Lucas Caballero Barrera

Lucas Caballero Barrera

20 de enero del 2011

Tras años de arduos estudios para completar la carrera de jurisprudencia en la universidad Externado, y listo para ingresar al mundo del derecho, a Lucas Caballero Barrera le cambiaron radicalmente los planes, pues no alcanzaba a graduarse cuando ya había estallado la Guerra de los Mil Días, que como se sabe, duró muchos días más.

Para entonces Caballero ya era un miembro activo y valioso del partido liberal, diezmado y relegado a las regiones por los conservadores desde que Rafael Reyes había abolió la constitución de Rionegro para centralizar el poder en sus manos. Por eso empezó de inmediato a trabajar para los preparativos de la Guerra, que había de librarse por todo el territorio nacional. Durante ese período ejerció varios cargos, ascendiendo por ellos rápidamente debido a su diligencia y capacidad estratégica.

Así es como al llegar la batalla de Peralonso, Caballero ya era el jefe de Estado Mayor del general Benjamín Herrera, y tuvo el placer de combatir junto al general Rafael Uribe Uribe, liberal que aseguró la victoria de Peralonso, y que había de convertirse primero en leyenda militar, después en modelo para el coronel Aureliano Buendía en Cien años de soledad y finalmente guarda del Parque Nacional, bajo forma de estatua, cargo que sostiene hasta el día de hoy.

Sin embargo, las cosas no siguieron para los liberales como habían comenzado en Peralonso, y Caballero también presenció la triste y definitiva derrota de los suyos en la batalla de Palonegro. A la consiguiente paz de Neerlandia, a la que el coronel Aureliano Buendía asistió tan de mala gana a sabiendas de que no había gran provecho que sacarle, los liberales de la vida real en cambio asistieron ilusionados de poder mantener algún recuerdo de su ya débil poder político.

Es por eso que el general Benjamín Herrera no quería ceder la rendición tan fácilmente, pero fue Caballero quien le hizo entrever las funestas consecuencias de su terquedad, consistentes en arriesgar la pérdida del entonces departamento de Panamá. Entonces Herrera capituló y se reunió con los conservadores en acorazado Wisconsin, reunión moderada por los americanos que estaban recién estrenando canal. Pero no lograron más que una efímera victoria, pues hechos los acuerdos, los panameños se resistieron, los americanos los apoyaron y se fue del país Panamá con todo y canal.

Tras esa doble derrota, militar y diplomática, Caballero regresó a la comodidad de su hogar y se dedicó a los negocios y a la confección de unas memorias sobre la guerra que son aún hoy el documento de primera mano más completo al respecto.