Abelardo de la Espriella, fuera de serie - Parte II

Publicado por: maria.vargas el Vie, 30/07/2021 - 14:28
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Por: Ricardo Gutiérrez Gutiérrez.
Abelardo de la Espriella, fuera de serie - Parte II

Alfonso De La Espriella, recibió por esta hermosa canción dos discos de oro (1973 y 1975) por sus ventas nacionales e internacional. En 1972 recibió una réplica de los Zapatos viejos de Cartagena, obra poética del Tuerto López. La gobernación de Bolívar lo condecoró en 1975 con la Medalla de Gran Oficial y en 1991 con la Orden Rafael Núñez.

Genealogía:

MANUEL DE LA ESPRIELLA ARGUELLES. Nació en San Julián de Somió en 1720, es una de las parroquias del municipio asturiano Gijón, (distrito rural), sitúado en el Principado de Asturia. (España), una comunidad autónoma uniprovincial al lado de Galicia, Cantabria y Castilla y León.
Asturia es la sede de los Premios Príncipe de Asturias.

Manuel De La Espriella Arguelles se casó inicialmente con Isabel de la Infiesta quien también nació en San Julián de Sumió en 1722, posteriormente con Maria Antonia y Lavandera Reyero.

De esas uniones descienden: 

1) Juan Antonio De La Espriella de la Infiesta. Nació en San Julián de Somió el 29 de Dic 1737. Se casó con Teresa de lavandera y García de la Vega
2) Hilario De La Espriella Arguelles y Lavandera. Nació en San Julián de Somió el 16 de Feb de 1746. Padres: Manuel de la Espriella Arguelles y María Antonia y Lavandera Reyero, su segunda esposa. Se casó con Juana de la Cruz Santuario y Hidalgo.

*JUAN ANTONIO DE LA ESPRIELLA DE LA INFIESTA.  En los Padrones Municipales del Ayuntamiento de Gijón de 1590 a 1831 encontramos este texto: “Juan Antonio de la Espriella de la Infiesta ausente en Indias desde 1759 y en del 1789, “Ausente en Mompox, Reino de Granada.” 

Juan Antonio, hijo mayor de Manuel, según el historiador momposino don Pedro Salzedo del Villar, aparece casado con la asturiana, vecina de San Julián de Somió y posiblemente su parienta, doña Teresa de Lavandera y Garcia de la Vega, 

Juan Antonio vivió en esta ciudad hasta comienzos de 1790, fecha en que enviudó y se trasladó a la ciudad de Cartagena en donde residía su hermano menor de padre, Hilario De La Espriella Arguelles y Lavandera, hijo de Manuel y Maria Antonia y Lavandera Reyero, su segunda esposa.

Durante su residencia en Mompox, por varios años, Juan Antonio fue alcalde de primer voto y en febrero de 1773 cuando pasó por Mompox el nuevo Virrey don Manuel de Guirior, Juan Antonio era Procurador de la ciudad, cargo de mucha importancia desempeñado solamente por españoles sobresalientes.

A finales de 1793 se comprometió y casó con una sobrina de la esposa de su medio hermano Hilario de nombre Ana Teresa Díaz Santurrio, hija del Capitan de los Reales Ejércitos, natural de Sevilla, Juan Manuel Díaz y de María Catalina Santurrio y Hidalgo.

Juan Antonio × Ana Teresa Díaz Santurrio.

De esta unión descienden:

Francisco María del Rosario Cándido De La Espriella y Díaz (nació 10/3/1801), se casó con Candelaria Navarro Real.

Francisco,  estudio Derecho y Ciencias Políticas en Cartagena, graduándose como abogado en 1824. Durante muchos años actuó como Secretario del Tribunal Superior de Justicia de Bolívar, y en la importante obra de Enrique Ortega Ricaurte con prólogo del historiador Enrique Otero D’Costa, esposo de Raquel De La Espriella Gómez, titulada “Asesinato de Córdoba”, aparece Francisco María desempeñando sus funciones a todo lo largo del proceso en que se juzgó al Comandante irlandés Ruperto Hand, acusado de dar muerte violenta al General José María Córdoba en octubre 17 de 1829, después de concluida la acción de El Santuario, (Antioquia) entre las tropas del Gobierno comandadas por el General Daniel Florencio O’Leary y las de la Providencia de Antioquia mandadas por el citado General Córdoba. 

