Meditaciones para codependientes

30 Marzo 2022, 09:34 AM
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Creado Por
Armando Martí
El sentirse intranquilo, irritable y descontento es, definitivamente, estar en una de esas corrientes. Si se encuentra en una de ellas, trasládese rápidamente a la gratitud.
Créditos:
Fuu J

Por: Melody Beattie

1. Abandone las corrientes emotivamente aflictivas

Cierto día estaba paseando por un parque, cuando llegué a un arroyo. No lo había mirado de cerca. Decidí meterme en el agua y cruzarlo para llegar hasta la otra orilla. Cuando me fijé en él más detenidamente, me asusté y di media vuelta. La corriente era profunda y oscura. No tenia la menor gana de chapotear en ella. 

La mayoría de los maestros actuales, y de otras épocas,  - desde el Dalai Lama hasta Emmet Fox – están de acuerdo en una cosa: manténgase alejado de las corrientes emocionales llenas de aflicción y conflicto. Trate de evitarlas a toda costa. 

Hay por ahí toda una legión de corrientes emotivas: codicia, envidia, negatividad, tristeza, venganza, resentimiento, arrogancia, victimización, dureza de corazón, amargura, control, odio y miedo paralizador, son algunas de ellas. Cuando caemos en una de esas corrientes emotivas, esa emoción tiñe todo cuanto hacemos. 

Una corriente de aflicción es más que una emoción aislada. Es una posición, una postura, una actitud, una conducta que nos envenenara tanto a nosotros como a nuestra vida. Mire a su alrededor. Esté atento. No se descuide y termine cayendo en una corriente de aflicción. Si inadvertidamente ha resbalado en una de ellas, trate de salir inmediatamente. 

El sentirse intranquilo, irritable y descontento es, definitivamente, estar en una de esas corrientes. Si se encuentra en una de ellas, trasládese rápidamente a la gratitud. 

Dios, ayúdame a dejar ir mis emociones, antes de que tales sentimientos se conviertan en una forma de vida. Guía mi pensamiento y la perspectiva de mi vida. Mantenme alejado de esas corrientes aflictivas. 

Meditaciones para codependientes” en la voz del Terapeuta y Coach de Vida Armando Martí© (una adaptación de las frases reflexivas del libro “Meditaciones diarias” por Melody Beattie), para la sección Konciencia de KienyKe.com. Escúchalo, disfrútalo y compártelo:

2. Usted no es un superviviente

Hace muchos años le pregunté a un terapeuta colega en qué consistía ese estado de infelicidad al que tantos hemos dado en denominar codependencia

- Se trata del triángulo dramático Karpman – me dijo -. Alguien intenta rescatar a otra persona de un defecto o un vicio, haciendo algo que no quiere hacer, o que no es asunto suyo el hacerlo. Después, al fracasar, se siente furioso y acosa a esa otra persona. Más tarde termina apartándose de ella, sintiéndose, al mismo tiempo, una víctima. 

En ese momento se me hizo la luz. Como un ratoncillo que gira en su rueda, podía observarme también enredada en ese triángulo. Normalmente estaba siempre tratando de rescatar a alguien, después me enfurecía y, al final, me sentía victima de todos. 

Estaba creando el sufrimiento y el dolor en mi vida. Había dejado de tratar de curar a los alcohólicos. Muchos de nosotros han abandonado esa dolorosa rueda. Sabemos que no es posible controlar la drogodependencia de otra persona, o su depresión, o sus problemas, o su vida. 

Un amigo mío se puso, hace poco, a limpiar enteramente su casa: armarios, estanterías, garaje. Tuvo que alquilar un camión para que se lo llevara todo. 

- No podía imaginarme la cantidad de cosas que había ido guardando – me dijo -. La mayor parte eran trastos, que, en principio, nunca hubiera querido tener. Supongo que todo era debido a que durante mucho tiempo había estado sin blanca. Me había convencido de que, si aquellas cosas se podían conseguir gratis o muy baratas, lo mejor era cogerlas y llevármelas para casa. 

Muchos de nosotros hemos sido meros supervivientes en algún momento de nuestra vida. O no tuvimos oportunidades, o nos convencimos de que no las teníamos. Así que nos agarrábamos a lo que fuera, o a quien fuera, que pudiese surgir en nuestro camino. 

Es posible que usted haya tenido que ser un superviviente de todo lo que pasó; pero no tiene por qué seguir sintiéndolo. No hay necesidad de colgarse desesperadamente de todo lo que se cruce en su camino. Usted, ahora, vive. Y está viviendo plena y libremente. Escoja lo que desee. 

Dios, ayúdame a que me conceda permiso para caminar mi camino con todo mi corazón. 

 3. Deje sus expectativas

Es posible que conozca a alguien, que llegué a citarse con él y que deje que su mente empiece a crear una imagen exagerada de esa persona. Rápidamente, llegará a creer que esa es su alma gemela. Ya no puede vivir sin él; significa todo para usted. Pero, en cosa de tres meses, tal vez de seis, todo se viene abajo. Esa persona ya no cumple las expectativas que usted había puesto en ella. 

Ha perdido su condición de alma gemela. 

- No eres la persona que creí que eras – le dice, cerrando la puerta. 

Naturalmente que no lo es. Es una simple persona, no un producto de su imaginación. Haga la luz en usted. Deje que cada uno sea como es. 

Cuando conocemos a alguien, ya se trate de un amigo o de una pareja, gran parte del éxito o del fracaso de la relación puede deberse a las expectativas que hayamos puesto. 

Nos enfadamos cuando él o ella no se comportan como esperábamos que lo hicieran. Nos sentimos engañados, frustrados, disgustados. Habíamos hecho todas nuestras apuestas a una determinado número, y cuando no es el agraciado nos enfurecemos. 

No mantenga esa expectativas. Si disfruta de la compañía de otra persona disfrútela limpiamente y sin ninguna expectativa. La gente es como es. Se equivocarán y darán traspiés; se recuperarán de ellos o no. Usted no puede controlarlos. Todo lo que pueda hacer es aprender de ellos, amarlos, y disfrutar de su compañía cuando están con usted. 

Libérese de expectativas. Permita que la gente sea como es. Aprécieles por lo que son. Deje que crezca el amor que siente por ellos al margen de sus apreciaciones, al margen de lo que usted esperaba; al margen de eso que la escritora Nathalie Goldberg llama “su mente de mono”. 

Dios, ayúdame para que recuerde que cuando pierdo mis expectativas, puedo encontrar el verdadero amor. 

Por: Armando Martí

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