Carlos Fernando Vega no llegó al mundo de la publicidad por azar. Llegó por curiosidad, por método y por una inquietud constante por entender el porqué de los negocios. Ingeniero industrial de la Universidad Javeriana, Vega es hoy uno de los nombres más respetados del ecosistema del marketing y la comunicación en Colombia. No solo por dirigir PyM (Publicidad y Mercadeo), uno de los medios especializados más influyentes del sector, sino por haber sabido leer, antes que muchos, la transformación profunda de una industria que dejó de ser intuición para convertirse en criterio.
Su historia empieza mucho antes de los indicadores, las audiencias y las métricas. Empieza en la niñez, en conversaciones familiares que giraban alrededor de marcas, creatividad y publicidad. Su tía, Leonor Puentes, fundadora de PyM, fue la primera en exponerlo a ese universo que terminaría marcando su destino profesional. Mientras otros niños jugaban, él escuchaba hablar de campañas, ideas y empresas. Ahí nació la semilla.
De la ingeniería al ecosistema de la comunicación
Aunque su formación fue rigurosa y técnica, propia de la ingeniería industrial, Vega nunca se sintió cómodo con la idea de una vida corporativa tradicional. Recién graduado, encontró en PyM algo que lo retó. Una empresa con más de cuarenta años de historia y, a la vez, con una mentalidad emprendedora. Un medio que necesitaba evolucionar, profesionalizarse y entender que el contenido, para ser relevante, debía sostener también un modelo de negocio viable.
Desde esa mirada, su rol fue claro. Ordenar sin apagar la creatividad. Poner estructura sin perder la esencia editorial. Entender que los medios no solo cuentan historias, también sobreviven en un ecosistema económico complejo, expuesto y altamente competitivo.
Vega habla con propiedad de algo que conoce desde dentro, la transformación digital de los medios. No desde la moda, sino desde la realidad. Sabe que la independencia editorial es clave, pero también que sin sostenibilidad no hay periodismo posible. En PyM encontró el espacio para demostrar que ambas cosas pueden convivir.
Publicidad, marcas y responsabilidad
Para Carlos Fernando, la publicidad no es un gasto. Es reputación, confianza y construcción de largo plazo. Le incomoda, y lo dice sin rodeos, que aún hoy se mire el marketing como algo superficial o pasajero. Las marcas conviven con nosotros todos los días, insiste, y detrás de cada una hay decisiones, procesos y una enorme responsabilidad.
Desde PyM, su apuesta ha sido clara. Hacer periodismo especializado con rigor, con fuentes, contexto y análisis. Un periodismo que no solo informa, sino que forma. Que ayuda a entender quién está detrás de las marcas, cómo se toman las decisiones y por qué el marketing bien hecho impacta directamente a la sociedad.
En su visión, la profesionalización del sector ha sido uno de los grandes avances de los últimos años. Hoy la creatividad no es improvisación, y la data no reemplaza el criterio. Se complementan. Ese equilibrio es, quizás, uno de los mayores aportes de su liderazgo.
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La mirada humana: infancia, resiliencia y carácter
Detrás del ejecutivo hay una historia personal marcada por la resiliencia. Vega creció con una miopía severa que condicionó su infancia y adolescencia. Gafas gruesas, comentarios hirientes y limitaciones físicas hicieron parte de su proceso. El deporte, especialmente el tenis, se convirtió en un refugio y en una escuela de disciplina y superación.
A los veintidós años fue operado. Recuperar la visión fue, para él, redescubrir el mundo. Esa experiencia también moldeó su forma de analizar, observar y entender la realidad. Ver no solo con los ojos, sino con criterio.
Familia, decisiones y gobierno corporativo
Trabajar con la familia fue otra de sus grandes escuelas. En PyM compartió responsabilidades con primos y su hermano, pero entendió pronto que, para que un negocio trascienda, las líneas deben ser claras. El gobierno corporativo, incluso en empresas familiares, no es negociable.
Tomar decisiones implicó renuncias, tensiones y aprendizajes. Pero también permitió proteger los vínculos personales y proyectar el medio hacia el futuro. Para Vega, negocio y familia pueden convivir siempre que exista claridad, reglas y visión.
La vida fuera de la oficina
Carlos Fernando no tiene hijos, pero sí una familia de cuatro patas que transformó su sensibilidad. Aprendió con el tiempo a entender el vínculo con los animales como una forma distinta y profunda de afecto y responsabilidad.
Es madrugador por convicción. Ama las mañanas, el amanecer y el contacto con la naturaleza. Encontró en el golf no solo un deporte, sino una experiencia sensorial que combina paisaje, silencio y reflexión. Subachoque, dice, es uno de esos lugares donde el día empieza con sentido.
Colombia como la marca más importante
Cuando habla de Colombia, lo hace con la seriedad de quien entiende lo que significa construir una marca país. Para Vega, Colombia no puede ser una marca de gobierno ni de coyuntura. Requiere liderazgo, visión de largo plazo y método. No slogans pasajeros ni símbolos vacíos.
La Colombia profunda, insiste, solo se entiende saliendo del escritorio, escuchando, recorriendo y conectando realidades. La marca país es un activo estratégico que exige responsabilidad, medición y coherencia.
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Tres ideas que definen a Carlos Fernando Vega
Es un apasionado del marketing y la publicidad entendidos como herramientas de impacto real.
Cree en el liderazgo con propósito, orientado a dejar legado y construir país.
Valora la familia, la amistad y la buena vida como ejes de equilibrio personal.
Carlos Fernando Vega no es solo un director de medio ni un analista del mercado. Es un constructor de criterio en una industria que, más que nunca, necesita pausa, profundidad y responsabilidad.