Se le acusó de producir la muerte estando Córdoba ya rendido dentro de una casa en compañía de otros oficiales tales como el General Urdaneta y el General Mariano Barreneche Escobar. Tatarabuelo de María Cristina Tovar Delgado, esposa del ilustre Abogado, investigador y músico Dr. Alfonso De La Espriella Ossio.

Juan Antonio De La Espriella y Díaz se casó con Manuela Anzoátegui
(n. en Cartagena en 1803) (hija expósita del cartagenero M. Anzoátegui)
Estudió Derecho y Ciencias políticas en su ciudad natal graduándose con honores. 

Contrajo matrimonio con Manuela Anzoátegui en el año de 1838. De esta unión descienden 12 hijos siendo el mayor Manuel Zenón (El Rubio) nacido en 1840, abogado penalista sobresaliente, casado con Teresa Eva Rodriguez Zubiandi y luego, al enviudar, con su hermana menor Mercedes.

Juan Antonio fue un gran político y una figura sobresaliente en el Estado Soberano de Bolívar. Rigió su destino en diferentes oportunidades y circunstancias y, cuando el llamado Pacto Provisorio, llamado también Tratado de la Unión o Pacto de Cartagena, firmado en enero de 1861 entre los generales Tomás Cipriano de Mosquera y Juan José Nieto que declaró a Cartagena como Capital de la República de Colombia, él se encontraba encargado de la Presidencia del Estado Soberano de Bolívar como más adelante se detalla.

En enero 25 de 1861, encontrándose el General Nieto en Barranquilla atendiendo las operaciones de la guerra civil, y por consiguiente el doctor Juan Antonio De La Espriella, en su calidad de Primer Designado, encargado de la Presidencia del Estado Soberano de Bolívar, expidió un decreto declarándose en ejercicio del poder ejecutivo de los Estados Unidos de la Nueva Granada, “hasta que haya constancia oficial de haberse encargado del mismo poder el ciudadano Tomás Cipriano de Mosquera, y esté franca la comunicación de los Estados de la Costa con él”. 

Por el mismo decreto declaro a Cartagena capital provisional de la República, y, como en ese momento el Presidente del Estado Soberano de Bolívar era Juan Antonio De La Espriella y Díaz, podría considerarse, así fuera de una manera efímera y dúctil, y sin que ello hubiese cristalizado en la famosa pensión vitalicia de “expresidente de la República”.

En la Academia de Historia de Cartagena de Indias, existe un testimonio o representación de este suceso, consistente en un retrato al óleo del General Nieto pintado en París con la banda tricolor y tres condecoraciones; la banda fue agregada posteriormente por el pintor cartagenero Marcos Isaacs Underhausen, según narración del gran historiador Donaldo Bossa Herazo en su “Cartagena Independiente.”

Manuel Zenón (El Rubio) De La Espriella Anzoátegui
Sobrino de los anteriores, ya mencionado:

La vida pública del notable cartagenero Rafael Núñez Molano comienza desde Juez de Hacienda del Distrito de Alanje en Panamá y su posterior candidatura a la Cámara de Representantes donde con el apoyo de su tío político, el importante panameño José Obaldía sale elegido, y allí comienza su vida política a nivel nacional. Su claridad en el manejo de asuntos públicos hizo que el presidente Mallarino lo hiciera parte de su gabinete y posteriormente fue Secretario de Hacienda de Tomás Cipriano de Mosquera cuando éste derrocó a Mariano Ospina Rodríguez en su toma a Bogotá. 

En su aspiración a la presidencia de la República de Colombia para el período 1874 – 1876 contra Aquileo Elías Parra Gómez, natural de Barichara, Santander, tras un intenso y parejo debate fue derrotado. Insistiendo en la posibilidad de su aspiración para la Presidencia de la República, Núñez le escribe a su buen amigo Manuel Zenón (El Rubio) De La Espriella Anzoátegui, para que le ceda la candidatura a Presidente del Estado Soberano de Bolívar por el partido liberal, campaña que el Rubio, apoyado por el general Juan José Nieto, adelantaba con bastante acogida del pueblo. “Yo necesito ser presidente del Estado Soberano de Bolívar por el período 1876 – 1878 para luego aspirar a la candidatura nacional en 1880. (Comunicación heredada que conserva el Dr Alfonso De La Espriella).

