Papanicolaou, el hombre que ha salvado miles de mujeres

13 de mayo del 2018

Quizá relacione el nombre de Papanicolaou con la prueba para detectar el cáncer de cuello uterino, así como las enfermedades de transmisión sexual de alguna mujer y está en lo cierto, lo que conozca es el hombre que creó esta prueba que ha salvado las vidas de millones de mujeres al rededor del mundo. El […]

Papanicolaou, el hombre que ha salvado miles de mujeres

Quizá relacione el nombre de Papanicolaou con la prueba para detectar el cáncer de cuello uterino, así como las enfermedades de transmisión sexual de alguna mujer y está en lo cierto, lo que conozca es el hombre que creó esta prueba que ha salvado las vidas de millones de mujeres al rededor del mundo.

El procedimiento que también es conocido como citología se dio de una manera particular. George Nicholas nació el 13 de mayo de 1883 en Kymi, ciudad costera de la isla griega Euboea. Su padre era médico y al igual que él estudió medicina profesión que finalizó a la edad de 21 años.

En 1904 ingresó al ejército y fue admitido para ser ayudante de cirujano, sin embargo, ni la medicina ni la carrera militar le llamaban tanto la atención, así que decidió ser biólogo. Viajó a Alemania y en Munich, en el Instituto de zoología, obtuvo el doctorado con sus trabajos de investigación sobre la diferenciación sexual.

El amor llegó a su vida y se casó con la hija de un oficial, Maria Mavroyeni y gracias a la influencia del padre de ella consiguió un puesto en el centro de investigación de Mónaco. Luego se marchó a Estados Unidos y debido a que no tenía mucho dinero tuvieron que ganarse la vida de distintas maneras.

Junto a su pareja trabajaron en los almacenes Gimbel y para completar los ingresos Papanicolau tocaba el violín por los restaurantes y más tarde pudo ingresar en el periódico Atlantis como archivero. Un zoologo de la Universidad de Columbia conocía la tesis y lo contrató como asistente en el laboratorio de patología del New York Hospital.

Luego fue transferido al departamento de anatomía de la Cornell University, y pudo continuar sus estudios sobre la diferenciación sexual. Su esposa era su asistente. Con el tiempo inició una investigación con el flujo vaginal humano y en 1923 pudo aislar células cancerosas de este.

A pesar de que este hallazgo ya se había realizado anteriormente lo que hizo Papanicolau, que supo buscar una técnica para conservar las células con una fijación adecuada.

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