Lo mejor entre lo malo de las Fiestas del Mar

Lo mejor entre lo malo de las Fiestas del Mar

19 de agosto del 2014

La felicidad de un pueblo se debe evidenciar en la conmemoración de sus fiestas, en la emoción que refleja el ver y vivir cada manifestación artística, que representa su historia ancestral y enriquece la memoria cultural de una ciudad.

Las pasadas Fiestas del Mar, dejaron un sin sabor en la ciudad. Quizás por su falta de organización y la abundante improvisación en muchos de sus eventos, donde lo único que se evidenció fue la pobreza artística y cultural dentro de las Fiestas. Y como dicen los abuelos lo que empieza mal termina mal. La fiesta del mar no le trajo turistas a la ciudad, como afirmaba el alcalde que iba a suceder. Por el contrario fue un desorden completo lo que se pudo apreciar en muchos de los eventos que enmarcaron los cuatro días de fiestas.

El agua llegó a algunos barrios, en otros muchos no, situación a la que los samarios ya están acostumbrados a que suceda. La delincuencia común hizo su agosto y las riñas callejeras fueron el espectáculo principal en las calles de la ciudad. Lo que lleva a preguntarse si Santa Marta algún día va a estar a la altura de las grandes fiestas que se realizan en otras ciudad del país.

Pero como de menos preciar no se trata, es importante ver con los mejores ojos, aquello que a simple vista estuvo ‘mal hecho’. De las pasadas Fiestas ‘samarias’ hay que destacar los Juegos de Playa que se llevaron durante el marco de las festividades.

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Entre los deportes a resaltar se encuentra el voleibol, donde las jugadoras, en la modalidad femenina, no se dejaron amedrantar del fuerte calor que aumentaba gracias a la voluntad propia del sol que calienta, como de costumbre, la ciudad de Bastidas. Ni la arena caliente, ni la brisa salina del mar, impidieron que las deportistas demostraran su talento en la bahía más bella de América.

Cada salto, cada manotada que se le daba al balón, era como la manifestación de una guerrera en el campo de batalla, donde la arena caliente de la playa era el lugar perfecto para defender el honor.

Por otro lado también se debe aplaudir el baile, la danza tradicional de la cultura caribeña, esa manifestación artística por excelencia, donde cada movimiento representa una simbología a la alegría. Y un poco de eso se pudo apreciar, durante el mal organizado desfile, ese danzar del cuerpo, donde la sensualidad connota no un toque sexual, sino la más sublime manifestación de pasión y deseo.

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Y así entre improvisación y desazón, esto fue lo mejor que se puede subrayar en las pasadas Fiestas del Mar de la ciudad de Santa Marta. Porque como dicen por ahí entre lo malo siempre hay algo bueno que destacar.

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