¡No más muertes por confusiones de medicamentos!

Publicado por: maria.vargas el Jue, 22/10/2020 - 12:10
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Por: Mauricio Gómez Amín.
Mauricio Gómez Amín

¿Recuerdan el caso del fallecimiento de dos menores de 7 y 10 años en Bogotá, a principios de este año, a causa de una equivocación en la entrega de un medicamento

A todos los colombianos nos dolió conocer esta noticia. En una droguería, a su mamá le entregaron Tramadol, que es un analgésico que sirve para dolores moderados o severos, en vez del antiparasitario Albendazol. Estos generaron una reacción en el organismo de los niños que hizo que presentaran bastante sueño y cuando fueron trasladados hasta un centro asistencial, los médicos lamentablemente diagnosticaron su grave estado de salud y su posterior muerte.  

Historias similares han enlutado familias en nuestro país y en otras han causado un gran susto por el riesgo de la vida del paciente, así ha pasado en Garzón (Huila), Granada (Meta), Cúcuta (Norte de Santander), Tumaco (Nariño) y en otras regiones. Hechos que no se deben seguir repitiendo en Colombia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que una de las problemáticas más alarmantes es la confusión de medicamentos y que los errores entre las personas que entregan y reciben estos productos radica, entre otros aspectos, en la similitud en los nombres de ciertos fármacos y los envases o etiquetas similares. Partiendo de esta premisa y realizando un estudio sobre el estado actual de regulación para el sector de fármacos en el país, se considera de gran urgencia actualizar la legislación colombiana en materia de prevención y adecuación de medidas que, de manera más segura, permitan identificar el proceso de prescripción y entrega de medicamentos al consumidor final. ¡Llegó la hora de actuar frente al problema!

Junto al senador Richard Aguilar radicamos en el Congreso de la República el proyecto de ley ‘Etiquetado novedoso de medicamentos’ para reducir la probabilidad de confusión en la dispensación, formulación y uso de medicamentos por el personal droguista del sistema de salud y pacientes. De hecho, es fundamental que el personal que esté a cargo de la entrega de estos tenga formación técnica, tecnológica o profesional en programas relacionados con química y farmacia. Con la aprobación de esta iniciativa daríamos un gran paso en cumplimiento del deber a la protección de la vida y la salud de los colombianos.

En términos generales, el proyecto comprende que: las medicinas que se comercialicen bajo la Denominación Común Internacional – DCI- o Marca deberán tener apariencia diferente en sus empaques, envases y etiquetas (aplica para reempaque en el ámbito hospitalario); los servicios farmacéuticos (hospitalarios, ambulatorios, farmacias y droguerías) deberán implementar un programa de reducción de errores relacionados con el aspecto similar al sonido y a la vista; además, los establecimientos que expenden medicamentos deben garantizar en su entrega que correspondan la información y el producto. Adicionalmente, resalto que nuestra iniciativa es incluyente con las personas con discapacidad visual con la implementación del sistema de lectura braille.

Este método les permitirá identificar el nombre comercial de los medicamentos, la fecha de vencimiento y el gramaje, es decir, la cantidad de gramos que tiene. En pro de la inclusión y la generación de mecanismos más accesibles para las personas con discapacidad, consideramos importante incluir dentro del proyecto este sistema en el empaquetado de medicamentos con el que blindamos a más de un millón 143 mil personas que registra Colombia con algún grado de discapacidad visual.

¿Qué panorama muestra el país frente al tema? El estudio “Errores de medicación identificados por un sistema de farmacovigilancia de instituciones hospitalarias en Colombia” indica que entre 2008 y 2013, las regiones que presentaron mayor confusión fueron: Bogotá (39,1%), Antioquia (18,8%), Valle del Cauca (16,3%) y Cundinamarca (5,7%). En la muestra de estos hospitales se encontró que entre las variables que pueden afectar el proceso de distribución de medicamentos el 78,84% de las causas es por factores humanos; el 11,09% por problemas de interpretación de las prescripciones y el 7,37% por confusión en los nombres de los medicamentos.

Con este espacio y por las razones que he explicado a lo largo de mi escrito, extiendo un llamado de atención y respaldo al Congreso de la República hacia esta iniciativa para su rápida aprobación, la cual ya superó el primer debate. Estamos en deuda con el sistema nacional de salud y los pacientes colombianos. Está claro que las personas rara vez cometen errores de medicación por negligencia, las fallas se dan por similitudes en empaques o por ausencia de normas. 

Acabemos con esta falencia y exijamos en Colombia etiquetado novedoso de medicamentos. ¡No más muertes por confusiones de este tipo!