En reunión de campaña en la plaza de la aduana de Cartagena, el Rubio Espriella, en forma elocuente informa a la multitud allí reunida que “de consuno y en beneficio de la ciudad ha decidido ceder su candidatura a la presidencia del Estado Soberano de Bolívar en favor del notable cartagenero Rafael Núñez a quien por su trayectoria y logros desde las altísimas posiciones que ha desempeñado en beneficio de nuestra comunidad, todos ustedes conocen” … Minutos después, el doctor Nuñez sube a la tarima y al exaltar y agradecer el gesto del candidato Manuel Zenón De La Espriella hace un recuento de las necesidades y obras a desarrollar en su administración. 

Un tiempo después, en comité preparatorio para las elecciones donde Soledad Román hacia parte del mismo, le pregunta a Rafael Núñez: “Doctor Núñez, si usted sale elegido presidente, ¿a quién piensa nombrar secretario de gobierno? (En el Estado Soberano esta posición era la equivalencia a Vicepresidente). Núñez, sin pensarlo le responde: A mi amigo El Rubio el Rubio De La Espriella… 

Unos segundos después, Soledad le dice:

Sin usted nombra al Rubio De La Espriella, yo no me caso con usted…

¡Pero Sola, si él me cedió la candidatura, y ya le hice el ofrecimiento!... 

¡Usted verá, pero no me caso con usted! … 

Esta conversación se encuentra en varios escritos de historia de la época.
Posteriormente, Rafael Núñez llama a su amigo y le dice: Rubio, ha trascendido en algunos círculos políticos el ofrecimiento que te hice como secretario de gobierno y parece que hay algún arreglo para que este sea del partido conservador. Te pido el favor de que me releves de esta propuesta que más adelante yo te necesito para algo más importante… 

Hasta aquí, podría ser una situación política entendible si no fuera porque pasados los meses nunca existió un nuevo contacto sobre el particular y además El Rubio fue totalmente marginado de toda actividad del nuevo gobierno. Sin embargo, la tradición oral familiar va más allá de esta situación y se refiere a una situación personal de Soledad Román con Manuel Zenón (El Rubio) De La Espriella Anzoátegui por razones que se comentan constantemente en los rincones de Cartagena.

Rafael Núñez en dos ocasiones se casó, originalmente en Panamá con Dolores Gallego el 25 de febrero del año de 1851, su segunda pareja fue la cartagenera Soledad Román (1832-1924), sus padres fueron el químico español natural de Moguer, Manuel Román y Picón y Rafaela Polanco y Ripoll de Cartagena.  

Manuel Román estudió química y farmacia en París donde aprendió la depuración de la quina, gracias a su formación pudo establecer en Cartagena, el primer laboratorio de química que existió en el país.

Soledad ejerció una notable influencia en las decisiones de su esposo Rafael Nuñez, con quien  se unió en un matrimonio civil el 14 de julio del año 1877 en París, donde ante el cónsul colombiano José Triana se presentaron Soledad y su hermano Eduardo Román, en calidad de apoderado, confirmándolo a través del matrimonio católico el 23 de febrero del año 1889 en la iglesia de San Pedro Claver de Cartagena, tras la muerte de su primera esposa. 

Después de un largo recorrido con varios amores que llegaron y otros que se fueron dejando en su corazón inolvidables recuerdos, El Rubio De La Espriella encontró en Felipa Vásquez, de San Andrés de Sotavento, tierra de sus ancestros, la mujer de sus sueños.

-*Hilario De La Espriella Argüelles y de Lavandera. (nació en San Julian de Somió, España.2/16/1746. Se casó con Juana de la Cruz Santuario y Hidalgo. En mayo 12 de 1808 encontramos a Hilario haciendo parte con José de Arrázola y Ugarte y Francisco Martín Calzada de Bustamante, del Tribunal de Comercio Español el cual operaba en la preciosa casa llamada El Consulado en la calle del Sargento Mayor.

