“Sunset Boulevard”: El ocaso del artista y la influencer

5 Octubre 2020, 11:22 AM
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Por: Carlos Yaya.

En la era del cine mudo, el silencio de la imagen permitía que la audiencia se concentrara distinto, mientras la pantalla era ocupada por rostros que exageraban expresividad. Con la llegada del sonido, la realidad de la voz hablada y los ruidos de la cotidianidad configuraron nuevas maneras de crear historias y masificar el entretenimiento. Pero este cambio de paradigma artístico no cambió la dinámica del sistema de estrellas de Hollywood; un mundo donde los actores eran construidos como leyendas con interesantes y excéntricas personalidades detrás de las cámaras y una vida envidiable.

“Sunset Boulevard”, co-escrita y dirigida por Billy Wilder, sitúa su trama a finales de los años cuarenta, en una época donde las películas habladas ya eran un paradigma para la realización cinematográfica comercial. Joe Gills, el protagonista, es un guionista que trabaja a diario escribiendo historias trilladas, esperando que sus obras puedan permitirle estabilidad económica. Quebrado en lo económico y en lo creativo, Joe termina deambulando a las afueras de una gran y decadente mansión. Éste es el hogar de Norma Desmond, una veterana del cine mudo, quien espera la oportunidad para volver al estrellato. Norma le ofrece sustento a Joe, si él accede a destacar las fortalezas de un guión que ella escribió. Joe entiende que el manuscrito está destinado al fracaso, pero igual decide someter su libertad a los designios, las excentricidades y las fantasías de Norma.

El mundo de Norma Desmond es una cruel fantasía para una mujer que supera los cincuenta años en una industria obsesionada con la juventud. Encerrada en una casa inmensa y atendida por un dedicado mayordomo, Norma no puede entender las exigencias del público contemporáneo, solo reproduce la narrativa de la mujer gloriosa que solía ser y alguien que todavía recibe cartas de fanáticos implorando por su regreso “Yo soy GRANDE, son las películas las que se convirtieron en PEQUEÑAS” es la frase que define la forma en la que Desmond supera depresiones y múltiples matrimonios.

sunset boulevard

Norma es interpretada por Gloria Swanson, quien recibió una nominación al Óscar por interpretar a una mujer que pudo haber sido ella. Siendo una veterana del mundo del espectáculo mudo, Swanson devora el escenario con una interpretación increíble, tan tenaz como trágicamente ingenua. Su personaje refleja las consecuencias de una cultura que enaltece la superficialidad de una imagen femenina, atractiva y eterna, que sirve más como un dulce para la mirada masculina y no como un medio para representar con honestidad a las mujeres y sus historias. En una secuencia desgarradora, Norma visita un estudio de cine y es reconocida con respeto por varios trabajadores y artesanos; no obstante, jamás se le guía por fuera de la ficción nociva que mantiene. Sin entender la indirecta de que los dirigentes de los estudios no quieren trabajar más con ella, Norma persiste con su ambición y se somete a dolorosos y humillantes procedimientos para estirar su rostro, sus líneas de expresión y las arrugas de su cuello.

La temática de esta película de setenta años de edad mantiene su relevancia hoy en día, si tenemos en cuenta los límites a los que estamos dispuestos a llegar para vender nuestra imagen en cualquier red social, obtener seguidores y perpetuar la ilusión de un ser humano que no existe dentro de nosotros. Si “Sunset Boulevard” sucediese en 2020, Norma Desmond vendría siendo una influencer incapaz de vender su cuerpo como un producto, pues su presencia le recordaría al público lo que más temen: envejecer.

La cinta también trata sobre cómo la cultura es pervertida cuando las historias que merecen ser contadas son rechazadas por romances baratos, épicas genéricas, entre otras piezas que no tienen nada que decir más allá de su valor como espectáculo. Joe Gills representa este aspecto de la historia porque prefiere aceptar todas las exigencias de Norma, antes que crear una obra original que le permita sentir satisfacción consigo mismo. Cuando por fin logra dedicarse a la construcción de una pieza dramática digna de su experiencia como ser humano, lo hace a escondidas de su benefactora.

El conflicto de Joe queda expuesto a la luz de las aspiraciones de su verdadero interés romántico: la secretaria y aspirante a guionista Betty Schaefer. Siendo la única cuerda en toda la película, Betty descarta todos los esfuerzos creativos de Joe. Para ella, los guiones de Gills son solo efectos desesperados para poder encantar a todo tipo de audiencia al mismo tiempo. Betty sabe que las historias tienen que tratar sobre algo; sobre personas de verdad. Ante la fuerza de un amor mutuo por el arte, Joe mantiene su fachada como gígolo, conservando una relación tóxica con Norma sabiendo las consecuencias: Joe queda sin la posibilidad de escapar de sus decisiones y Norma queda encerrada en un ciclo de autocomplacencia, perdiendo toda conexión con la realidad.

“Sunset Boulevard” es una emocionante travesía que explora la experiencia del artista a través de la industria y sus propias aspiraciones, con una sensibilidad irónica que se niega a catalogar a sus protagonistas como héroes y villanos; al contrario, esta historia trabaja personajes cuya vanidad no es superficial sino la principal fatalidad de una cultura que nos hace enamorarnos de la notoriedad de una imagen y del reconocimiento social, mientras nos empuja a inhibir la expresión más pura de nuestra creatividad.

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