya Herrera en la ciudad de Medellín para transportar a Carlos Gardel, su orquesta y la flora y nata de la cultura en el país.

Por esa razón no le gustaban los tangos, porque le recordaban a su padre desconocido. Aunque según el escritor Ospina, en una fiesta de contertulios lo vio levantarse y entonar una de esas canciones. El autor de La serpiente sin ojos se sorprendió, en esa ocasión, y le dijo que pensaba que no le gustaban, a lo que el filósofo, en una muestra de su esencia, “Y no me gustan, pero nunca he podido olvidar que mi padre murió con Gardel”, recordó Ospina en un texto sobre Zuleta publicado en el diario El Espectador.

Así, en medio de tertulias con amigos o con sus estudiantes, que más bien se describían como seguidores, logró Estanislao Zuleta dejar plasmados gran parte de sus pensamientos, ideas y posturas, que versaron sobre política, democracia, educación, marxismo, psicoanálisis y literatura.

El discurso que dio al recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad del Valle, en Cali, el 21 de noviembre de 1980, es uno de sus pronunciamientos más recordados. “Elogio de la dificultad”, fue el título de ese escrito que leyó ante el público académico, en el que hizo un análisis, que continúa vigente, sobre el deseo humano.

“En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro —y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo— o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo”, dijo entonces Zuleta, en una reflexión que podría sostenerse hasta los días actuales en Colombia.

Luego de 31 años de su fallecimiento, ocurrido el 17 de febrero de 1990, estas palabras y muchas otras que pronunció o escribió en sus libros, parecen dar luces sobre la situación actual del país en cuanto a la paz y la guerra, la política, la educación y la democracia.