Pyotr Kropotkin

8 de febrero del 2011

Kropotkin creció en el seno de una familia de la nobleza rusa, y como tantos otros de sus pares, ingresó muy temprano al ejército, en que los soldados de clase alta recibían una educación completa, incluyendo la lengua francesa y los estudios de estrategia y diplomacia para poder ejercer futuros cargos administrativos. Esta dirección llevó al joven Kropotkin a ejercer como asistente del gobernador de Siberia del Este, en Irkustk, y del gobernador de Transbaikalia, o los terrenos al este del lago Baikal.

Pero los cargos administrativos no lo estimulaban lo suficiente en ningún sentido, y por eso aceptó trabajar en la expedición geográfica encargada de medir y valorar el territorio ruso, tarea que para Kropotkin resultó sumamente provechosa pues no sólo adquirió vastos conocimientos científicos, que le permitieron continuar investigando durante mucho tiempo y publicando importantes resultados acerca de los verdaderos recursos naturales y las posibilidades agrícolas de Siberia, sino que pudo conocer a la gente de los rincones más alejados de Rusia, lo que habría de cambiar sus intereses para siempre.

Kropotkin estudió las teorías sociales de la época, y se interesó por las formas de mejorar las condiciones del campesinado, en un momento en que la teoría marxista alentaba causas similares en toda Europa. Por eso Kropotkin se involucró en la creación de movimientos obreros y socialistas en Francia, Inglaterra, Suiza y los países escandinavos, en los que no pocas veces estuvo preso. Por eso su aún activa investigación científica se turnó con su investigación social, y por eso, y debido a su creciente prestigio como pensador, los bolcheviques le ofrecieron un alto cargo en su gobierno tras la revolución de febrero. Pero Kropotkin lo rechazó, y tras la revolución de octubre condenó abiertamente a los bolcheviques, ejemplo, según él, de una revolución mal ejecutada, que no tendría otra consecuencia que el resurgimiento del capitalismo. Y es que para entonces la combinación de sus conocimientos le había revelado una vía alternativa y superior para el bienestar de los pueblos, que él llamó el anarquismo, y que se basaba en la cooperación de todas las especies animales, en la economía del regalo y en el principio de no-competencia entre ciudadanos, utopía del todo realizable y que por tanto nunca se realizó.

Kropotkin murió durante el gobierno de Lenin, que permitió la única manifestación anti-bolchevique hasta la caída de la Unión Soviética por temor a la reacción de los seguidores de Kropotkin, que para entonces eran inesperadamente numerosos.

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