Este Tribunal o Real Consulado de Aduanas y Salinas era una dependencia de la Casa de Contratación de Sevilla, creación del gran reinado de Carlos III y en Cartagena empezó a funcionar a finales del Siglo XVIII. Una especie de Juzgado especializado en comercio algo así como una anticipación de nuestras modernas Cámaras de Comercio, con sus ribetes de 
Aduana y oficios de Proexpo. 

De la unión de Hilario De La Espriella Argüelles y de Lavandera  con Juana de la Cruz Santuario y Hidalgo.

Desciende 

-Hilario Toribio José del Rosario De La Espriella Santurrio. Nacio 4/27/1789.  Se casó con Ventura Aguirre y Ciado de Mompox

Desciende

-Felix María De La Espriella Aguirre. (8/14/1820). se casó con Ramona de la Barrera Aguirre Vásquez

Desciende

-ABELARDO AVELINO DE LA ESPRIELLA DE LA BARRERA
Nació en Mompox.3/20/1927. Se casó con  SUSANA BEATRIZ VILLALBA ARROYO. (N.Mompox.)

Desciende

-Diógenes Regino De La Espriella Villalba. Se casa con  Victoria Raquel Yepes De León

Desciende

-Abelardo Andrés De La Espriella Yepes (nació en San Andrés de Sotavento. 11/29/1911) se casa con Helena Juris  Marsiglia (Sahagún)

Desciende

-Abelardo Gabriel De La Espriella Juris se casa con María Eugenia Otero Aldana. (Sahagún)

Me voy más atrás: los De La Espriella, antes de llegar a España y Colombia, vivían en Italia, pues eran oriundos de esa bella nación, cuando ni siquiera se llamaba así. 

En el siglo XV emigraron de la isla de Sicilia a la capital del reino, Aragón. El sur de Italia hacia parte del reino de Aragón, y ante una tremenda crisis económica, por cuenta de la cual los DELLA SPRIELLA (apellido original), que eran reconocidos empresarios del transporte marítimo, los vinos y toda suerte de artículos, sufrieron una estruendosa quiebra que los llevó a buscar una mejor fortuna en España, lugar en el que el apellido fue modificado como se conoce hoy, De La Espriella. 

Es decir, el apellido fue españolizado para que se entendiera mejor. Teniendo en cuenta el origen noble de la familia en Sicilia, los títulos fueron aceptados en España, como da cuenta el respectivo escudo de armas.

Muchos Años después uno de los patriarcas de la familia en España, Martín De La Espriella, pidió ser enviado como inquisidor a Sicilia para volver a la tierra de sus ancestros.             

Don Abelardo De la Espriella Yépez, era un hombre distinguido con una inmensa capacidad de liderazgo, de recia personalidad, preocupado siempre por los intereses comunitarios. Fue un hombre preparado, inteligente y con ideas avanzadas, entregado a su hogar y al partido liberal orientado por Alfonso López Pumarejo y Jorge Eliecer Gaitán.

Era intransigente en sus conceptos de honestidad, responsabilidad y libertad de pensamiento. Fundó en Sahagún el hotel Maracaibo, que funcionó en la ciudad por muchos años. Era dueño de varias fincas y su actividad empresarial se extendía a otros campos. Fue un hombre inquieto y visionario.

En ese ambiente de ardorosa militancia política se crio Abelardo De la Espriella Juris, imbuido por la oratoria grandilocuente de su padre quien encausó sus inquietudes intelectuales con las lecturas permanentes de la vida y obra de grandes figuras del liberalismo y de las doctrinas sociales de su partido. Todo ese proceso de formación fue estimulado con la libertad de pensamiento y credo.

Su madre doña Elena era una mujer serena y amorosa que se distinguió por la sutil y agradable manera de ser, reconocida por el amor que le prodigaba a su familia y a su pueblo Sahagún. 

