Sándor Márai

Sándor Márai

11 de abril del 2011

Sándor Márai nació en la ciudad de Kassa, entonces parte del Imperio Austrohúngaro, hoy parte de Eslovaquia. Su familia era húngara, y por eso el húngaro fue su idioma natal. Sin embargo, su educación fue en alemán, y a la edad de veinte años, cuando Márai empezó su carrera periodística y literaria, tuvo la posibilidad de escoger en qué lengua quería hacer su obra. En 1923 Márai y su joven esposa se habían mudado a París, huyendo del recién instaurado régimen comunista en Hungría, y los constantes enfrentamientos contra Rumania. En París consiguió trabajo en el Frankfurter Zeitung, el periódico de los liberales alemanes en Francia. Escribir en alemán, dada la situación, le permitiría sin duda un reconocimiento más rápido, y una carrera literaria en Austria o Alemania. Por otra parte, ya durante la República de Weimar Márai tenía fuertes objeciones a las tendencias fascistas del gobierno alemán, cuya evolución hacia el  totalitarismo Márai intuyó tempranamente. Entonces decidió escribir en húngaro, aunque no pudiera regresar a su país a ver nacer sus libros.

Sin embargo, la suerte le deparó la oportunidad de volver a Hungría en 1928, debido al inesperado cambio de gobierno en su país. Márai y su esposa se mudaron a Budapest, donde Márai escribió y publicó más de una docena de libros, entre los cuales algunos de versos, un diario de viajes en Francia y algunas de sus novelas más importantes, como Los rebeldes, Confesiones de un burgués, Divorcio en Buda y La herencia de Eszter. Durante la Segunda Guerra, habiendo decidido quedarse en Hungría, escribió La amante de Bolzano y El úlitmo encuentro, dos novelas que se convirtieron inmediatamente en best-sellers europeos, y que llamaron la atención de los países occidentales sobre ese escritor húngaro que incluso durante la ocupación Nazi de Hungría había decidido quedarse en su país. En efecto, cuando los Nazis invadieron Budapest, en el 44, Márai y su esposa se retiraron a un pueblo pequeño no lejos de la capital, pero no quisieron exiliarse. La ocupación alemana duró poco porque ocurrió en la última etapa de la Guerra y a finales del mismo año la Unión Soviética marchó sobre Budapest, espantando a los Nazis y sometiendo a los húngaros a un régimen comunista que habría de durar décadas enteras.

Márai vio a los soldados rusos marchar por las calles del pueblo en que vivía, por el que días después pasarías los campesinos de pueblos vecinos huyendo en todas direcciones. En esa época escribió Liberación, un recuento novelado de la toma de Hungría por parte de los rusos. Pero el libro cayó en el radar de la censura, al igual que los cuatro libros que le siguieron a ese, y que sólo habrían de publicarse por primera vez años después de su muerte, en el año 2000. Las opiniones críticas de Márai sobre el fascismo eran conocidas, y los comunistas intentaron usar eso para reclutarlo a las filas de los intelectuales simpatizantes con Stalin. Pero Márai fue tan duro con el comunismo como había sido con Hitler, y fue considerado un enemigo del estado. Entonces, censurado, relegado al olvido en su propio país, Márai sintió finalmente la necesidad de exiliarse, y así lo hizo, a mediados del año 48.

Durante ese exilio, que habría de durar cuarenta y un años, hasta el día de su muerte, Márai vivió en Italia, en Francia y finalmente en Estados Unidos, donde adquirió la nacionalidad y trabajó para diversas radios europeas mientras seguía escribiendo su obra literaria, que es inmensa. Sin embargo, las editoriales estadounidenses no tradujeron uno solo de sus libros, y tampoco las editoriales europeas, y mucho menos las húngaras. Sólo diez años después de su exilio, un amigo le contó en una carta que en las librerías de Budapest no existía el más mínimo registro de su nombre, ni una sola de sus obras. Así, Márai fue cayendo lentamente en el olvido, y en la tristeza, después de haber sido uno de los autores más vendidos en Europa occidental en los cuarenta.

A mediados de los años ochenta, cuando Márai ya era un anciano inmigrante más en un barrio residencial cualquiera en San Diego, California, su esposa Lola murió de cáncer. Meses después, su hijo Jáno murió también, a los 46 años, y Márai se quedó sin una sola razón para vivir. Entonces, en una noche de febrero del año 89, Márai se disparó en la cabeza, sólo seis meses antes de que se declarara el fin de la República Popular Húngara, y se instaurara la primera democracia, y sólo nueve meses antes de que cayera el Muro de Berlín.

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