¿Alguna vez se ha preguntado para qué los políticos asisten a los eventos deportivos importantes? La respuesta rápida tiene que ver con el baño de popularidad que se puede dar el gobernante en un escenario repleto de medios de comunicación y aficionados, nada más que eso.
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Sin embargo, el presidente de Mauritania, Mohamed Ould Abdel Aziz, quiso cambiar esa percepción. Y lo logró.
El mandatario utilizó su poder y presa del aburrimiento ordenó suspender la final de la Supercopa del fútbol de su país.
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El partido en el que FC Tevragh-Zeina y ACS Ksar, empataban 1-1, fue dado por terminado de manera inesperada en el minuto 65 del segundo tiempo. El título, según informó La Gazzetta dello Spor, se tuvo que definir por penaltis.
Consternados y confundidos, jugadores y cuerpos técnicos de ambos equipos se vieron obligados a definir el campeonato por penaltis. FC Tevragh-Zeina ganó la Copa al imponerse en la tanda.
La decisión del presidente Mohamed Ould Abdel Aziz generó una ola de críticas de grandes magnitudes, razón por la que la Federación tuvo que salir a dar su propia explicación.
"La decisión se tomó por cuestiones organizativas y en común acuerdo con los presidentes y entrenadores de los clubes", dijo el presidente de la Federación de Fútbol, Abhmed ould Abderrahmane.
Pese a que las imágenes muestran lo contrario, el dirigente señaló la decisión de finalizar el partido se tomó teniendo en cuenta la opinión de los dos equipos en disputa. "Eso no significa violar la ley porque es un sólo partido que no condiciona a ningún otro equipo. El fútbol es famoso por su flexibilidad", explicó.
