George Gurdjieff

13 de enero del 2011

Nacido en Alexandropol, en la actual Armenia pero entonces ciudad del Imperio Ruso, George Gurdjieff fue el más importante de los místicos occidentales del siglo XX. Toda su vida la dedicó a un intenso periplo por el mundo en busca de los conocimientos esotéricos de las diversas culturas, y a enseñar los mecanismos de la […]

George Gurdjieff

Nacido en Alexandropol, en la actual Armenia pero entonces ciudad del Imperio Ruso, George Gurdjieff fue el más importante de los místicos occidentales del siglo XX. Toda su vida la dedicó a un intenso periplo por el mundo en busca de los conocimientos esotéricos de las diversas culturas, y a enseñar los mecanismos de la Cuarta Vía, teoría de su propia facción.

Durante su juventud estudió las religiones del antiguo Egipto, de los pueblos soviéticos, de la India y del Medio Oriente, encontrando en todas ellas que el camino hacia la transformación de sí mismo, que es la que lleva a la experiencia clara  y directa con el mundo y a la que todas las culturas sin falta han dedicado siglos y vidas, estaba entorpecido por los excesos de uno u otro tipo. El monje católico medieval se había perdido, motivado por la culpa del pecado original, en los mazmorras de la soledad y el encierro, sacrificando en el proceso los sentimientos humanos. El faquir, en su sed de conocimiento, se había extraviado en la tortura del cuerpo físico, y el yogui, en la renuncia de las capacidades mentales.

En suma, los tres caminos más serios que había habido en el mundo en busca de la comunión con la esencia del mundo habían errado por renunciar a una de las tres facultades del ser humano, y Gurdjieff, habiendo vislumbrado el inminente fracaso de estas prácticas, elaboró su teoría de la Cuarta Vïa, en la que propone una manera alternativa de la contemplación mística, consistente en balancear dichas facultades adquiriendo conciencia de ellas a través de la meditación y otros ejercicios de esa índole.

La doctrina de Gurdjieff se hizo muy famosa durante los años treinta en Europa y en los Estados Unidos, y a su escuela fueron a dar muchos de las grandes figuras del momento, desde el comandante de las fuerzas militares inglesas hasta la escritora Katherine Mansfield. Desde el comienzo de su creciente fama hubo rumores de toda clase acerca de lo que sucedía en tales retiros, pero lo cierto es que casi todos los que participaron quedaron positivamente sorprendidos, y perpetuaron sus enseñanzas después de su muerte.  Todavía hoy siguen estudiando sus libros tanto los interesados en sus enseñanzas como los interesados en lo que sus enseñanzas y sus experiencias ilustran acerca de la vida intelectual de la Europa anterior a la Segunda Guerra, más influenciada por la obra de Gurdjieff de lo que uno puede o quiere imaginarse.

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