Nacemos para ser felices

Publicado por: david.palencia el Jue, 25/02/2021 - 08:54
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Creado Por
Armando Martí
La paz y la agonía están en nuestra mente. De modo que este proceso de sanación emocional debe ser tomado con la importancia, seriedad y compromiso que necesitamos para ser felices.
Nacemos para ser felices - Armando Martí
Créditos:
Evan Leith

De acuerdo con los grandes maestros espirituales, en realidad nacemos para vivir y ser felices. Es nuestro temperamento junto con los defectos de carácter, lo que nos impide sostener este estado de complacencia interior. 

Vivir libres de resentimiento, sin odiar a quienes nos ofendieron, sin vengarnos y lo que es mejor, renunciando a cualquier retaliación. Es así como evitamos juzgar a los demás para buscar de forma consciente nuestra herida esencial, los traumas emocionales y las carencias de infancia, asumiendo y enfrentando los problemas personales con el fin de identificarlos y superarlos. 

La felicidad es saber vivir la vida como una expresión de nuestra alma. Sin embargo, si no logramos comprender las conexiones entre lo que nos sucedió en el pasado y nos afecta en el presente, no gozaremos de la paz y la plenitud interior pues seguiremos estando divididos, sin autoestima, avergonzados y con mucha culpa. 

La voz del Terapeuta y Coach de Vida Armando Martí© para la sección Konciencia de KienyKe.com. Escúchalo, disfrútalo y compártelo:

Sin prisa, pero sin pausa, podemos empezar a identificar cuáles fueron las necesidades no satisfechas de nuestra infancia, sentirlas y dejar de reprimirlas.

Así podemos expresar todas las emociones a través de una terapia psicológica que oriente la catarsis tan necesaria, con el propósito de superar las pérdidas sufridas en la vida, logrando hacer el duelo necesario para cerrar los ciclos abiertos.  

La paz y la agonía están en nuestra mente. De modo que este proceso de sanación emocional debe ser tomado con la importancia, seriedad y compromiso que necesitamos para ser felices.  

Una relación afectiva sana, comienza conmigo mismo para habilitar la relación sana con el otro, sin temor a cometer errores, lejos del perfeccionismo y dándonos la libertad de aceptarnos tal y como somos. 

Por: Armando Martí