Duque: la última oportunidad para Colombia

Duque: la última oportunidad para Colombia

11 de junio del 2018

La elección presidencial en Colombia para 2018 ha sido muy interesante, y tiene que ver con que por primera vez no está en juego un partido político o los intereses de un grupo específico sino el futuro del país, el modelo económico y político del Estado.

A 8 días de la segunda vuelta presidencial Colombia está a la espera de tomar una decisión vital para el país, después de la primera vuelta del pasado 27 de mayo se evidenciaron las fuerzas políticas y las coaliciones posteriores para respaldar las candidaturas y con ello se redujeron las opciones a dos completamente diferentes.

Caóticamente al otro día de la primera vuelta presidencial el candidato Petro estratégicamente cambia de discurso en menos de 12 horas, dice ya no creer en una Asamblea Constituyente, mágicamente perdió el interés de expropiar y que era un ferviente seguidor del capitalismo, entre otras cosas.

Para gobernar se requiere de coherencia, más aún frente a principios, creencias y valores, no se puede cambiar de pensamiento ideológico en menos de 12 horas y acomodarse a los acontecimientos. Un gobernante debe tener una línea ideológica y unos programas que así lo respalden y los electores votar por ello, pero es imposible hacerlo con tantas variaciones y contradicciones en el caso de Petro.

Qué diferencia con el candidato Duque, desde antes de ser candidato comenzó a trabajar unas propuestas para el país, quien ha seguido perfeccionándolas con el mismo sentido, propósito e ideología, basta con revisar sus discursos y entrevistas hace 6 meses o hace 3 días y sus conceptos y principios se mantienen perfectamente. Es un candidato coherente, lo apoyan diferentes grupos políticos, religiosos y sociales. Incluso aquellos que ni siquiera hacen parte de un partido político sino que se sienten identificados con sus propuestas.

Colombia se ha caracterizado por ser un país institucional, con una democracia estable y con respeto a la ley. La incertidumbre que hoy rodea a una gran parte de colombianos ante la posibilidad de elegir a Gustavo Petro como presidente es preocupante, porque se pierda la economía de mercado, se irrespete la propiedad privada y se modifique el Estado social de derecho a través de una Asamblea Constituyente.

No creer en la palabra de un candidato y posible gobernante debe ser suficiente para no votar por él, no se necesitan pruebas, es suficiente con el modelo venezolano que hemos visto por varias décadas, no es un invento de la oposición, Venezuela es una realidad y es la prueba más clara de porque el modelo que propone Petro es caótico y la pérdida absoluta de un país.

Las libertades deben estar sustentadas en 200 años de vida republicana que tiene Colombia, hemos avanzado a pesar de los errores de algunos y los aciertos de otros, todavía se pueden superar y enderezar el camino, mejorando la economía, con oportunidades de empleo, con fortalecimiento a la legalidad, con estrategias de equidad, políticas públicas para el desarrollo, con líneas de emprendimiento, e igualdad para las mujeres, sin impunidad y con una verdadera justicia, estos entre otros aspectos que propone Ivan Duque.

Se trata de continuar, de fortalecer nuestro desarrollo no de retroceder, necesitamos un país que crezca, que se desarrolle, que sea innovador, que emprenda con ideas, con tecnología, que haga un camino y unas raíces para nuestros niños y jóvenes. De ahí, que un gobernante fresco, con ideas nuevas, con esperanza es el camino para Colombia y no un candidato que ya se ha probado como un fracaso en la administración pública.

Sorprende aquellos bogotanos que viendo el desastre de administración en la Alcaldía de Bogotá por el Señor Petro hoy si quiera piensen en votar por él, ya se midió como gobernante, ya probó sus carencias en la administración pública, la experiencia ya la demostró.

Las advertencias están dadas, no puede haber errores, la experiencia de Venezuela nos toca a diario, nuestros hermanos venezolanos mueren de hambre, no podemos caer en el mismo modelo, debemos avanzar y progresar.

Sectores económicos y sociales hay que unirse para lograrlo, es un voto por el futuro de las nuevas generaciones colombianas, no es un voto por una persona o por un partido político es por la permanencia de la democracia colombiana.

Hay que votar por la coherencia, por el diálogo permanente, por las propuestas, por el deseo de trabajar con la pluralidad y lo más importante por el respeto a las libertades en Colombia.

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