Fue educado en su hogar, que es la verdadera educación primaria de las personas, la familia establece las primeras bases de la enseñanza y orienta el aprendizaje de valores, se refuerzan los principios que convierten a los hombres en buenos ciudadanos, y les permite expresar sus ideas libremente, debatirlas, y defenderlas sin el temor que, por diferentes, puedan causarles algún rechazo en la sociedad. 

Estudió sus primeros años en el colegio Andrés Rodríguez Balzeiro, el mejor colegio de Sahagún y de la región para ese entonces, que toma el nombre como homenaje a don Andrés Rodríguez Balseiro, personaje oriundo de Tolú – Sucre, quien llegó a Sahagún como telegrafista, circunstancia que le permitió en sus ratos libres dar clases a domicilio a los hijos de sus amigos más cercanos. Sus estudiantes aún recuerdan su sólida formación académica en Filosofía, Historia, Geografía y Matemáticas. 

Para esa época fungía como profesor de matemáticas y vicerrector de esa institución, el reconocido educador Amadeo Narváez López, dirigido por el médico Manuel Esteban Figueroa Rada, quien descubrió en Abelardo desde sus primeros años, un enorme potencial, dadas su inteligencia, su mentalidad contestataria y su rebeldía innata, virtudes que para otros eran defectos, pero que el ilustre maestro Figueroa logró detectar y encausar. Abelardo, era un problema insoluble para otros maestros de la época, por eso se convirtió en un nómada estudiantil de los colegios de Sahagún, donde duraba muy poco tiempo porque no lo soportaban, no lo entendían y una buena manera de apartarlo era rotularlo con los adjetivos de insoportable, irrespetuoso, indisciplinado, y llegaron a comentar que era incompetente intelectualmente.

En las asignaturas correspondientes a ciencias sociales y filosofía fue un alumno sobresaliente, su rendimiento en matemáticas y ciencias no era el más destacado, pero el Dr. Figueroa, y otros maestros, entendieron que tenía la inteligencia y los conocimientos necesarios para seguir adelante, razón por la cual no obstaculizaron su proceso educativo. Quizás el fastidio que sentía era ocasionado por la falta de alegría, de entusiasmo, de comprensión y de psicología de los docentes de entonces.

El profesor Narváez, un hombre ejemplar y de una cultura envidiable, producto de su afición por la lectura, le dictaba álgebra en tercero y cuarto de bachillerato, esa materia les causaba dificultades a los estudiantes, Abelardo no rendía pero lograba ganar las evaluaciones. Al principio su maestro no entendía cómo se las arreglaba para sacar 4.0 ó 5.0 en las pruebas que se efectuaban, hasta cuando un estudiante le informó que Abelardo esperaba hasta el último momento, para entregarle los exámenes al profesor que le hacía un compañero de curso de apellido Rodríguez, simulando su letra y su firma.

En el gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) se presentaron grandes manifestaciones y violentas protestas estudiantiles infiltradas por agitadores y anarquistas de oficio con lluvias de piedra y cocteles molotov, se enfrentaban con la fuerza pública que trataban de no dejarlas desbordar, los jóvenes, constituían la avanzada de la juventud estudiantil que le apuntaba a ese tipo de explosiones sociales y algunos estudiantes del colegio Andrés Rodriguez en Sahagún, era semillero y epicentro de los sueños y expresiones rebeldes de la región. 

En Lorica, y en otros lugares de Córdoba, se presentaron sangrientos disturbios entre la Fuerza Pública y los manifestantes, a veces con saldos de muertos. Abelardo y un grupo de estudiantes de su colegio decidieron marchar a Lorica, donde ocurrían hechos lamentables, a solidarizarse con los estudiantes y demás manifestantes de esa localidad. Cuando ellos llegaron la refriega había cesado, los bandos se habían retirado a sus cuarteles, solo quedaba rastros de sangre y cadáveres en las calles. La delegación que llegó de Sahagún no alcanzó a participar en el enfrentamiento, pero buscando protagonismo quisieron regresar con pruebas fehacientes de su participación en las cruentas confrontaciones. 

