Sin visa, pero con civilización

Sin visa, pero con civilización

18 de junio del 2015

Hace algunos años se escuchó decir de Luis Carlos Galán de la importancia de adquirir dignidad, de tener verdadera consciencia de los derechos, y ante todo la de no tener vergüenza en mostrar el pasaporte de su patria. Y allí vamos, en ese camino, más con la reciente decisión de la Unión Europea en abolir –así como los esclavos-, la visa schengen a un grupo de países que por su condición democrática, de desarrollo y de seguridad, les permitiera adquirir ese privilegio (¿?).

No en vano se tomó esa trascendental determinación, pese a que por décadas fuimos reconocidos como las más grandes escorias dignas del narcotráfico, en la más alta expresión de la delincuencia internacional, previo a lo que es el terrorismo hoy, independiente de cuántos muertos, cuántos huérfanos, cuántas crueldad e ignominia por parte de quienes en la legalidad se vincularon con la ilegalidad para sembrar lo que en su momento se vivió, y a lo que ha retazos se sigue viviendo en completa complicidad.

Ello ha despertado una ilusión entre los miles de colombianos, por cuanto tramitar una visa a cualquier país que impusiera esta medida, resultaba absolutamente engorroso y hasta discriminatorio. Hay que reconocerle la diplomacia al señor Santos por haber logrado este importante acontecimiento –sin olvidar la parte de Uribe, así digan lo contrario. Sin ser uribista por cierto-, pero no hay que reconocerle que mientras viaja e insiste en vender su afanado proceso de paz a los doble moralistas internacionales, las Farc insiste en reventar el país por el lado mas flaco a las FF.MM., y a la Polica –están dormidos-.

La importancia de la visa no es lo que debe generarnos la felicidad total, porque mientras no tengamos posibilidad de transitar libremente por todo el territorio nacional, sin depender propiamente de la seguridad que nos pueda brindar la fuerza pública, sin tener que ser objeto de una pesca milagrosa, una vacuna, el robo y el secuestro indiscriminado de la delincuencia común que se ha incrementado en asocio con las bandas emergentes, todo sería diferente.

La importancia de la visa no va más allá de tener la posibilidad de ir a un país extranjero sin tanto requisito, sino la de demostrar que verdaderamente somos acreedores de semejante disposición, de saber comportarnos como reales y ciudadanos humanamente universales, sin olvidar que esa aprobación no es total, porque se ha demostrado que algunos en su afán por conquistar el sueño de salir, terminan siendo presos de la criminalidad, dejando por el suelo el nombre del país, per se, de ser revocada dicha resolución, condicionando nuevamente el ingreso de los colombianos por su comportamiento incivilizado.

Aprovechar el pasaporte colombiano para viajar, sin olvidar la geografía, esa que esta presa por la delincuencia y a la que debemos visitar antes de emprender el viaje.
—o—
-No han resuelto el problema fisiológico y la firma de la Habana y ya están pensando en el posconflicto. Necio el señor.

-Lo que viene de la barbara Reforma a la Justicia
@JorgePerezSolan

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