La marihuana, daños y uso medicinal

La marihuana, daños y uso medicinal

5 de octubre del 2016

Empezaremos hablando de un reciente experimento. En una habitación o un vehículo sin ventilación, el humo de marihuana de segunda mano puede afectar a las personas que no están fumando la droga. En esas situaciones, los no fumadores pueden tener una “intoxicación leve”, problemas de memoria y coordinación y, en algunos casos, obtener un resultado positivo en un análisis de orina de la droga.

En el estudio, seis fumadores de marihuana y seis no fumadores pasaron una hora juntos en una habitación de 3 por 4 metros (10 por 13 pies) durante dos sesiones. Se dieron 10 cigarrillos a cada fumador muy cargados de marihuana para que los fumaran. En una sesión, los ventiladores de la habitación estaban encendidos. En la otra sesión, los ventiladores estaban apagados y la habitación se llenó de humo de marihuana. Cuando los ventiladores estaban apagados, los investigadores “encontraron efectos positivos de la droga en las primeras pocas horas, una sensación leve de intoxicación y un deterioro leve en las medidas de rendimiento cognitivo”, señaló en el comunicado de prensa el autor principal del estudio, Ryan Vandrey, profesor asociado de psiquiatría y ciencias conductuales.

Los daños de la marihuana

Varios, como la inhalación pasiva del humo. Usted no tiene que ser fumador para que el cigarrillo le haga daño. También puede tener problemas de salud por respirar el humo de otras personas. La inhalación pasiva del humo es la combinación del humo que proviene del extremo encendido del cigarrillo, el cigarro o la pipa y el humo exhalado por el fumador. El humo que se inhala pasivamente contiene más de 50 sustancias que pueden causar cáncer. Los efectos en la salud por la exposición al humo del tabaco incluyen cáncer de pulmón, cáncer de los senos paranasales, infecciones de las vías respiratorias y enfermedades cardíacas. No existe una cantidad sana de inhalación pasiva. Los niños, las mujeres embarazadas, las personas mayores y las personas con problemas respiratorios o cardíacos deben tener especial cuidado.

Los problemas de seguridad conocidos de la marihuana incluyen el deterioro de la memoria a corto plazo, la alteración del juicio y la toma de decisiones, efectos en el estado de ánimo como ansiedad grave (paranoia) o incluso psicosis (pérdida de contacto con la realidad), en especial después de la exposición a dosis altas. La marihuana también reduce significativamente la coordinación motora y retrasa el tiempo de reacción, lo que hace que sea muy peligroso consumirla antes de conducir un automóvil. Además, a pesar de que todavía no sabemos si fumar marihuana contribuye al riesgo de contraer cáncer de pulmón, puede causar o empeorar otros problemas respiratorios como la bronquitis o tos crónica.

Cada vez existen más pruebas de que la marihuana puede ser especialmente perjudicial para los jóvenes: puede provocar un deterioro a largo plazo, o incluso permanente, de la capacidad cognitiva y la inteligencia cuando se consume regularmente durante la adolescencia, ya que en este período el cerebro todavía está en desarrollo. También existe cierta evidencia de que el consumo de marihuana durante el embarazo podría estar asociado con problemas neurológicos en los bebés y con un rendimiento escolar deficiente cuando crecen.

Contrariamente a la creencia común, la marihuana puede ser adictiva: alrededor del 9% de las personas que prueban la marihuana se convertirá en adictos. El número se eleva a aproximadamente 1 de cada 6 entre las personas que empiezan a fumar marihuana en la adolescencia, y es de entre un 25% y un 50% entre los usuarios que la consumen a diario.

 El uso medicinal de la marihuana

La planta de la marihuana contiene varios compuestos químicos que podrían ser útiles para tratar varias enfermedades o síntomas, lo que lleva a muchas personas a argumentar que se debería legalizar su uso para fines médicos. De hecho, un número cada vez mayor de estados (20 a partir de marzo de 2014) ha legalizado el uso de la marihuana para ciertas afecciones médicas.

El término “marihuana medicinal” se utiliza generalmente para referirse a toda la planta de marihuana sin procesar o a sus extractos crudos, que no son  reconocidos ni aprobados como medicina, por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Pero el estudio científico de los compuestos químicos activos de la marihuana, llamados cannabinoides, ha conducido al desarrollo de dos medicamentos ya aprobados por la FDA, y al desarrollo de nuevos fármacos que aprovechan los beneficios terapéuticos de los cannabinoides y reducen al mínimo o eliminan los efectos secundarios nocivos (incluida el efecto narcótico) producidos al ingerir o fumar hojas de marihuana.

¿La marihuana “medicinal” difiere de alguna manera de la “callejera”?

En principio, no. La mayor parte de la marihuana que se vende en los dispensarios como medicina tiene la misma calidad y conlleva los mismos riesgos para la salud que la marihuana que se vende en la calle. Es por eso que debemos tener en cuenta que su uso terapéutico debe ser resultado de un desarrollo científico de laboratorios que sacan el provecho de sus principios activos, y es la gran diferencia con la que se consigue en la calle.

