Lo que el COVID nos dejó

Publicado por: maria.vargas el Lun, 16/11/2020 - 19:16
Share
Por: Alejandro Ramírez.

“Tecnología, teletrabajo y automatización” son las tendencias de la economía post COVID. Es el discurso que dió esta semana Jerome H Powell, Director de la Reserva Federal de los EE.UU, durante un panel de discusión del Banco Central Europeo, dirigido por Christine Lagarde y en presencia de Andrew Bailey, Director del Banco de Inglaterra. Y aunque se trata de un discurso de la mayor importancia para el mundo, no merecía haber sido opacado por la polémica que sobrevive a la jornada electoral en su país. Una menuda caracterización de los cambios que el entorno global viene experimentando luego del COVID, le permiten centrar su preocupación en las mujeres, los niños y aquellos empleos del sector servicios que dependen del contacto personal.

“Mujeres por fuera del mercado laboral, sin haberlo elegido; niños que no consiguen el nivel educativo esperado; pequeños negocios y emprendimientos que ven destruir el capital intelectual; trabajadores sin empleo por un largo periodo de tiempo que se desconectan de sus redes de trabajo, perdiendo la vida que llevaban” afirmó Powell, es el panorama que nos rodea y debemos solucionar, “Nos estamos recuperando a una economía muy diferente, apalancada en la tecnología y es mi preocupación que se haga más difícil de lo que era para muchos trabajadores”.

A Powell le preocupa el futuro y la recuperación de sectores asociados al sector servicios, los que a su juicio, han padecido la mayor carga en esta crisis, porque los despidos agravaron la situación de trabajadores con salarios más bajos, con una amplia presencia de mujeres y minorías, desigualdad que acelera el freno de la economía. Y a pesar que los trabajadores desempleados enfrentan la situación mas difícil, los subsidios se empiezan a reducir a medida que nos acercamos al final del año. 

Un análisis que tiende aún mas sombras, si lo superponemos a la realidad colombiana, que este año se privará de los ingresos en el sector servicios, el mismo que venía fortaleciéndose de la mano del incremento en los ingresos del turismo. Ese “nuevo petróleo” que oxigenaba la economía de regiones en crecimiento como la costa atlántica o el eje cafetero, y al que le apuntaban fuertes inversiones en Medellín, Bogotá, Barranquilla y Cali, al punto de ser galardonados como el mejor destino del mundo en los “World Travel Awards”. Una difícil situación que ha venido a agravarse tras el paso de una fuerte ola invernal con efectos trágicos para las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Lo inhabitual de una fuerza mayor e irresistible, como lo ha sido esta pandemia, es la pauta que ha marcado una profunda recesión, tan singular y distinta de las causadas por otros tipos de desequilibrios en la economía, como no experimentaba el mundo desde la gripe española. Y con esa misma fuerza de lo inusual, debe ser su respuesta: uniendo los esfuerzos en todos los niveles del gobierno y la sociedad, no sólo de las autoridades sanitarias, fiscales y monetarias, arropando al sector servicios y los millones de empleos que de él dependen.

El Director de la Reserva Federal de los EE.UU le ha hecho un llamado de atención a las autoridades al rededor del mundo, a evitar a toda costa que los casos de COVID vuelvan a aumentar a niveles que limiten significativamente la actividad económica. Y para el caso Colombiano, no se trata sólo de evitar las anunciadas marchas, sino persistir en las medidas de distanciamiento social y asepsia. Hoy más que nunca, se necesita de su trabajo en medidas que provean a la sociedad del alivio y la estabilidad suficiente, mientras persistan las consecuencias de una pandemia que ha llevado a la economía a sus mínimos, a la vez que se deben limitar al máximo los perjuicios en su capacidad productiva. Y respecto a las medidas de intervención, no ahorrar en aquellas que permitan una recuperación vigorosa, de otro modo la debilidad de la economía será una constante.