La travesía del chamán

Publicado por: felipe.lopez el Lun, 01/03/2021 - 10:32
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Armando Martí
Una vez culminado este camino, el chamán se convierte en un canal que une varias realidades paralelas. Un guía encomendado según su linaje a mantener el equilibrio del planeta para su progreso espiritual.
Armando Martí
Créditos:
Cortesía, Stefano Girardelli

La Madre Tierra ha sustentado no sólo todas las formas de vida que conocemos, sino también las creencias espirituales de la humanidad desde hace más de 40 mil años tendiendo puentes espirituales entre la naturaleza, el hombre y el cosmos. 

Los elegidos para resguardar este conocimiento ancestral y sagrado se les conoce por el nombre de “chamanes”, es decir, personas sensibles y especiales que, a través de la práctica de la contemplación, el ayuno, la oración, los cánticos, los bailes, el control de los deseos, las ceremonias y los rituales sagrados, han logrado desarrollar una comunicación trascendental con todos los elementos del planeta.

La tradición chamánica, se desarrolló como un sistema de ideas entre la totalidad (armonía y dualidad), la energía (fuerza central que regula el cosmos), la sacralidad (relación con la divinidad) y el sentido humano y comunitario de la vida. 

Este vínculo entre el mundo superior, el mundo medio y el submundo, se expresa mediante espacios de dominio e influencia tales como templos, lagunas, montañas y territorios sagrados, al igual que en animales de poder como el jaguar, las aves, las serpientes y plantas medicinales usadas en curaciones para sensibilizar el cuerpo y despertar los sentidos hacia nuevas dimensiones.

El camino del chamán

Para ser un chamán, guardián y guía del espíritu, se necesita empezar a recorrer desde muy joven el camino de la sabiduría siguiendo el legado ancestral y buscando las enseñanzas en varios ancianos, abuelos o taitas de la tribu. 

Este largo proceso de despertar interior, lo convertirá en un curandero y consejero que tendrá potestad al momento de tratar las enfermedades del cuerpo y las emociones, especialmente la oscuridad del alma. 

Después de este proceso, el resultado es convertirse en un auténtico médico tradicional que ha expandido su conocimiento con una visión más integral y natural, como herramienta para detectar y tratar muchos de los desequilibrios energéticos que aquejan a las personas. 

Una vez culminado este camino, el chamán se convierte en un canal que une varias realidades paralelas. Un guía encomendado según su linaje a mantener el equilibrio del planeta para su progreso espiritual.

¿Qué es un chamán?

Chamán
Créditos:
Cortesía, Geran de Klerk

El chamán es un intermediario entre el mundo material y el mundo espiritual, ya que puede controlar el tiempo y los elementos, viajar desde su cuerpo astral a planos adimensionales e incluso equilibrar la naturaleza y sanar a quienes lo necesitan.  

Desde las épocas más antiguas han existido estas tradiciones aparentemente mágicas, las cuales han sido difundidas por medio de la tradición oral o depositadas en textos, códigos, símbolos y significados que se utilizan para producir cambios en el cuerpo, las emociones y la mente de los chamanes.  

Además, estas transformaciones se fortalecen a través de ceremonias donde se ingieren bebidas extraídas de las plantas sagradas como la “Ayahuasca” y el “Yagé”, con las que el chamán ilumina la realidad cotidiana accediendo a otros planos y unificando lo lógico, irracional, instintivo e intuitivo. Siguiendo esta perspectiva atemporal, la unicidad confluye donde la dualidad de las cosas se integran en una sola energía.

Sin duda, aquella especie de insight  (pensamientos luminosos), revela las más profundas experiencias inconscientes, habilitando cambios interiores para una mejor vida basada en la conciencia plena sin el peso de la culpa, la simulación o el desconocimiento de sí mismo. 

Es muy importante comprender, que estas tomas de Yagé no son una “moda” más en un mundo facilista e inconsciente. Por lo tanto, debe ser suministrada y guiada por auténticos chamanes de linaje ancestral, pues ellos son los únicos que conocen los portales para acceder a niveles vibracionales superiores. 

