El presidente Gustavo Petro se reunirá este martes 3 de febrero, a las 11:00 a. m., con el presidente Donald Trump en Washington, en una cita que se realizará en la Casa Blanca. La reunión busca encauzar la relación entre Colombia y Estados Unidos y, de entrada, tendrá un detalle clave: el inicio será sin presencia de prensa.
Un inicio a puerta cerrada
De acuerdo con la información conocida hasta ahora, ambos gobiernos optaron por abrir el encuentro sin cámaras. Esto suele implicar una primera parte reservada, con participación de delegaciones y asesores, y con acceso limitado para periodistas. Cualquier registro posterior (foto oficial, ingreso breve de un grupo reducido de reporteros o declaraciones) quedaría a criterio del equipo presidencial anfitrión.
El formato no solo define quién entra. También afecta cuándo se conoce el contenido y bajo qué enfoque se comunica. Sin imágenes del saludo inicial, los gestos y las frases de ocasión pierden peso, y el balance dependerá más de lo que cada parte decida informar.
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¿Qué cambia sin cámaras?
Cuando hay prensa desde el inicio, una frase corta o un intercambio en público puede marcar la narrativa del día. Sin ese momento, el relato se construye con comunicados oficiales, versiones de las delegaciones y el lenguaje que cada gobierno use para describir la reunión. En estos casos, el procedimiento se vuelve parte del mensaje: qué se anuncia, qué se deja por fuera y qué términos se repiten.
En paralelo, la visita de Petro a Washington entre el 2 y el 5 de febrero incluye agenda institucional adicional, un movimiento que apunta a ampliar los canales de interlocución más allá de una sola foto.
Los temas que ordenan la agenda
Aunque no hay un temario público detallado, los reportes coinciden en que la conversación girará alrededor de cooperación. Se repiten tres ejes: seguridad, lucha contra el narcotráfico y relación económica. Son asuntos que se traducen en decisiones concretas: coordinación entre agencias, metas medibles y condiciones para la inversión.
En el frente de seguridad, suele estar sobre la mesa la coordinación frente a redes criminales transnacionales. En narcotráfico, el enfoque es especialmente sensible porque combina resultados, cifras y estrategias de mediano plazo. Y en comercio, el punto suele ser pragmático: reglas claras, estabilidad para empresas y un clima bilateral menos expuesto a choques.
¿Qué se mirará al final?
La reunión será relevante por el tono que pueda fijar para la relación bilateral y por el tipo de ruta que deje abierta. Con un inicio sin prensa, el foco estará en lo que se publique después: si hay acuerdos verificables, si se anuncia una hoja de trabajo y si el lenguaje sugiere continuidad o apenas un intento de desescalamiento.
