Instrucciones para combatir el silencio

9 de septiembre del 2011

Recuerde que al final siempre estará el silencio esperándolo, ¡que no es poca cosa!. Lo obligará a reflexionar. Para evitarlo, deberá tener a mano un BlackBerry que le resultará útil para el efecto. Hoy en día cualquiera puede tener uno. Empecemos por el ring tone: habrá de ser, en lo posible, evocador. ¿Que tal el […]

Recuerde que al final siempre estará el silencio esperándolo, ¡que no es poca cosa!. Lo obligará a reflexionar. Para evitarlo, deberá tener a mano un BlackBerry que le resultará útil para el efecto. Hoy en día cualquiera puede tener uno. Empecemos por el ring tone: habrá de ser, en lo posible, evocador. ¿Que tal el aullido de loba en celo de Shakira?, o bien, un grito vallenato del tipo: ¿ay, hombe?. La canción “nadie es eterno en el mundo” también podría ser, más aún para los melancólicos que tienen el alma hecha jirones.

El mundo está en crisis; hay falta de identidad y problemas de comunicación. El mutismo y la contemplación que, allende el mar son inclusive una virtud, para nuestro entorno constituyen un molesto sonido de fondo. Por eso toca pertenecer al grupo de elegidos de alguien. Y no se alude precisamente a las doce tribus que forman el pueblo elegido de Jehová, sino a un club más exclusivo, más al alcance de la mano, si se quiere: el de los elegidos del celular. Cuando el silencio acecha y se prefiere el eco inarticulado del mundo a la paz que propicia el discernimiento, se la puede contrarrestar con una llamada. Bastará con teclear un número, evitando eso sí marcar por equivocación la sucesión matemática de Fibonacci, a riesgo de establecer comunicación con la eternidad.

En el interludio, mientras se logra la comunicación, es importante que haya música de espera, pues el silencio se desliza como una presencia gaseosa y oscura que lo cunde todo. Hay infinidad de melodías que podrá bajar a través de la tecnología inverosímil de su BlackBerry : desde el Claro de luna de Beethoven, hasta Pachito eché de Alex Tovar. Y al finalizar la llamada, siempre habrá la posibilidad de alejar el silencio activando la función de reproducción de música que, como por arte de birlibirloque, despachará al infierno la mudez sin temor de zaherir los oídos con la nada.

No olvide nunca sus baterías de repuesto, ya que la ausencia de energía es aliada eficaz del silencio. Pero si todo lo anterior falla, y si la soledad asedia, no se preocupe, chatee con sus amigos en línea o compre algo de conversación al detal en un quiosco. Se vende por minutos, usted lo sabe. Y si aún así es insuficiente, o si nadie le contesta, entonces llame al 123 y denuncie que el ruido está en peligro, que el silencio está esperándonos al final del día, ¡y no es poca cosa!, como la parca.

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