Nadie responde por la violencia en Colombia

Eln

Nadie responde por la violencia en Colombia

9 de Octubre del 2017

El proceso de paz con las Farc se convirtió en una esperanza para el pueblo colombiano al pensar en la posibilidad de tener un país en paz, ello implicaba acabar con la violencia en las zonas rurales y en las ciudades. Solo el tiempo lo diría, 7 años después de un gobierno que buscó la paz sin un mandato para ello en el 2010, que se reeligió con esta bandera en el 2014 y que con un plebiscito en contra en el 2016, siguió adelante. ¿Valió la pena tanta insistencia?

Hoy vemos los resultados de un proceso de paz que se negoció con la cúpula de las Farc y no con la totalidad de los grupos que tenían en las regiones, hubo compromisos con los mandos pero no se consolidó con las bases del grupo guerrillero, lo que está generando una grave situación en la actualidad y es que no han cesado los ataques en las regiones, están creciendo los secuestros y extorsiones a los campesinos y lo más grave están falleciendo policías, es como si devolviéramos la película de Colombia al 2002.

El gobierno nacional no puede estar cada semana diciendo que ofrece recompensa, que necesita investigar sin asumir una responsabilidad frente a los hechos sucedidos en Miranda (Cauca) y en Tumaco (Nariño).

En la mayoría de los procesos de paz en el mundo se negocia con el grupo completo y en el caso que existan algunos disidentes, éstos no son representativos para poner en peligro el acuerdo y la sostenibilidad de los acuerdos. En el caso del proceso de paz en La Habana y de todos los sucesos violentos que se han generado y están sucediendo en las regiones se responsabiliza a las “disidencias” la verdad es que hay que verlo más de fondo.

Existen hoy cinco fenómenos criminales presentes en las regiones:

  1. Células de las Farc que nunca se vincularon al proceso de paz y que se nutren del narcotráfico plenamente.
  2. “Disidencias” de las Farc que se formaron ante el incumplimiento del gobierno en la implementación de los acuerdos y que se separaron de las zonas de concentración y volvieron a delinquir.
  3. Otros grupos insurgentes que todos conocemos que son las bandas criminales que se fortalecieron ante el descuido del Estado por la negociación con el proceso de paz con las Farc entre el 2010 y el 2017.
  4. Hay otros que son las alianzas entre Farc y bandas criminales que se están aliando para mejorar su apuesta al mercado de la droga.
  5. Finalmente los que son netamente del ELN.

Ante estos cinco fenómenos sería bueno que el gobierno nacional al menos tuviera claridad de quienes están en cada zona y hacer una ofensiva fuerte y contundente, no basta con realizar incautaciones de toneladas de droga si no hay control estatal sobre los territorios, estos grupos están dominando las regiones y peor aún matando policías y militares por el poder en la zona.

No se puede seguir con la misma estrategia que con las Farc, y cometer los mismos errores con el ELN, si hay el más mínimo indicio de que hay acciones criminales de este grupo debe suspenderse la negociación de tal suerte que se tenga garantía de la seriedad de los compromisos por parte y parte, no se puede volver a entregar todo sin nada a cambio.

Sobretodo negociar con la certeza de que tienen control sobre sus grupos o células en las regiones, o de lo contrario volveremos a tener líderes guerrilleros empoderados, aspirando al Congreso de la República y con las regiones llenas de criminalidad sin control estatal.

Por otro lado, ya de varios meses atrás se ha presentado la problemática del crecimiento inusitado de los cultivos ilícitos, teniendo en cuenta que el gobierno nacional cambió la estrategia contra las drogas al eliminar la fumigación por cumplir con un compromiso a las Farc, lo único que se generó fue el incremento de los cultivos, de la comercialización y del tráfico, generando un fortalecimiento del poder económico y territorial de los grupos que están dominando las regiones.

Claro está que mientras siga siendo productivo el tráfico de drogas será imposible acabar con la criminalidad en las regiones, la droga ilícita les permite continuar con sus actividades criminales y con la ausencia clara del Estado es más fácil dominar las zonas y amedrentar a los ciudadanos.

Si a lo anterior le sumamos que las zonas de concentración donde se ubicaron las Farc producto del proceso de paz están sin dios ni ley, con guerrilleros aburridos que no conocen más que el oficio de delinquir y que ven que sus compañeros disidentes se nutren con grandes recursos económicos de la droga, pues cada día más se retiran para volver a su antigua vida. Ante el incumplimiento de los acuerdos en materia de reintegración y reinserción efectiva de los guerrilleros no se calcularon los daños que se generarían y más aún el crecimiento exponencial de la inseguridad ciudadana.

Ante este escenario vale la pena preguntarse porque llegamos a este punto, si estamos supuestamente en una etapa de posconflicto de un proceso de paz, donde se esperaba que al desaparecer el grupo guerrillero Farc se evidenciaría la tranquilidad que hemos estado esperando por más de 50 años, la verdad es que no es así, tenemos grupos criminales disímiles que están actuando con toda la tranquilidad en las regiones, sin control estatal, sin administración de justicia y sin una solución inmediata.

Esperemos que con el ELN no pase lo mismo y tengamos un poco líderes de la cúpula trabajando en las instituciones del Estado mientras sus grupos siguen delinquiendo en las regiones, con un narcotráfico fortalecido al mejor estilo de los carteles en los años 90’s y con un gobierno irresponsable que no asume sus errores del pasado, presente ni futuro.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.