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Periodista Deportivo

Reconocido periodista deportivo de la televisión Colombiana, con una experiencia de más de 35 años en el cubrimiento y transmisión de los más importantes eventos de Colombia y el Mundo.

Adolfo Pérez

El invicto...

La Selección Colombia acaba de configurar otras dos buenas actuaciones frente a dos seleccionados europeos, uno con una estrella en su escudo desde el 2010 y el otro inflado por su invicto de 12 partidos y una clasificación a la Eurocopa como no ocurría desde 1998.

A los dos se les ganó jugando bien y como no se veía hace mucho, dejando la sensación que lo hizo superándolos con carácter, dominio y formas de un equipo ya armado.

Lo más difícil que existe en el fútbol es consolidar un equipo y mucho más a una selección por el poco tiempo que hay para tener los jugadores, entrenarlos, acostumbrarlos a una idea y poder repetirla una y otra vez hasta que se vuelva rutina.

Los entrenadores siempre están en una cuerda floja tratando de lograrlo y son más las veces que no lo consiguen, porque cuando creen tenerlo, aparecen los imponderables como las infaltables lesiones y sustituir es casi como volver a empezar.

Néstor Lorenzo fue asistente de Pékerman durante 7 años, tiempo suficiente para conocer al futbolista colombiano con sus virtudes y defectos, con lo que decide bien y no tan bien, con sus constantes altos y bajos y a él decidió encomendársele la difícil tarea de levantar un equipo que venía de una dolorosa eliminación de un mundial.

No era nada sencillo, ni por lo anterior, ni tampoco por su falta de experiencia como entrenador principal de una selección y con el poco tiempo que tenía dirigiendo un equipo sin ningún brillo ni nacional ni internacional.

Pero tenía la ventaja de un camino ya recorrido en el banco de esta misma selección, que los jugadores le reconocían, que sabían cómo pensaba, cómo hablaba, cómo actuaba, qué decisiones tomaba, no obstante, a que la responsabilidad y los éxitos recaían durante todo ese tiempo sobre Pékerman.

 Y fue poco a poco tomando sus propias decisiones, polémicas, difíciles, como la de ir cambiando piezas de una generación exitosa, no volver a llamar a Falcao o a Cuadrado cuando no estaban lesionados o jugársela con James cuando se creía por lo poco que lucía en sus equipos, que iba a correr igual suerte que los dos primeros.

Y darle puesto a otros que ya habían estado y no jugaban o jugaban poco como el arquero Vargas, o Borré, o Muñoz, o Cuesta o Lucumí.

 Y en el camino las lesiones le fueron ayudando a cerrar puertas a otros infaltables y casi incuestionables para todos los entrenadores que le precedieron y para él mismo, como Mateus Uribe que difícilmente regresará después de lo mostrado por Richard Ríos que por fin tuvo su oportunidad para hacer en la Selección lo que se le veía en el Palmeiras de Brasil.

Son muchas las decisiones que ha tenido que tomar Lorenzo y la mayoría le han salido bien, los resultados lo confirman. No perder ningún partido desde que llegó ha servido para llenarse de confianza él y que los jugadores la tengan en él en ese camino de construcción del equipo. 

Pero tampoco hay que creer que todo es perfecto. Siempre hay tareas por resolver y no estar convencido que el invicto ha sido porque tiene un equipo invencible.  En todos los partidos que no perdió, se salvó de goles y le metieron otros que bien pudieron cambiar esa estadística. 

Aún tendrá que decidir cuando llegue la Copa América y los tenga a todos disponibles y no por las lesiones, si son Lucumí y Cuesta, o si preferirá la experiencia de Mina y Davison. O si el fulgurante regreso de Mojica fue para borrar de nuevo a Machado y a Borja o simplemente fue porque estaban lesionados.  O si Córdoba encontró por fin puesto como 9 si es que va a jugar con un 9 goleador, o si seguirá acudiendo a la polifuncionalidad de Borré.

Pero así como tiene todavía puntos que resolver, para él y para todos, ya está claro que Camilo Vargas es su arquero y si no lo reemplaza ni en los amistosos, mucho menos lo hará en la competencia oficial.

También Muñoz. O Lerma, que aun con sus errores del final ante Rumania, es fijo en su línea de contención, que Richard Rios le sacó el puesto a Castaño, que Arias y Lucho Diaz no tienen discusión.  ¿Y James? Ya está visto que, para Lorenzo, de entrada o entrando, es otro de los inamovibles en sus convocatorias.  Juegue poco o mucho con su equipo, bien o mal en donde esté, mientras que no esté lesionado, estará y jugará en la selección.

Hasta ahora la selección Colombia no ha perdido en la “era Lorenzo” y eso da entender que las cosas van por buen camino, pero el invicto hay que defenderlo es en la Copa América de Junio que es cuando verdaderamente sirve, compitiendo contra los que son, ganándole a Brasil otra vez y a Paraguay ni se diga y a la Costa Rica de Alfaro que otra vez lo tendremos enfrente como cuando dirigía a Ecuador y nos superó.  Ahí es cuando tendrá valor no perder y ganar será el objetivo. 

Ganarle a España y a Rumania produce ilusión, confianza en que hay con qué, pero será en Estados Unidos donde tendremos los ojos puestos en el compromiso de volver a ser capaces de ganar un título. Han pasado 23 años sin lograrlo, por algo será.

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Adolfo Pérez
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