Sin embargo, dado el interés terapéutico en el cannabidiol (CBD) para tratar ciertas afecciones como la epilepsia infantil, se han desarrollado cepas con una relación CBD:THC más alta de lo normal, que se venden con fines medicinales. Estas podrían resultar menos deseables para los usuarios recreativos debido a sus efectos psicoactivos más débiles.

¿Qué son los cannabinoides y cómo podrían resultar útiles para la medicina?

Los cannabinoides son una gran familia de sustancias químicas relacionadas con el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el principal ingrediente psicoactivo (que altera la mente) de la marihuana. Además del THC, la planta de marihuana contiene más de 100 cannabinoides adicionales. Los científicos y los fabricantes de drogas de diseño también han sintetizado numerosos cannabinoides en el laboratorio (algunos de ellos son extremadamente potentes y, cuando se abusa de su consumo, han ocasionado consecuencias graves para la salud). El cuerpo también produce sus propias sustancias químicas cannabinoides (llamadas endocannabinoides), que desempeñan un papel en la regulación del placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación, la percepción sensorial y del tiempo, el apetito y el dolor.

En la actualidad, los dos cannabinoides principales de interés terapéutico son el THC y el cannabidiol (CBD), que están presentes, en diferentes proporciones, en la planta de marihuana. El THC estimula el apetito y reduce las náuseas (y ya existen medicamentos aprobados a base de THC para estos fines), pero también puede disminuir el dolor, la inflamación y la espasticidad. El CBD es un cannabinoide no psicoactivo que también puede ser útil para reducir el dolor y la inflamación, controlar las convulsiones epilépticas y posiblemente incluso para tratar la psicosis y las adicciones.

La investigación financiada por el NIH se ocupa de analizar activamente los posibles usos terapéuticos del THC, el CBD y otros cannabinoides para el tratamiento de enfermedades autoinmunes, cáncer, inflamación, dolor, convulsiones, trastornos por el consumo de sustancias y otros trastornos psiquiátricos.

Percepciones erróneas de seguridad

La creciente aceptación de la marihuana medicinal podría influir en la manera en la que los jóvenes perciben el daño asociado con el consumo de marihuana en general. La investigación muestra que a medida que disminuye la percepción de los riesgos de la marihuana entre los estudiantes que se encuentran en el último año de secundaria, aumenta su consumo. Cuanto más saben acercan de los daños, se produce el efecto contrario. Las encuestas muestran significativos aumentos recientes entre los estudiantes de 10º y 12º grados en el consumo de marihuana a diario, en la actualidad y durante el año pasado.

¿Qué medicamentos contienen cannabinoides?

Un fármaco aprobado por la FDA llamado Dronabinol (Marinol) contiene THC y se utiliza para tratar las náuseas causadas por la quimioterapia y la caquexia (pérdida de peso extrema) causada por el SIDA. Otro fármaco aprobado por la FDA llamado Nabilone (Cesamet) contiene un cannabinoide sintético similar al THC y se utiliza para los mismos fines. Un medicamento llamado Sativex, que contiene partes aproximadamente iguales de THC y CBD, está aprobado en la actualidad en el Reino Unido y en varios países de Europa para tratar la espasticidad causada por la esclerosis múltiple, y hoy se encuentra en la fase III de ensayos clínicos en los EE.UU. para establecer su eficacia y seguridad en el tratamiento del dolor causado por el cáncer.

Aunque todavía no ha sido objeto de ensayos clínicos para establecer su eficacia y seguridad (necesarios para obtener la aprobación de la FDA), recientemente se ha creado un medicamento a base de CBD llamado Epidiolex para tratar ciertas formas de epilepsia infantil. Esto fue motivado por los informes anecdóticos de que algunos padres de niños con una forma grave de epilepsia llamada Síndrome de Dravet informan el éxito en el uso de una cepa de marihuana con un alto nivel de CBD para controlar las convulsiones en los niños.

¿Por qué la planta de marihuana no es un medicamento aprobado por la FDA?

La FDA requiere que se lleven a cabo estudios minuciosos en un gran número de pacientes (cientos de miles) para evaluar con precisión los beneficios y riesgos de un potencial medicamento. Hasta el momento, no se han realizado suficientes ensayos clínicos a gran escala que muestren que los beneficios de la planta de marihuana (en contraposición con los componentes cannabinoides específicos) son mayores que sus riesgos para aquellos pacientes con los síntomas que tiene la intención de tratar.

¿Las personas con problemas de salud son más vulnerables a los riesgos de la marihuana?

El uso medicinal regular de la marihuana es un fenómeno relativamente nuevo, y por eso sus efectos sobre las personas que están débiles o vulnerables a causa de la enfermedad siguen siendo relativamente desconocidos. Es posible que las personas que sufren de enfermedades como el cáncer o el SIDA puedan ser más vulnerables a diversos efectos adversos de la droga. Es preciso seguir investigando para determinar si este es el caso.

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