Hidrocarburos y energías renovables, el matrimonio perfecto para una economía circular

Publicado por: maria.vargas el Mar, 24/08/2021 - 08:07
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Por: Robinson Pedroza Jiménez.

La pandemia y el cambio climático mostraron las inconsistencias dentro del sistema global de suministro para llevar productos y servicios del punto A al punto B de forma eficiente.

Por esa razón, las empresas empezaron a delinear estrategias más resilientes dentro de sus cadenas de suministro, lo que ha conllevado a fortalecer el concepto de sostenibilidad dentro de una economía circular. Al mismo tiempo, la demanda por productos y servicios más amigables al medio ambiente por parte de los consumidores, contribuyeron a una reestructuración del esquema logístico tradicional de las empresas.

Desde el internet de las cosas hasta la inteligencia artificial, las tecnologías disruptivas están ayudando a las empresas a repensar sus cadenas de valor, con el objetivo de ser más sostenibles y eficientes. Sectores como el energético y el automotriz, entre otros, están haciendo grandes inversiones en tecnología y le apuestan a que la inteligencia artificial desempeñará un papel fundamental dentro de sus unidades de negocio.

En el caso de los fabricantes de automóviles, su estrategia de negocio se ha alineado en torno a la movilidad eléctrica, lo que ha obligado a la industria automotriz tradicional a diversificar sus líneas de negocio hacia un futuro híbrido que eventualmente llegará a ser 100% eléctrico. Producir un vehículo eléctrico requiere de un conjunto de habilidades totalmente diferente al de producir un vehículo tradicional, y las empresas automotrices están buscando la mejor manera de mejorar sus eficiencias de producción, de tal forma que los costos bajen, ya sea fabricando sus propias baterías, así como también haciendo fusiones y adquisiciones de empresas que tengan esas tecnologías e incorporarlas a su cadena productiva.

Hasta ahí todo va muy bien, es claro que el futuro de la movilidad va a girar alrededor de los vehículos eléctricos. Pero nos hemos preguntado, ¿y qué va a pasar con la industria de hidrocarburos?, ¿qué rol juega el sector oil and gas en todo este cambio energético?

Soy un convencido que el gas y el petróleo no van a desaparecer, al contrario, considero que su presencia dentro de esta nueva dinámica de negocios y consumo energético seguirá siendo relevante, y que estas tendencias emergentes han hecho que la industria se ajuste a unas nuevas reglas de juego, donde seguirá siendo un agente de cambio importante en las economías mundiales.

Las oportunidades de expansión para el sector hidrocarburos dentro de esta nueva realidad energética son inmensas. A pesar de que los vehículos eléctricos son impulsados con baterías de litio, van a requerir lubricantes, ya sea para la transmisión, refrigeración de la batería o para la optimización de rendimientos del motor eléctrico, sumado a los microcomponentes electrónicos utilizados para el resto del funcionamiento del vehículo. ¿Y de donde salen estos lubricantes y materia prima para los microcomponentes? Del mismo negocio de siempre, de la refinación de crudo. Por eso insisto, el petróleo no se va a ir a ningún lado, está para quedarse por un buen tiempo más.

Ahora, ¿cómo encaja este panorama dentro de las posibilidades productivas de Colombia? Diría que encaja perfectamente. El país ha dado unos pasos importantes para la consolidación de un modelo de transición donde la diversificación de nuestra canasta energética permite que múltiples oportunidades de negocio sean exploradas, y en este caso en particular, el de los lubricantes para el mercado de vehículos eléctricos.

Para Ecopetrol, como mayor productor de crudo y líder del mercado en el segmento lubricantes, sería muy interesante empezar a competir en ese mercado, y aprovechando que nos encontramos en las etapas iniciales de los proyectos piloto de fracking, en caso tal que los resultados sean los esperados, eso abriría una ventana de oportunidad más que ideal para crear una nueva unidad estratégica de negocio de lubricantes enfocada al mercado eléctrico.

Es más, en un escenario pesimista, y así el proyecto de fracking no llegue a mostrar el potencial que queremos, con la producción actual de crudo también sería posible avanzar en este tema, siempre y cuando se vuelva a redireccionar la estrategia comercial de internacionalización de nuestros lubricantes, y que el grueso de las ventas vaya a los mercados donde el segmento eléctrico tiene más presencia.

El desafío para Ecopetrol y la industria de hidrocarburos colombiana en general, parte del compromiso en adaptarse a una óptica cambiante de políticas e inversiones, y a su vez, también evolucionar de forma gradual pero rigurosa, liderando los esfuerzos para descarbonizar el sistema energético nacional, centrado en los estándares de gobernanza social y ambiental (ESG), y para el caso de Ecopetrol, la sigla TESG, donde la “SosTecnibilidad” parte de la letra T de tecnología, siendo la pieza clave dentro del proceso de transformación hacia un modelo circular.