Para lograr su objetivo se quitaron las camisas y las mancharon con la sangre de los caídos, de inmediato regresaron al colegio, donde mostraron a la comunidad las pruebas logradas con su heroísmo. Ante esta actitud "valerosa" fueron ovacionados por el resto de sus compañeros, quienes los reconocieron como dignos representantes de la institución y auténticos héroes de la población.

En la larga relación de amistad de Abelardo y el profesor Narváez, como estudiante y profesor, después como dos ciudadanos del mundo, han compartido memorables anécdotas que fortalecieron la cercanía y son motivo de festejo donde rememoran muchos episodios que enriquecieron la admiración mutua y los lazos de amistad incondicional que mantienen. 

En una ocasión, fastidiado con la necedad de Abelardo, el profesor Narváez lo retiró de la clase y del colegio por varios días, por tanto debía regresar, acompañado de sus padres. 

A raíz de esa situación y tomando como ejemplo la expulsión temporal, en una de sus clases de matemáticas le aconsejaba a sus estudiantes cómo debían comportarse en las clases para que su rendimiento fuera mejor y mencionó como ejemplo el castigo a Abelardo por su indisciplina en el salón de clases.

El profesor cuando estaba hablando no había caído en cuenta que desde el exterior del aula, Abelardo lo apuntaba con una pequeña pistola que usaban comúnmente los tahúres del bajo mundo. Cuando se percató de su presencia, le agregó a su discurso pedagógico una parte diametralmente opuesta a lo que venía expresando: "Claro que él en el fondo es un gran muchacho, es un joven noble que de pronto se fastidió en la clase que no entendía".

Abelardo al escuchar el remate de su charla gritó desde afuera: "Estaba esperando que se refiriera mal de mí para sacarle el otro ojo", en referencia al hecho de que Narváez había perdido un ojo en un accidente años atrás. 

Días después se encontraron, el profesor le pregunté por qué había actuado de esa manera, Abelardo le contestó que solo pretendía asustarlo ya que esa arma no tenía municiones. A partir de ese momento y para siempre consolidaron una fraternal amistad, cada vez que se reúnen recuerdan esos momentos con alegría y se regocijan por haberlos vivido. 

Abelardo continua siendo el amigo incondicional de sus amigos, cuando llega a Sahagún busca al profesor para expresarle su cariño y reunirse con otros cercanos. Un día cualquiera fue al colegio en su vehículo deportivo BMW, estilo James Bond y le gritó en voz alta desde la puerta:  Profe vengo a buscarlo para dar unas vueltas en este carro descubierto por las calles de nuestro pueblo". 

Orondos recorrieron la principal avenida habitualmente concurrida por amigos y desconocidos, de pronto sintieron un grito desde una heladería: " Par de viejos pendejos, ese es mucho carro para ustedes, váyanse para la casa, busquen juicio". Ese enjuiciamiento los impactó y los obligó a cambiar de planes, pero de paso arrimaron a la residencia de un común y querido amigo, el doctor Manuel De Jesús Durango Hoyos, alias el Chule, quien al verlos salió al andén sonriente. Abelardo frenó frente a él y le dijo: "Mira chulito, que belleza de carro, ¿qué te parece? El chule al observar el vehículo y sus ocupantes, le respondió: " Muy lindo, pero es mucho carro para tan pocas braguetas". Esa expresión del Chule fue el estoque final, su espontánea respuesta, aniquiló la alegría de los entusiastas amigos y los obligó a recluirse en sus casas.

Me comentó el Profe Narváez  que Abelardo venía en una lancha de la finca de sus suegros a la población de San Marcos, Sucre. Todos esos caños, ríos, ciénagas y humedales estaban totalmente inundados. La embarcación donde se transportaban con sus suegros y otras personas naufragó por el impacto de un tronco flotante que chocó con ella. Todos los pasajeros del bote se fueron a pique, se salvaron gracias a la intervención de varios pescadores del río San Jorge que pasaban por el lugar en ese momento. Una vez en tierra firme y habiendo recobrado las fuerzas, lo primero que preguntó Abelardo fue por sus suegros, los pescadores le respondieron que se habían salvado y que estaban bien. Cuenta Narváez que Abelardo dijo desilusionado: "Por favor, no me hagan llorar de tristeza". Este episodio fue jocosamente inventado por sus amigos.