La OCDE considera que Colombia debe ajustar su política climática si quiere cumplir sus metas. En su evaluación medioambiental más reciente, la organización recomienda aumentar la tasa de carbono y, al mismo tiempo, reducir de manera progresiva las subvenciones a los combustibles fósiles, que hoy terminan anulando el efecto del impuesto.
Aunque el país es de los pocos en América Latina con un gravamen asociado a las emisiones de dióxido de carbono, el balance real, dice la OCDE, es contradictorio. El motivo está en las exenciones y, sobre todo, en las ayudas a los combustibles. Con ese esquema, el saldo final de la tasa queda en terreno negativo, con un valor en negativo de 12,179, algo que la OCDE señala como inusual entre los países donde se ha implementado este tipo de cobro.
La tasa de carbono y el choque con los subsidios
En el informe, la OCDE recuerda que Colombia se propuso reducir en 51 % sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, frente a las que se producirían sin intervención, y llegar a cero emisiones netas para 2050. Pero advierte que, para acercarse a ese camino, habrá que acelerar el paso y corregir señales que empujan en sentido contrario.
La organización apunta, además, a sectores donde el esfuerzo debe intensificarse. Pide atajar y compensar los efectos de la deforestación y actuar con más decisión sobre el sector agrícola. También menciona el transporte, donde las emisiones estarían aumentando a un ritmo rápido.
Reconoce progresos en deforestación. Señala que el fenómeno ha venido bajando desde 2017 y que en 2023 se registró el nivel más bajo desde 2000, según los últimos datos disponibles.
Aire, agua, residuos y biodiversidad, otras alertas del informe
Más allá del carbono, la OCDE subraya problemas estructurales. Uno de los principales es la contaminación del aire, que estima vinculada en 2023 con 7.000 muertes prematuras que se habrían evitado si se hubieran cumplido los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En términos económicos, la mortalidad prematura asociada a micropartículas representó 2,9 % del PIB.
En agua potable y saneamiento, la OCDE destaca que los avances de la última década han sido limitados. Menciona que 74 % de la población tiene acceso a agua potable y que 18 % cuenta con un servicio de alcantarillado domiciliario gestionado de forma segura.
Sobre residuos sólidos, advierte que 48 % termina en vertederos, lo que presiona una capacidad de eliminación que describe como limitada. Añade que, en 2023, cerca de un tercio de los vertederos tenía menos de tres años de vida útil y una proporción similar operaba sin permisos.
Finalmente, recuerda que Colombia alberga 10 % de la biodiversidad mundial, pero que dos tercios de sus ecosistemas están en riesgo. Entre las causas menciona conflictos por el uso de la tierra, expansión agrícola y urbana, industrias extractivas, infraestructura y especies invasoras. La presión agrícola, dice el informe, explica 75 % de la deforestación y la pérdida de hábitats, y pide eliminar incentivos dañinos que agravan esa tendencia.
