La copia y el original (Primera parte)

Publicado por: juan.sacristan el Mar, 19/01/2021 - 13:19
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Por: Carlos Salas Silva.
Carlos Salas Silva

Juan David y Carlos han venido a proponerme que llevemos La Bachué, mi Bachué, a Londres y lo he aceptado. Eso fue a finales de año y desde ese momento me he visto sumergido, de nuevo, en ese proyecto artístico que inicié hace cosa de quince años.

Los movimientos en espiral del tiempo que inesperadamente sustituyen el de línea recta al que estamos acostumbrados, algunas veces aparecen con la violencia de los huracanes pero otras de manera tranquila y sin sobresaltos pero, tanto de una forma o de otra, terminan alterando nuestro mundo. Ahora, esa espiral está dando sus giros alrededor de la escultura en bronce que está colocada justo encima de donde me encuentro escribiendo esta nota.

En espiral son las escaleras que unen las terrazas que llevan a la Bachué en mi casa de la Calera a la que he bautizado Casasalas. Y en forma espiral es como las serpientes se entrelazan para retornar a la laguna de Iguaque de donde surgieron la joven Bachué y el niño, su futuro consorte, con el que se reproducirían y poblarían la tierra. 

En espiral es como imagino que dará sus giros el dron con el que filmaremos desde un punto de la carretera de donde se divisa en la montaña Casasalas, hasta ese lugar que es donde habita la obra. Llevaremos a Londres la visión del paisaje muisca que sirve de telón de fondo a la figura en bronce que representa a la Bachué, calco tomado del original en granito procedente de Checoslovaquia que esculpió Rómulo Roso hace casi un siglo.

Un calco también lo es la pieza en yeso de uno de los esclavos de Miguel Ángel que hace parte de la colección Pizano de la Universidad Nacional. Este termina siendo una especie de clon de la obra original que se encuentra en el Louvre, una especie de gemelo que no es idéntico, que no tiene los atributos materiales pero que, en su apariencia, puede sustituir al original en la ausencia de este pero jamás podrá pasar por autentico como se pretende con una falsificación. El calco no es más que una reproducción con fines pedagógicos pero puede llegar a superar al original si se utiliza con fines artísticos. ¿Podría darse esto con mi Bachué?

De la diadema que porta la Bachué surgen cachos como raíces de tentáculos que llevan a distintos lugares de exploración. Comencemos por el mito que considero uno de los más poéticos sobre la creación del hombre dentro de la cultura universal. En Europa supondrán que es conocido por todos los colombianos y que se estudia en las escuelas, especialmente en las ubicadas en la región de donde surgió. No es así aunque Roso soñó con que su lectura fuese obligatoria en las escuelas colombianas…

El historiador Miguel Triana, a finales del siglo XIX, comenzó a indagar sobre las culturas indígenas y la descripción del mito de la Bachué en su libro La civilización Chibcha fue en el que se basó el escultor para su obra:

“En el amanecer de los primeros tiempos emergió de la laguna de Iguaque la diosa Bachué con un niño de corta edad. En las planicies periféricas a Iguaque construyeron su casa y cuando el niño alcanzó una edad adulta se casó con Bachué. La diosa tenía en sus partos cuatro o seis hijos, de esta manera poblaron rápidamente la tierra. Bachué y su esposo recorrían la región mientras poblaban los rincones del país de los muiscas. Cuando muchos hombres hubo en la tierra, Bachué y su esposo ya envejecidos retornaron a la laguna de donde habían emergido. En su despedida, la diosa exhortó a todos sus hijos a vivir en paz y armonía, posteriormente, la diosa y su esposo se convirtieron en dos grandes culebras y descendieron en las aguas de la laguna de Iguaque. Ésta es la madre progenitora de los muiscas”.

En 2010, en un ritual con música y agua retornó la Bachué, lo que fue festejado por la naturaleza con lluvias que causaron la emergencia invernal.