No fue en un puerto ni en una frontera terrestre. Fue en medio del océano Atlántico, a más de 500 kilómetros de Canarias, donde las autoridades interceptaron un carguero que transportaba 9.994 kilos de cocaína, el mayor cargamento incautado en altamar por fuerzas europeas.
La operación, denominada “Marea Blanca”, permitió desarticular una compleja red de narcotráfico internacional que movía grandes volúmenes de droga por rutas marítimas. La cocaína estaba distribuida en 294 fardos y oculta entre toneladas de sal, una modalidad cada vez más usada para evadir controles.
Un carguero bajo vigilancia
El buque, identificado como United S., inició su travesía en Turquía y luego se desplazó hasta Brasil, donde, según las investigaciones, fue cargada la droga. Desde allí navegaba rumbo a Europa cuando fue detectado por las autoridades.
La intervención se precipitó al confirmarse que narcolanchas se dirigían hacia el punto donde se encontraba el carguero, lo que indicaba que la descarga del cargamento era inminente. Parte de la cocaína iba a ingresar por la costa de Huelva y otra quedaría en Canarias para su posterior distribución.
Abordaje en alta mar y capturas
El Grupo Especial de Operaciones (GEO) abordó la embarcación en plena navegación. Durante el operativo fueron capturadas 13 personas: siete ciudadanos indios, cuatro turcos y dos serbios. Estos últimos cumplían un papel clave dentro de la organización, al encargarse de certificar la operación y custodiar la droga. Uno de ellos portaba una pistola Glock.
Tras el abordaje, el carguero quedó sin combustible y permaneció varias horas a la deriva, por lo que fue necesario el apoyo de Salvamento Marítimo para remolcarlo hasta el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde permanece bajo custodia judicial.
Una red criminal de alcance global
La operación contó con la participación de agencias internacionales como la DEA, la Policía Federal de Brasil, el MAOC-N, la NCA del Reino Unido, y autoridades de Francia y Portugal. La investigación es coordinada por la Fiscalía Especial Antidroga.
Para las autoridades, este decomiso representa un golpe contundente a las finanzas del narcotráfico internacional y evidencia que las organizaciones criminales siguen apostando por el transporte marítimo para mover cargamentos de gran escala hacia el mercado europeo.
