Padilla: Ascenso de un héroe - Parte III

Publicado por: maria.vargas el Vie, 17/09/2021 - 08:24
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Por: CN (RA) Mario Rubianogroot Román, “Papayo el Velachero”.

MARACAIBO 1823: LA BATALLA FINAL

Quedamos en que así fue como después de algunas escaramuzas, reducidas oportunamente, las naves patriotas, al mando de Padilla, salían de Riohacha, a fines de marzo de 1823, con un propósito al parecer utópico: Forzar la barra de Maracaibo.

Continúo con una bitácora de las acciones previas a Maracaibo:

El 22 de marzo, la Flota colombiana zarpa de Riohacha hacia el puerto de los Taques en la península de Paraguaná, escogido como su centro de operaciones, por ser un sitio habitual de aprovisionamiento para navegantes. La flota arriba el 4 de abril, luego de 13 días de navegación y comienza el bloqueo del Golfo.

El 1 de mayo, una avanzada de la flota colombiana, avista buques españoles. Se trata de una flota del Apostadero de la Habana, que viene al mando del jefe de Escuadra Ángel Laborde. Está compuesta por la fragata “Santa Sabina” armada con 40 cañones, la corbeta “Ceres” de 28 cañones y seguida de bergantines y goletas.

MARACAIBO 1823: LA BATALLA FINAL

 La flota peninsular maniobra con rapidez y se enfrenta a la colombiana. En la batalla naval del Golfo de Venezuela, se imponen la superioridad de fuego de la fragata española y la habilidad de su comandante; son capturadas las corbetas “María Francisca” y “Carabobo”. El bergantín “Independiente” y las goletas “Leona” y “Antonia Manuela” escapan milagrosamente con muy pocos tripulantes vivos. Como en una jugada maestra de ajedrez, Laborde le quita a Padilla, dos de sus fichas mayores y el balance de las fuerzas navales, queda entonces, ampliamente, a favor de los españoles. Laborde dirige su flota a las islas de Curazao para reparar los daños causados por la batalla. 

Padilla: Ascenso de un héroe - Parte III

Dos días después de este desastre, nuestro Nelson colombiano se crece frente al obstáculo inexpugnable, y convoca a bordo de la corbeta “Constitución” (antes de devolverla para Riohacha), el 3 de mayo, una junta de sus destacados oficiales.

—Propongo, dice Padilla, evadir el enfrentamiento con la flota española en el mar y entrar en cambio con los buques menores al Golfo de Maracaibo.

—Capitán el calado no nos permitirá el acceso, responde el comandante de la Independiente.

—No se preocupe capitán, responde Padilla, vamos a despojar de todo peso posible y aliviar los buques. Bajaremos armamento, anclas y pertrechos a bongos y embarcaciones menores.

—Además las fragatas y corbetas hispanas, agrega Padilla, no podrán ingresar por la escaza profundidad del paso que conocemos por “El Tablazo”.

Esa acta memorable, suscrita en la Punta de los Taques, se declara en forma terminante, e irrevocable: “a costa de cualquier sacrificio” se procederá a ocupar el lago y a forzar la barra, para librar batalla definitiva.

A decir del Contralmirante Eljuri Yunes, aquella intrépida decisión acredita a Padilla “como jefe valiente y audaz, de gran iniciativa y de resoluciones extremas y arriesgadas que en ciertos momentos son cruciales en la vida de los hombres dedicados a la carrera de las armas”.

Padilla: Ascenso de un héroe - Parte III

En cumplimiento del exagerado mandato, al amanecer del 8 de mayo, cuando se calculó la estoa, la flota presidida por cuatro bergantines como buques mayores, las siete goletas de la escuadra colombiana y la división de fuerzas ligeras, se dirigen al ingreso del lago, llamado La Barra, que esta protegido por el castillo de San Carlos y las baterías de San Fernando y Zapara. A las 14 horas con viento a un largo y marea alta, entran al canal y el castillo dispara sobre ellos. Los buques no responden pues resulta inútil gastar valiosas municiones contra la fortaleza de piedra; en esa acción recibieron mas de 300 cañonazos, pero al final se realizó el propósito. Dicha maniobra dura cinco días y entre el 8 y el 14 de mayo, cuando la flota puede ya navegar libremente dentro del lago y conquistan los republicanos la superioridad naval en Maracaibo, ……buen presagio de la victoria que se avecina.

