¿En qué momento se jodió la Fifa?

¿En qué momento se jodió la Fifa?

10 de junio del 2015

Parafraseando la famosa pregunta de Zavalita, el personaje de “Conversación en la Catedral”, la magistral obra de Vargas Llosa, uno podría responder que la Fifa se jodió cuando vio la luz, verde y codiciosa, que irradiaban los millones de dólares de los derechos de transmisión de los mundiales, que empezaron a cobrar después del evento de 1978, en Argentina, de donde salieron con un déficit de 8 millones de dólares. La Fifa, bajo la dirección de João Havelange desde 1974, quien llegó a la presidencia con una larga historia como directivo del Comité Olímpico Internacional (COI) de donde también se retiró bajo sospechas en 2011, creó la compañía International Sport and Leisure (ISL) en asocio con el dueño de Adidas Horst Dassler, a mediados de los años 80, para vender los derechos de los mundiales de fútbol: 440 millones de dólares se embolsillaron por los mundiales de 1990, 1994 y 1998. Y 2200 millones por los siguientes tres mundiales. Habían descubierto la gallina de los huevos de oro.

Joseph Blatter, siguiendo la tradición de su mentor y amigo, Havelange, no solo extendió la ambición y los tentáculos de la FIFA a más de 200 países del mundo, sino que compró la lealtad de todos las federaciones nacionales asociadas a su entidad con el poder del dinero, que recibía a manos llenas, para manejar a su antojo el negocio maravilloso que representa el “mejor espectáculo del mundo”. Porque solo un capricho y, seguramente, cientos de millones de dólares para repartir, pueden justificar la designación de Qatar, un país sin ninguna tradición futbolística, como la sede de un mundial de fútbol. Un exabrupto total.

Ahora, cuando los Estados Unidos actuando como el sheriff del mundo, algo que muchos resienten, decide por fin pararle el macho a una entidad que se creía intocable, venimos a confirmar los que ya todos sospechábamos acerca del manejo oscuro y mafioso de los dineros e intereses del fútbol. Y como no, desde Suiza, cuya declarada neutralidad sirve muchas veces para lavarse las manos, y de paso, el dinero sucio que circula en el mundo. La FIFA, que ya no luce tan poderosa, con sus presidentes y vicepresidentes tras las rejas, y su credibilidad contra la pared, resulta casi que un chiste con sus continuas amenazas a países como el nuestro, cuando algún gobierno trataba de asomar sus narices por su negocios.

Ay Joshep! ¿Por qué no has desafiliado a la federación de fútbol de los Estados Unidos? Todos lo sabemos: porque así luce la cobardía. La misma que te ha llevado a evitar pisar el suelo de ese país por más de cuatro años, o la misma que no quiere poner en riego los millones de dólares de tus patrocinadores norteamericanos Visa, Budweiser, McDonalds, CocaCola, Master Card, ABC o ESPN.

Si. El fútbol se jodió cuando la ambición sin límite y el mercadeo descarado lo llevan a uno a encontrarse en algunas veredas del Páramo del Letras a niños de 8 años con camisetas del Barcelona o del Chelsea con los nombres de Messi y Drogba a sus espaldas, jugando este deporte maravilloso en la realidad virtual de un Play Station, y no al aire libre en la grama verde y fresca de los potreros que los rodean, con la camiseta del Once Caldas o del Deportes Tolima bien llevadas sobre sus hombros.

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