¿Puede Petro radicar una reforma tributaria en la recta final de su gobierno?

Mar, 17/03/2026 - 10:50
El debate no es solo si Petro puede presentar otra reforma tributaria, sino qué tan viable será cuando cambie el poder.
Créditos:
Congreso de la República

El anuncio de Gustavo Petro de presentar una nueva reforma tributaria el próximo 20 de julio abrió una discusión sobre lo que realmente puede hacer un gobierno en sus últimos días. En lo jurídico, el camino existe: el Gobierno Nacional puede radicar proyectos ante el nuevo Congreso. Pero eso no resuelve lo más importante. La duda no es si alcanzan a entrar al Capitolio, sino si llegarán con alguna opción real de avanzar cuando el país ya haya elegido nuevo presidente y nuevo mapa político.

Puede radicarlas, pero eso no garantiza nada

La Constitución permite que las leyes tengan origen por iniciativa del Gobierno Nacional, y el Congreso inicia sus sesiones ordinarias el 20 de julio. Eso significa que, mientras Petro siga en la Presidencia, su gobierno todavía puede presentar proyectos ante la legislatura que empieza ese día. En la reforma tributaria hay, además, una regla específica: todo proyecto sobre tributos debe comenzar en la Cámara de Representantes. Desde el punto de vista formal, entonces, no hay un obstáculo de competencia.

El problema empieza después de la radicación

Una cosa, sin embargo, es presentar un proyecto y otra muy distinta lograr que avance. Petro todavía podría pedir trámite de urgencia, una herramienta que acelera el procedimiento legislativo y permite discusión conjunta de comisiones en primer debate. Pero esa vía solo sirve para mover el reloj. No crea mayorías, no reduce resistencias y tampoco asegura que el próximo gobierno quiera asumir el costo político de defender dos reformas tan sensibles como salud y tributos.

Los proyectos no se caen solos con el cambio de presidente

Tampoco sería exacto decir que esas iniciativas morirían apenas cambie el gobierno. Un proyecto puede seguir su curso en la siguiente legislatura si ya superó el primer debate, y su retiro no depende automáticamente del relevo presidencial. En términos legales, el expediente puede seguir vivo. El problema es político: una reforma puede existir en el papel y, aun así, quedarse sin doliente en el Congreso.

La clave estará en el nuevo equilibrio de poder

Para cuando llegue el 20 de julio, el país ya habrá elegido Congreso y también sabrá quién ocupará la Casa de Nariño desde el 7 de agosto. Ese dato cambia por completo la lectura del anuncio. Si el presidente electo comparte parte de la agenda de Petro, las reformas podrían encontrar algún margen de continuidad. Pero si quiere marcar distancia desde el arranque, esos proyectos pueden quedar radicados sin que nadie los impulse de verdad.

Más que un acto legal, una jugada de cierre

Por eso, la pregunta no es si Petro puede presentar esas reformas. Sí puede. La pregunta de fondo es otra: quién va a defenderlas cuando él ya no esté en el poder. Ahí se juega su viabilidad real. No en la firma con la que entren al Congreso, sino en el respaldo político que puedan conservar después.

 

Más KienyKe
Gustavo Petro aseguró que Estados Unidos le reactivó el visado hasta el final de su mandato, en medio de una relación bilateral marcada por choques recientes.
Una disidencia de las FARC declaró en “estado crítico” su proceso de paz tras la muerte de uno de sus negociadores en Tumaco.
Organismos y fundaciones señalan retrasos en la entrega de medicamentos y advierten sobre riesgos para pacientes con enfermedades graves.
Los planes de gobierno ordenan promesas y prioridades de campaña, pero no todos tienen el mismo peso legal. Así funcionan en Colombia.