Cuando de forma irresponsable y sin el camino del verdadero ritual se efectúan estas “pseudo-ceremonias”, se corre el riesgo de desequilibrar irreversiblemente el sistema nervioso y en el peor de los casos, incluso causar la muerte. 

Otro sendero de poder sagrado es la danza, cuyo propósito es el de establecer la unión con la naturaleza y activar las capacidades energéticas de la voz medicinal del alma. De esta manera, es posible crear un mundo más cooperativo basado en valores sostenibles en el tiempo. 

La danza sagrada junto con los movimientos del cuerpo, ayudan a entrar en trance y revelan aquellas deficiencias que deben ser superadas y al hacerlo, nos conducirán a encontrar un sentido natural, armonizando el estado del “ser” hacia una auténtica relación respetuosa y amable con todas las cosas. 

Neurociencia y chamanismo

Uno de los pioneros en integrar el conocimiento de occidente, específicamente la neurociencia con la medicina ancestral en una corriente conocida como neo-chamanismo, es el Dr. Alberto Villoldo, un psicólogo PhD y médico antropólogo, quien convivió durante años con comunidades indígenas y amazónicas del Perú. 

Allí aprendió junto con sus maestros la importancia de sanar la energía del hombre, alcanzando una versión más sana, sobria y lúcida mediante la Rueda Medicinal, en otras palabras, seguir cuatro caminos conocidos como: 

1. El sendero del Sur: aprender a dejar atrás la historia personal, desechando como una serpiente su vieja piel para conocer al ser esencial. 

2. El sendero del Guerrero en el Oeste (jaguar): reconocer las energías ajenas como el miedo, la pena, la soberbia, la culpa y la vergüenza que lo mantienen en situaciones y relaciones tóxicas. 

3. El sendero del Maestro en el Norte (colibrí): descubrir las heridas originales y los contratos que ha realizado el alma, los cuales impiden la realización integral.

4.  El sendero del Visionario del Este (águila): es la cúspide de la conciencia que permite observar más allá de lo aparente para sumergirse en el mundo sutil de la verdad personal. 

Un viaje personal

Chamán
Créditos:
Cortesía, Berend Leupen

Por mi parte, he tenido la fortuna de convivir durante algún tiempo y conocer algunas de las costumbres y conocimientos en compañía de Sabios indígenas y abuelos taitas de diferentes tribus de Colombia. 

Como es el caso de mi amigo y guía espiritual, Marcelino Chindoy, quien es médico ancestral y se ha desempeñado como alguacil de la tribu Kamentsa del alto Putumayo, transmitiéndome parte de sus saberes para abrir mis canales de consciencia, luz y sabiduría. 

Esta búsqueda me ha ayudado a complementar mi cosmovisión de la existencia, aceptando todavía más la perfección de la creación. 

Nuestro país, tiene la fortuna de estar unido por los saberes de diversas tribus indígenas como los Kogi (Guajira), Wayuu (Guajira), Arhuaco (Cesar), Ticuna (Amazonas), entre muchas otras, que desde siempre guardan la fuerza mágica y milenaria para equilibrar la fuerza del amor universal.  

Es así como el chamanismo, nos acerca a los orígenes esenciales que habitan en cada uno de nosotros. Ese eterno presente que evoluciona constantemente desde la integración de los elementos vivos, el respeto con los demás seres y la armoniosa convivencia con el entorno. 

Por eso, nuestras raíces indígenas nos recuerdan la importancia de aprender a escuchar los consejos de la madre naturaleza y también a percibir el llamado interior del alma, que nos pide transformarnos en seres más humanos y sutiles, lejos del ego y la obsesión por el poder. 

Todos somos hermanos unidos por un lazo sagrado del Padre Creador y gestados en las aguas cálidas y fértiles de la “Pachamama” (Madre Tierra), llamados a la conciencia superior de coexistir armonizados a partir de nuestra propia divinidad.