Lo que parecía una noche habitual en el sector de la calle 85 con carrera Séptima, en el norte de Bogotá, terminó en un doble homicidio que hoy concentra la atención de las autoridades. Allí, el 11 de febrero, fueron asesinados el empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y su escolta, el intendente retirado Luis Gabriel Gutiérrez Garzón.
El ataque ocurrió en inmediaciones de un gimnasio, en plena zona comercial. De acuerdo con el comandante de la Policía Metropolitana, general Giovanni Cristancho, se trató de un crimen “totalmente planeado”, ejecutado tras un seguimiento previo a las víctimas.
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El sicario recibió una llamada antes de disparar
Las cámaras de seguridad del sector permitieron establecer detalles clave. El presunto sicario vestía traje y corbata, una apariencia que le habría permitido moverse sin levantar sospechas. Permaneció cerca de 15 minutos en el lugar antes de abrir fuego.
Según los registros en video, el hombre habría recibido una llamada segundos antes de disparar. Tras el ataque, los responsables huyeron en motocicleta por la carrera Séptima, lo que activó un plan candado y un operativo de búsqueda apoyado en análisis de grabaciones y testimonios.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, calificó el homicidio como “milimétricamente planeado” y confirmó que equipos especializados de la Policía y la Fiscalía trabajan en la identificación de al menos cuatro personas que habrían participado en la acción criminal.
Aponte Fonnegra era una figura reconocida en el sector agroindustrial. Propietario de la marca Arroz Sonora, directivo de Flexo Spring y líder de la Fundación Aponte Rojas, tenía una trayectoria consolidada en el ámbito empresarial.
Extorsión, entre las hipótesis
Una de las principales líneas que analizan las autoridades es un posible caso de extorsión, fenómeno que, según representantes del gremio arrocero, afecta de manera recurrente a productores del país, especialmente en regiones con presencia de estructuras armadas ilegales.
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Además, dentro de los antecedentes que hoy revisan los investigadores figura un episodio ocurrido en la década de los años 90, cuando Aponte Fonnegra fue secuestrado por grupos guerrilleros, un hecho que marcó su vida personal y empresarial.
Mientras avanzan las pesquisas para esclarecer los móviles del crimen, el doble asesinato reabre el debate sobre la seguridad en el norte de Bogotá y las amenazas que persisten contra empresarios del sector agroindustrial.
