Llevo más de 30 años viviendo en Cartagena, una ciudad que hace algunos años era un remanso de paz, aquí pocas veces pasaba algo, casi nunca mataban a alguien o sucedía un hecho grave en materia de seguridad. Existía una sola avenida que ha sido ampliada y restaurada mas de 50 veces, en los gobiernos descritos de elección popular, siendo ésta promulgada en una sesión del concejo por allá en los años 40, la cual en sus diseños iniciales debía ser de 4 carriles de ida, y cuatro de regreso, pero la dirigencia enana de aquel entonces decidió hacerla de dos, porque Cartagena llegaba, donde se encuentra actualmente el adefesio arquitectónico mas horrible del mundo: “La Loma de Bazurto”.
Los negocios nacidos en administraciones pasadas, donde el contubernio malévolo entre alcaldías y concejos, era pan de cada día, los concejales extorsionan a los alcaldes de turno, con presiones políticas y hasta penales para que les den sus cuotas burocráticas, donde ellos sacan sus dineros para poder perpetuarse en el cabildo, y de conseguir los contratos para seguir haciéndole daño al erario. Las coaliciones son, y eran, “conciertos para delinquir”. Aquí es donde radican los mayores problemas de esta ciudad, los coadministradores piensan mas en el “yo con yo”, que en el propio pueblo, favorecen mas a los contratistas de turno, o a las familias, para poder pagarles el favor por un presunto apoyo económico a la candidatura, ya sea al concejo o la alcaldía. Y que decir de los seudo líderes de barrio que se convierten en mandaderos de los concejales, unas especies de “sicarios” de esperanzas. Una mafia que crece y crece cada día más, concejales y alcaldes que se perpetúan y se enriquecen a costas del pueblo y de los sueños de la gente.
El rosario de obras inconclusas y de esperpentos, es una constante en la ciudad, símbolos silenciosos de la decidía y del robo a mano armada que le hacen al pobre “Juancho pueblo”. La loma de Bazurto, el caído puente Heredia, los paraderos inconclusos que hicieron famoso a un alcalde de la ciudad, el propio transcaribe, la vía perimetral, los roundpoints de la bomba del amparo, las calles cada vez mas llenas de huecos, todo esto sumado a la inseguridad y a la guerra de las pandillas, hacen de nuestra querida Cartagena una bomba de tiempo que ojala ningún día estalle.
Hacer una radiografía de la ciudad con estos conceptos, casi nunca se hace, y mucho menos a través de los medios tradicionales, un periódico local que pocas veces pone los puntos sobre las íes, y cuando los pone es porque sus dueños tienen intereses en algún negocio, y una radio periodística amangualada, testaferra de los intereses de los politiqueros de turno, trastoca y cambia la información para hacerle creer a la gente de a pie que todo marcha bien. Las asociaciones para delinquir existen en todos los niveles de la sociedad Cartagenera, empresarios privados, se alían con políticos para satisfacer sus fauces animalescas, insaciables de todo factor económico. Cartagena sucumbe cada día mas sobre el estiércol perverso de la politiquería ramplona y mafiosa, donde solo cuenta el “favor” para poder hacer y deshacer, sin importar el otro. Lo más triste es que también existen estas asociaciones entre periodistas para “sacar” del erario dinero en formas de cuñas publicitarias, con la respectiva comisión o el famoso “como voy yo allí”.
Actualmente las concesiones en materia de alumbrado, aseo, y vías están enriqueciendo a sus dueños, donde por ejemplo si un ciudadano cartagenero con vehículo, vive o trabaja en el barrio Manga, gasta en promedio al año en peajes: $ 1.248.000, si hacemos una simple operación matemática y lo multiplicamos por un numero aproximado de vehículos (6.000 vehículos), nos da mas o menos 7.000 millones de pesos al año, y que decir de las basuras, que por allí paso esa cifra, además de la Sociedad Portuaria, otro “negocio” que el único que se atrevió a denunciarlo, el Dr Jorge Piedrahita Aduen (QEPD), se convirtió en denunciado y terminó perseguido, enfermo y hasta lo tildaron de loco. Estoy seguro que este artículo nunca saldrá en ningún periódico de Cartagena, y mucho menos leído en un noticiero local, la verdad “plena” es dura y muchas veces no se cree, pero por lo que ha pasado mi ciudad en los últimos años es igual a un magnicidio colectivo donde cada día los pobres son mas pobres y los ricos enriquecen mas sus arcas llevando al pueblo a delinquir y a liarse en pandillas y formas degenerativas de sociopatías, que afectan el entorno colectivo de ciudad. Los gobiernos hablan de competitividad, de que Cartagena debe ser mas competitiva, las variables que miden estos problemas, no la ayudan mucho, pero hay que buscar el problema de fondo y precisamente está allí en la forma como se ha repartido la riqueza en esta ciudad, donde la CLEPTOCRACIA cabalga desbocada por los pasillos del concejo, gobernaciones y alcaldías, en algunos pocos queda esa repartición, se queda en la sociedad portuaria, en la concesión vial y en los macro proyectos que en vez de jalonar progreso, jalonan mas miseria.
Lo que nunca se dice en Cartagena
Lun, 01/10/2012 - 03:19
Llevo más de 30 años viviendo en Cartagena, una ciudad que hace algunos años era un remanso de paz, aquí pocas veces pasaba algo, casi nunca mataban a alguien o sucedía un hecho grave en materia