El 19 de mayo, la Armada realista, reforzada con nuevas unidades, fondeó cerca de la isla Capitán Chico. Como a las dos de la tarde, los patriotas podían contar sin el catalejo diez y nueve naves enemigas. Los patriotas levaron anclas sobre los peninsulares, como a las 5 de la tarde, aprovechando vientos a favor. Los realistas eludieron un encuentro, replegándose a Maracaibo, por lo cual Padilla, ordena el regreso a Punta Palma.

Padilla: Ascenso de un héroe - Parte III

En cumplimiento del exagerado mandato, al amanecer del 8 de mayo, cuando se calculó la estoa, la flota presidida por cuatro bergantines como buques mayores, las siete goletas de la escuadra colombiana y la división de fuerzas ligeras, se dirigen al ingreso del lago, llamado La Barra, que esta protegido por el castillo de San Carlos y las baterías de San Fernando y Zapara. A las 14 horas con viento a un largo y marea alta, entran al canal y el castillo dispara sobre ellos. Los buques no responden pues resulta inútil gastar valiosas municiones contra la fortaleza de piedra; en esa acción recibieron mas de 300 cañonazos, pero al final se realizó el propósito. Dicha maniobra dura cinco días y entre el 8 y el 14 de mayo, cuando la flota puede ya navegar libremente dentro del lago y conquistan los republicanos la superioridad naval en Maracaibo, ……buen presagio de la victoria que se avecina.

El 19 de mayo, la Armada realista, reforzada con nuevas unidades, fondeó cerca de la isla Capitán Chico. Como a las dos de la tarde, los patriotas podían contar sin el catalejo diez y nueve naves enemigas. Los patriotas levaron anclas sobre los peninsulares, como a las 5 de la tarde, aprovechando vientos a favor. Los realistas eludieron un encuentro, replegándose a Maracaibo, por lo cual Padilla, ordena el regreso a Punta Palma.

En la madrugada del 20 de mayo, la Armada realista, en dos líneas de 11 buques mayores y 14 sutiles, viró sobre los patriotas en momentos en que las naves insurgentes eran lanzadas por un temporal hacia el Tablazo. Aprovechando esta situación, los peninsulares rompieron fuegos a las 10:25, concentrando el ataque sobre el “Independiente”, con la consigna de tomar vivo o muerto al “fanfarrón de Padilla”, tal como lo llamaba el general Morales. Abordado el buque insignia, se trabó combate a lanza y sable. El alférez de navío James Cheytor, oficial de Padilla, caía muerto al izar la bandera de abordaje, que significaba ni dar ni recibir cuartel. Los comandantes españoles Echevarría y Machado caían abatidos.

El “Marte”, acudía presuroso en auxilio del buque insignia. Los realistas se retiraron a sus bases con cuantiosas perdidas. En la refriega Padilla sufrió una contusión en la cabeza por el rebote de una bala, lo cual lo dejó inconsciente ante la angustia de su gente; pero cuando ya lo tenían por muerto, volvió en si, e incorporándose gritó con entusiasmo: “¡Viva nuestra Señora de los Remedios de Riohacha!¡Avanzad muchachos que Padilla no ha muerto!”. “Muy caro pagaron los españoles su propósito -dice el coronel Guillermo Plazas Olarte-, pues tuvieron que retirarse con mas de 15 muertos y 20 heridos, mientras que los patriotas solo 3 muertos y otros tantos heridos”.

Siguieron varias escaramuzas y acciones por parte de los españoles a debilitar a los patriotas al mando del “Zambo de Mozambique”, con que motejaban a nuestro Héroe. Los intentos de comunicación con el ejercito de Riohacha habían sido infructuosos, problema que entorpecía las operaciones combinadas, planeadas de antemano. Padilla “largo lonas” el 27 de mayo rumbo a Quiriquique, a donde llegó al anochecer. El 28 llegó a Puerto Corona y el 29 viró a Moporo con vientos contrarios, operó con la esperanza de establecer contacto con Manrique. Allí los realistas se hallaban bien apostados. Padilla atacó el puerto con 100 marineros, poniendo en fuga al enemigo, que abandonó muchas reses que sirvieron para el racionamiento de sus tropas. En Corona permaneció hasta el 14 de junio, a la espera de noticias del ejercito de Riohacha.

Padilla: Ascenso de un héroe - Parte III