No todo es color de rosa

Publicado por: gabriela.garcia el Lun, 09/03/2020 - 12:12
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Por: Gloria Díaz.
Gloria Díaz

En días pasados durante el  desarrollo de la Cumbre de Gobernadores - Pacto 2020, el Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo, llamó la atención, afirmando que en lo que va corrido del año, se han cometido más de 15 feminicidios, siendo esta la más cruda expresión de la violencia de género; circunstancia que sorprende en un país como el nuestro, en el que las mujeres estamos cada día más empoderadas y activas en nuestros roles y, paradójicamente más protegidas, al amparo de una legislación que reprime con especial severidad este fenómeno delictivo. 

Si efectuamos una mirada retrospectiva, hace solo un par de años, muchas personas a las que se les pudo haber abordado con una pregunta tal como “¿qué hace tu mamá?, podía haber respondido, sin mucho titubeo, algo así como: “ella está en la casa, no hace nada”. Con el paso del tiempo, el papel de las mujeres se ha hecho más palpable en el escenario laboral y en su productividad económica, permitiendo la paulatina visibilización del papel históricamente desempeñado en actividades no apreciadas en su real dimensión, que han dejado en el olvido lo invaluable y fundamental que resulta su presencia y desempeño en el hogar familiar, escenario este en el que con amor y determinación alimentan los sueños, contribuyen a forjar caracteres y hasta el desvelo, cuidan y protegen a los suyos.  

Lo anterior, corresponde a la denominada “economía del cuidado”, una actividad que aunque actualmente equivale a un poco más del 20% del PIB del país, históricamente no ha sido renumerada y ha caído principalmente en los hombros de las mujeres. Sin embargo, el panorama tampoco es el más alentador para aquellas que se encuentran en otros escenarios laborales y sufren la inequidad representada en la gran brecha salarial existente respecto del trabajo del hombre, devengando ingresos que oscilan entre un 16% y un 36% menos que los de sus compañeros, según cifras proporcionadas por la  Veeduría Distrital.

Como sociedad debemos preguntarnos pues, si hay aún mucho camino por recorrer en defensa del papel de la mujer y en la reivindicación de sus reales condiciones de igualdad.

Según el Instituto Nacional de Medicina Legal, a noviembre de 2019 se registraron 796 casos de feminicidio en el país y 23.189 casos de mujeres que se encontraban en riesgo extremo de ser víctimas de este tipo de violencia, ubicadas principalmente en ciudades como Bogotá y Medellín. La misma entidad develó que tras el análisis de los crímenes, el victimario suele tratarse de su pareja o excompañero sentimental, quien decide perpetrar el delito usualmente en las viviendas de las víctimas (59.1%).

En Bogotá, en el 2019, se presentaron 94 casos de mujeres asesinadas, sin embargo, estas no son las únicas cifras y menos aún las definitivas debido a que muchas conductas que se consideran feminicidas, conforme a la descripción legal  que de este delito se ha efectuado, no son consideradas como tales por las autoridades encargadas de investigación y juzgamiento. En este sentido, vale la pena decir que los feminicidios son sólo un referente metodológicamente utilizado con fines ilustrativos, pues son múltiples los tipos de violencia de género y diversas las situaciones en las que tienen lugar condiciones de desigualdad e invisibilidad de las mujeres, ejemplificadas en esta columna mediante el desarrollo temático sobre la economía del cuidado y la brecha salarial. 

En este panorama, el Día de la Mujer debe cumplir un papel fundamental, especialmente en esta época en la que nos encontramos ad portas de dar inicio a  los debates en el Concejo de Bogotá sobre el Plan de Desarrollo. La nueva hoja de ruta para el Distrito está en la tarea de ocuparse de las mujeres en procura de nuestro bienestar, consolidando posibilidades reales para que nos transformemos desde nuestra condición, se nos reconozca el acceso efectivo a la administración de justicia y  para que cada día seamos protagonistas en la toma de decisiones respecto al rumbo de nuestra ciudad. ¡Hoy somos 15 las concejalas en Bogotá, que gran compromiso asumimos, que enorme responsabilidad tenemos!