Groenlandia: tierras raras y oro en la mira de Trump

Vie, 16/01/2026 - 09:56
La riqueza mineral del subsuelo groenlandés ha convertido a la isla en una pieza clave de la geopolítica global.
Créditos:
EFE

Una isla helada con un tesoro bajo tierra

Detrás del aparente desierto blanco que domina Groenlandia se esconde uno de los mayores tesoros minerales del planeta. Esa riqueza, que incluye desde petróleo hasta tierras raras y oro, es la principal razón del interés que Donald Trump ha mostrado reiteradamente por hacerse con el control del territorio, considerado estratégico tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea.

Con una superficie de 2,1 millones de kilómetros cuadrados, cuatro veces más grande que España, Groenlandia alberga una enorme diversidad de recursos naturales. En su subsuelo se encuentran hierro, grafito, tungsteno, paladio, vanadio, zinc, uranio, cobre y, por supuesto, oro, el metal predilecto del expresidente estadounidense.

El valor estratégico de las tierras raras

El verdadero atractivo, sin embargo, reside en las llamadas tierras raras, un grupo de 17 elementos esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, dispositivos electrónicos de alta tecnología y sistemas de defensa. Entre ellos destacan el lantano, el cerio, el neodimio y el itrio, claves para la transición energética y la carrera tecnológica global.

Las autoridades estadounidenses sitúan a Groenlandia como el octavo territorio del mundo en reservas de tierras raras. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, la isla alberga alrededor de 1,5 millones de toneladas de estos minerales, y dos de sus yacimientos en el sur están considerados entre los más grandes del planeta, aunque todavía no se explotan comercialmente.

Europa y Estados Unidos compiten por el subsuelo

La Unión Europea ha identificado en Groenlandia 25 de las 34 materias primas críticas necesarias para su transición ecológica. Este interés llevó a Bruselas a firmar en 2023 un acuerdo con el gobierno groenlandés para el desarrollo responsable de sus recursos naturales.

Washington no se ha quedado atrás. En 2019, durante la primera presidencia de Trump, Estados Unidos firmó un memorándum de entendimiento con Groenlandia para explorar y desarrollar conjuntamente yacimientos minerales. El acuerdo, que incluía intercambio de conocimiento técnico y científico, está a punto de expirar pese a los intentos de la administración de Joe Biden por renovarlo.

Kringlerne, el yacimiento que despertó el interés de Trump

Uno de los focos principales de atención es el yacimiento de Kringlerne, situado cerca de Qaqortoq, la mayor ciudad del sur de Groenlandia, con apenas 3.000 habitantes. El proyecto fue promovido durante años por el geólogo australiano Greg Barnes, quien en 2019 fue invitado a la Casa Blanca para explicar su potencial directamente a Trump.

Según relató Barnes al diario The West, el entonces presidente quedó profundamente impresionado y poco después comenzó a hablar públicamente de adquirir Groenlandia. Su empresa, Tanbreez, controló el yacimiento hasta 2024, cuando vendió una participación mayoritaria a la estadounidense Critical Metals por decenas de millones de dólares.

Inversiones millonarias y riesgos latentes

En junio de 2025, Critical Metals recibió una carta de interés del Export-Import Bank of the United States, ofreciendo un préstamo de 120 millones de dólares para iniciar la explotación de Kringlerne. De concretarse, sería la primera gran inversión minera en el extranjero impulsada por la nueva administración de Trump, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

No obstante, el historial minero de Groenlandia invita a la cautela. El proyecto de Kuannersuit, cercano a Qaqortoq, prometía convertir a la isla en el mayor productor occidental de tierras raras, pero terminó en una disputa legal internacional. Hoy, la empresa australiana Energy Transition Minerals reclama al gobierno groenlandés una indemnización de miles de millones de dólares.

Una joya geopolítica aún sin explotar

Entre oportunidades millonarias, tensiones políticas y riesgos financieros, Groenlandia se ha convertido en una pieza clave del tablero geopolítico mundial. Su subsuelo promete transformar la economía global, pero su explotación plantea dilemas ambientales, sociales y estratégicos que aún están lejos de resolverse.

Creado Por
Redacción Kienyke.com
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