El pintor de almas

Publicado por: maria.vargas el Jue, 04/03/2021 - 08:26
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Por: Mauricio López González.
Mauricio López González

Nuevamente Ildefonso Falcones nos muestra a Barcelona. Ahora ya no en la época medieval sino al finales del siglo XIX y los primeros años del siglo pasado. Lo hace con su pluma prodigiosa, con el detalle propio de un pintor, y con una trama que nos va llevando hacia las realidades de la sociedad, a sus profundas grietas sociales plasmadas de inequidad que va incubando rabias y venganzas; de enfermedad, de opulencia, de mezquindad, de servilismo. También nos muestra como se desarrolla la vanguardia del modernismo, tanto en la pintura como en la arquitectura, donde la Ciudad Condal se convierte en el baluarte de la estética con sus grandes exponentes, donde Gaudí, Domènech, Puig, Sagnier y tantos otros plasmaron para la posteridad obras (incluso algunas después de un siglo sin acabar, como la Sagrada Familia) que desafiaron lo tradicional y que siguen siendo el emblema de la ciudad.

En ese ambiente, Dalmau es un pintor, contratado en la fábrica de Cerámica de Manuel Bello, oligarca catalán, y donde no solamente demuestra sus dones para la ilustración de los azulejos sino para sus propias obras. Hijo de una pareja de anarquistas, se debate entre el amor de su vida, Emma, sus hermanos Tomás y Monserrat, sus pinturas, sus angustias.

En un dilema permanente, Dalmau, al principio protegido del dueño de la fábrica, se enfrenta a entrar en el mundo del arte burgués o en la diatriba revolucionaria de su familia y sus amigos. En ese viaje, recoge con su pincel los dramas de los trinxeraires, nuestros niños y adolescentes, nuestro gamines, que deambulan por las calles apenas sobreviviendo, y al presentarlos en los lienzos en exposiciones al más alto nivel social se le reconoce su arte como un verdadero pintor de almas. Pero ese mundo de las luces y el espectáculo, termina seduciéndolo y cayendo en el alcohol y las drogas y por ende al abismo, donde pasa por las chabolas de contrabadistas y tratantes de personas, hasta que puede salir, tratar de reconstruir su vida, pero cayendo en la desesperación de ver a su amor de siempre, en situaciones dramáticas y hasta privada de la libertad por los acontecimientos de la Semana Trágica, y tratando de liberarla aún a costa de la suya.

Un final inesperado, típico de la narrativa de Falcones, nos lleva a la invitación a leer de un solo tirón esta magnífica novela, reconociendo la maestría que tiene el autor para beneficio de todos sus lectores.