El reto más grande de Colombia: La educación

Esta columna será larga, pero le garantizo que vale la pena leerla.

Han reformado la salud, han reformado el sistema judicial ¿Para cuándo el sistema educativo? Nos están enseñando de la misma forma hace más de 20 años ¿Cuál ha sido el resultado? Frustrar el nuevo pensamiento y achicopalar al que idealice un método diferente, vamos a terminar “mamando” a nuestros estudiantes. 

Comencemos, para que todos hablemos el mismo idioma y entendamos el punto de la columna hay que pensar en cada momento de la educación: Educación inicial, donde se supone que los “guambitos” deben explorar su medio a través del arte y disfrutar de la literatura, se convierte en un espacio de peligro y en donde se les prohíbe desarrollar habilidades, no nos digamos mentiras, el proceso de selección de las personas encargadas de atender los centros de atención inicial no es el mejor –aunque hay personas enamoradas de la labor- hemos visto múltiples casos en donde se demuestra que a nuestros niños se les atropella física e intelectualmente, si no hacen caso se les pega –para después decir que el niño se cayó- o si se pone a no coger el color como no es, le van es enseñando a las malas. Es decir, si al “chinito” se le ocurre hacer algo diferente a como dice en el libro, le va mal, entonces ¿Qué clase de inicio estamos dando? ¿20 niños pensando y haciendo lo mismo?

Ahora; educación preescolar, la misma palabra nos lo dice, es el paso previo y el primer acercamiento que existe hacia la escolaridad que pretende formarnos como seres íntegros, suena bonito, pero en la praxis vuelve a fallar ¿Error de quién? Del sistema, porque como es posible que, si existe la responsabilidad tan grande de identificar problemas cognitivos en los menores desde tan temprana edad, los docentes se queden atados porque las instituciones educativas públicas no cuentan con el personal calificado para atender estos casos. Aquí entonces podemos ver que la educación preescolar falla desarrollando a un ser humano, porque lo está es preparando para que sea atropellado en la etapa educativa siguiente. Así mismo es importante destacar que los docentes que están destinados para educación preescolar muchas veces son personas de avanzada edad que no tienen paciencia por x o y razón, y, se termina es perjudicando al estudiante porque al mínimo error ya lo están gritando. 

Bien, digamos que ya el “chinito” o la “chinita” cumple 5 años, entra a primer grado y es el inicio de la educación básica primaria, está empezando un camino de 5 años más para culminar un proceso académico. Evaluemos dicho proceso, a los pelados se les enseña a sumar, restar, dividir y multiplicar. Así mismo, a leer, comprender y hacer planas; hasta ahí, nada del otro mundo, pero si hayamos un error gravísimo en esta etapa porque los estamos formando académicamente cuadriculados, pero en temas universales, se nos olvida lo importante de hacer que reconozcan sus entornos y contextos, aquí ya se le debería estar enseñando en que municipio y departamento vive, cuantas comunas existen y cuál es la función del máximo mandatario nacional. De igual manera, es fundamental la educación mental y sexual a esta edad, no basta solo hablar de pene y vagina, lamentablemente vemos que ya no existe etapa de ingenuidad porque en el mismo celular -que ya tiene el chino- se evidencia un morbo significativo, entonces, lo que debemos hacer es anticiparnos asertivamente hacia esos temas que ya no pueden ser tabús.

Ya teniendo entre 11 y 12 años, el muchachito llega a la educación básica secundaria en donde aparece la pubertad y comienzan los conflictos, porque es flaco, que porque es gordo que porque es alto que porque es bajo y se llenan de complejos –Ahí la importancia de formarlos en autoestima- Como cambia el cuerpo, cambia la forma de pensar, pero no se le permite pensar más allá de lo que el sistema quiere que piense. Hablan de Ghandi pero vaya usted e intente solucionar las cosas internas como él –lo acribillan-, en clase se odia la corrupción pero en la institución roban plata que da miedo y nadie hace nada. En fin, un sin número de contradicciones e incoherencias que se deben corregir. 

Para graduarse de bachiller se debe culminar la educación media que es décimo y once. En donde el servicio social debería ser en realidad un SERVICIO A LA SOCIEDAD, pero no, el servicio social es “vaya y acomode libros” “Vaya y cuídeme el salón”. Pero eso es transversal, entremos a lo coyuntural y de estructura, en décimo y once en lugar de ayudarnos a elegir una carrera profesional que sea de nuestro interés y acorde a nuestras capacidades, se matan la cabeza para atormentar con el ICFES. Algo que es importante pero no define que puesto uno ocupa en la vida.

El sistema educativo en Colombia necesita un arreglo, necesita una reestructuración; pero, no puede ser reestructura por los mismos de siempre y tampoco solo por “manes” o “viejas” de más de 40 años, necesitamos que los jóvenes seamos decisorios en esa modificación. Ojalá llegue pronto, si no, tocará exigirla.

También es importante destacar que al momento de graduarse los jóvenes se sienten desorientados, no saben qué hacer, no saben que estudiar ¿Vamos a dejar que los estudiantes sigan así? Es momento de darles más oportunidades. En otra columna daremos continuidad a lo que pasa cuando se entra a la universidad. 

Bonito domingo, gracias por leer esta columna y bendiciones para todos ustedes.

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