Un espacio para la poesía infinita: "Hagamos un trato" de Mario Benedetti

Publicado por: david.palencia el Jue, 29/04/2021 - 08:36
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Creado Por
Armando Martí
Hoy, para este rincón de la poesía infinita, he escogido su poema “Hagamos un trato”, cuyo contenido me cautivó desde la primera vez que lo leí hasta calar muy profundo en mi corazón.
Un espacio para la poesía infinita
Créditos:
Priscilla Du Preez

Mario Benedetti, nació en la ciudad conocida como el “paso de los toros” en la República de Uruguay, el 14 de septiembre de 1920. 88 años después, un ataque de asma extinguió la vida de este genial poeta, escritor, periodista político y novelista que fusionó las antiguas experiencias de vida de muchos seres que tal vez habitaron en su alma. ¿De qué otra manera podríamos explicar esa fuente inagotable de inspiración para su extensa obra literaria?

Entonces, no es de extrañar, que esta fuese una de la razones que desde la intuición llevaron a sus padres a bautizarlo con cinco nombres: Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno.

Este insaciable deseo de explorar el mundo en todas sus dimensiones, se manifestó desde niño cuando leía de manera desbordada cientos de páginas de los libros de Emilio Salgari y Julio Verne.

Siendo muy joven y a partir de su formación autodidacta, Benedetti plasmaba sin descanso en su pequeña máquina de escribir, todo el torrente de inspiración que quería comunicarle al mundo. Sus primeros siete libros fueron auto publicados hasta lograr ser reconocido por una editorial con su obra “Montevideanos”.

De ahí en adelante, sus más de ochenta obras fueron traducidas a diferentes idiomas, siendo consagrado como un gran escritor y defensor de los Derechos Humanos.

Paradójicamente y debido a sus posturas políticas, se vio obligado a partir de Uruguay y exilarse muchos años en Buenos Aires, Argentina. Luego en Perú, Cuba y Madrid (España), instalándose más adelante en la isla de Mallorca. Más adelante, regresó a su patria y el 17 de mayo del 2009 a las seis de la tarde, Benedetti falleció en su casa de Montevideo.

Hagamos un trato” de Mario Benedetti en la voz del Terapeuta y Escritor Armando Martí© para la sección Konciencia de KienyKe.com. Escúchalo, disfrútalo y compártelo:

Hoy, para este rincón de la poesía infinita, he escogido su poema “Hagamos un trato”, cuyo contenido me cautivó desde la primera vez que lo leí hasta calar muy profundo en mi corazón.

Su lenguaje simple, directo y trasparente contiene matices de redención, amor y esperanza. Precisamente, estos versos fueron escritos en su exilio y pertenecen a su obra “Poemas de otros” (1974).

De igual manera, describe con gran sencillez y profundidad el amor maduro y sano, es decir, sin condiciones y fortificado desde la orilla de los sentimientos tales como la lealtad, la verdad, el desapego y la libertad de ser uno mismo para compartir y no competir en la relación de pareja.

Benedetti ama sin esperar nada a cambio y nos invita a aprender a amar sin preocupaciones, reservas o divisiones, pero sobre todo, sin egoísmo. El trato que propone a su compañera del camino es de afrontar juntos sus defectos de carácter para superarlos y sobre la base de esa nueva actitud, decidir de forma consciente ser felices.

Sin duda, la autenticidad afectiva no necesita de engaños ni manipulaciones pues cuando se ama con libertad, también descubrimos que podemos estar presentes eligiendo el amor y no el temor.

Estos mensajes tan directos y renovadores son los que inmortalizan a este poema tan hermoso como natural. En lo personal, debo confesar que a fin de entenderlo, necesité de algunos años para desaprender muchas creencias limitantes de lo que pensaba era el “verdadero amor”.

Por fortuna, cuando a veces pierdo mi norte emocional, “Hagamos un trato” es el mapa que le devuelve a mi piel y a mis emociones el sentido de seguir vibrando en amor.

Hagamos un trato

Mario Benedetti
Créditos:
Dominio Público

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;

a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

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