El Covid19, miedo y metamorfosis

Publicado por: maria.vargas el Jue, 02/04/2020 - 12:29
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Por: Enrique Herrera.
Enrique Herrera

Eso del Coronavirus da miedo;  devela vulnerabilidades de las sociedades, de los gobiernos, del sistema económico y de la humanidad y  nos lanza al mundo de la incertidumbre espetó con voz asoleada Henry, mi padre. Y las palabras entraron serpenteando por mi oído hasta llegar a mi cerebro pero antes habían pasado por donde siento, por  mi corazón. Respire hondo, él tomó aire y comenzó el diálogo.

Por qué hay  tanto miedo le pregunté? El miedo está en la amígdala cerebral me respondió pero esa amígdala no tiene cerebro pero sí, mucha emoción  y ello hace que a veces dé respuestas desproporcionadas y rápidas o inadecuadas o irracionales a situaciones de peligro. Pero además el miedo es contagioso , se propaga como virus y se encuentra grabado desde la prehistoria en nuestra anatomía cerebral. Venimos a este mundo con el miedo incorporado. 

Ajá, le dije, pero en este caso es un miedo informado,  no es el automático de la amígdala, es racional, está apoyado en las cifras de muertos e infectados y  en la ciencia. Hay razones para tenerlo afirmé. Sí y no contestó: Es cierto que es de cuidado pero está sobredimensionado  porque en el mundo el miedo está en latencia; desde el atentado del 9/11 en Nueva York, con ISIS y el terrorismo cualquier susto nos da pavor;  el miedo viene -songo sorongo- acompañándonos desde hace años pero el Covid lo disparó y a ello ayudaron las fake News, las redes y claro, es el miedo a perderlo todo – y eso no es poca cosa-  pero no te preocupes concluyó: El miedo se agota con el paso del tiempo. No durará mucho. Ojalá -dije- por el bien de la sanidad mental de la humanidad.

Habían pasado algunos minutos de la conversa en los mecedores de la terraza de la casa cuando cambiando de tercio, le dije, Papá el mundo con el covid no está cambiando se está metamorfoseando. 

¿Cómo así? 

El cambio implica una senda evolutiva mientras que la metamorfosis es, por el contrario, un cambio abrupto y repentino en el que lo impensable ayer  es real y posible hoy. Que lo que se descartó como absolutamente inconcebible está teniendo lugar a escala planetaria y lo que se creía fijo e inamovible ya no lo es. Las certidumbres fijas ya no lo son porque con el coronavirus lo sólido ya dejó de serlo y todos, absolutamente todos, estamos expuestos al virus. Es el drama de la fragilidad. 

Con su cigarrillo apagándosele agregó, tienes razón. Las certidumbres eternas se rompieron , -Crash!! -, se estrellaron contra el piso -paf!!-y demostraron ser miopes y erróneas. 

Pero además, con  el coronavirus mi suerte puede ser la tuya y la tuya la mía; nos volvimos interdependientes. El Covid19 nos está enseñando que la Nación no es el centro del mundo (y esto es una crítica a Trump) sino que las naciones deben girar alrededor del mundo  y de la humanidad. El Sol -que es más grande- no gira alrededor del Tierra sino que es al revés y por lo mismo el Mundo no puede girar alrededor de la Nación, debe ser al revés. La cohabitación, tal y como escribía Ulrich Beck, individuo- humanidad-mundo se vuelve imperativa al punto que mundo y nuestra propia vida andarán juntos, de manera estrecha  y quizás indisoluble y el coronavirus traerá una nueva cosmovisión, es decir, otra manera de ver e interpretar el mundo.

Ya para terminar esta conversación me dijo antes de partir,  hijo, el virus corrió el velo y mostró con crudeza la pobreza, la desigualdad,  las injusticias y la poblacion que vive en la marginalidad pero también reclamó la  necesidad de solidaridad y humanidad. Habrá -sentenció- un antes y un después del Coronavirus.

Con el Covid19 se profundizará lo digital, los macrodatos, la minería de datos y la inteligencia artificial. También comenzará la era de la  vigilancia digital. Igualmente habrá una relocalización geográfica de las empresas estratégicas (no todo estará en China) la farmacéutica será una de ellas. Se está abriendo un nuevo mundo.