Comunidades de mujeres: del auge en China a las experiencias inspiradoras en Colombia

En China crecen las comunidades exclusivas para mujeres como espacios seguros frente a la crítica masculina. En Colombia, proyectos como Nashira muestran cómo la sororidad y el liderazgo femenino construyen autonomía y resiliencia
Créditos:
Artesanías de Colombia

En China ha surgido un notable incremento de comunidades exclusivas para mujeres —como viviendas compartidas, hostales, gimnasios, bares y coworkings— donde las mujeres pueden liberarse de presiones sociales y críticas masculinas.

Un ejemplo emblemático es Keke’s Imaginative Space en Zhejiang, donde mujeres se reúnen para cocinar juntas, conversar sin inhibiciones y relajarse sin ropa restrictiva: "No tener que usar sostén ya es una forma de libertad", relatan algunas de las mujeres que asisten al lugar. Estas iniciativas ofrecen refugio frente al acoso y el estrés, facilitando conversaciones íntimas y conexiones profundas.

Este movimiento no busca antagonizar a los hombres, sino brindar un derecho a espacios propios, donde prevalezca la empatía, la sororidad y la libertad emocional. Algunas comunidades también piensan a largo plazo: ofrecer acompañamiento mutuo para la vejez.

La digitalización también impulsa este fenómeno: plataformas como Xiaohongshu conectan mujeres con estas comunidades y difunden estilos de vida alternativos

 

¿Tenemos algo parecido en Colombia?

Lo cierto es que en Colombia no existen comunidades habitacionales exclusivamente femeninas como en China, sí existen iniciativas inspiradoras que comparten valores similares de autonomía, empoderamiento y solidaridad como:

Comunidades de mujeres en Colombia
Créditos:
Nashira Ecoaldea
  • Nashira, un Canto de Amor: en el sur rural colombiano, se creó un eco‑aldea integrada por casas económicas —ofrecidas sin alquiler— para mujeres desplazadas o víctimas de violencia. El proyecto es autogestionado y fortalece la autonomía a través de actividades productivas comunitarias.
     
  • Ciudad de las Mujeres, en Turbaco, esta comunidad segura, creada por mujeres desplazadas, cuenta con más de 100 viviendas, centro educativo, tienda y una cooperativa, funcionando como estrategia de resistencia pacífica.
     
  • Unión Matriarca: una comunidad matriarcal fundada por mujeres que huyeron de violencia. Operan de forma autosostenida mediante la agricultura, el comercio y la artesanía, sin residencia masculina permanente.
     

Adicionalmente, organizaciones como Casa de la Mujer, Sisma Mujer, Liga Internacional de Mujeres por la Paz y Libertad (LIMPAL) y Fundación WWB Colombia crean espacios colectivos para la defensa de derechos, formación y fortalecimiento económico de mujeres. Y en La Guajira y Magdalena, comités comunitarios de mujeres liderados por ONG promueven empoderamiento local, prevención de violencia y educación sobre derechos.

Valor simbólico y posibilidades para Colombia

Las comunidades femeninas chinas reflejan una respuesta creativa ante presiones patriarcales, reclamando autonomía, sororidad y espacios seguros. 

En Colombia, ya existen experiencias tangibles de comunidades lideradas por mujeres, fundadas sobre seguridad, empoderamiento y legado colectivo. Sin embargo, les falta de visibilización y apoyo institucional (de ser necesario). Además, el país mismo debe trabajar en convertirse en un espacio seguro para las mujeres. 

Una inspiración futura podría ser la creación de espacios residenciales de mujeres, orientados a víctimas de violencia o zonas rurales inseguras; o colivings feministas urbanos, como hubs de emprendimiento y apoyo emocional para mujeres —innovaciones que construyan redes de cuidado y crecimiento mutuo

Creado Por
Mariana Mejía
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