El número 3

28 de marzo del 2011

En primer lugar, debemos recordar que la palabra tres deriva de la lengua latina “TRINUM”. Este es el  primer número impar, puesto que se compone por la reunión de tres unidades; o de otro modo, del uno y el dos; que vienen siendo la unidad y el primer número par. El ser humano se compone de tres personalidades: la material, la espiritual, y  a intelectual. Aristóteles llegó al convencimiento de que el tres contiene en sí; al principio, al medio y al fin, lo que también viene a indicamos, que es el símbolo de la perfecta armonía, del factor de conservación y del progreso natural, entre todos los seres y las cosas.

Encontramos también operaciones numéricas que descrestan por su simpleza y relación con el 3; tres por tres es igual a nueve; nueve por tres igual a veintisiete; veintisiete por tres igual ochenta y uno; y sumado el ocho y el uno, es igual a nueve; número que dividido entre tres, es igual a tres, o sea la cantidad inicial y base de la operación; y así sucesivamente existen una serie de combinaciones por las que jamás se pierde el valor del referido número tres.

En otros ámbitos de nuestra vida cotidiana encontramos innumerables referencias: en el universo existen la materia, el movimiento y el espacio; el tiempo se divide en pasado, presente y futuro; el hombre se diferencia de los animales básicamente por: la memoria, el entendimiento y la voluntad; además, posee tres factores esenciales de vida: el cuerpo, el alma y el espíritu. La física considera al elemento agua como esencial y vital, y está demostrado que sus componentes son tres;  dos de hi­drogeno y una de oxigeno. Tres son los estados naturales propios de los cuerpos; el sólido, liquido y gaseoso. Los naturistas han dividido a todos los seres y las cosas que existen sobre la tierra en tres reinos: el animal, el vegetal y el mineral. La mitología griega y romana, dividió las fuerzas divinas entre sus tres dioses: a JUPITER como rey de los cielos, a NEPTUNO, como señor de los mares y, a PLUTON, como el tirano de los infiernos. Vivimos la época decembrina , y dentro de nuestra religión se asegura que tres fueron los magos que vinieron a adorar al niño Jesús cuando nació: Melchor, Gaspar y Baltasar; mismos que también le hicieron tres regalos: oro, incienso y mirra.

El número tres nos ensena lo justa y perfecta que es nuestra existencia, llena de magia y de equilibrio, lo cual considero desde mi humilde perspectiva es su fortaleza natural. El numero 3 descubre el principio armónico de nuestro mundo, equilibrando las primeras dos fuerzas que a menudo son antagónicas; el día y la noche, el bien y el mal, el blanco y el negro. La ARMONIA aparece gracias a que el tercer elemento se manifiesta para unir esas fuerzas y crear el ternario esencial. Recuerden tres importantes retos en nuestra vida;  ser cada día mejores en nosotros mismos, como miembros de nuestra sociedad y como integrantes de nuestra familia.

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