Will Jimeno tenía 33 años y llevaba apenas unos meses cumpliendo uno de sus mayores sueños: ser policía. La mañana del 11 de septiembre de 2001 comenzó su turno en la Terminal de Autobuses de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, en Manhattan, sin imaginar que pocas horas después estaría atrapado bajo los restos del World Trade Center luchando por mantenerse con vida.
Nacido en Barranquilla en 1967, Jimeno llegó a Estados Unidos junto con su familia cuando tenía apenas dos años. Antes de convertirse en agente de la Policía de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, sirvió en la Marina estadounidense. Había terminado la academia de policía solo meses antes de los atentados. El 11-S transformaría por completo su vida.
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De su turno habitual a las Torres Gemelas
Tras conocerse que un avión había impactado la Torre Norte del World Trade Center, Jimeno y cerca de una veintena de policías fueron enviados desde la terminal de autobuses hacia el sur de Manhattan. La misión era ayudar en las evacuaciones y reforzar a los equipos que ya atendían la emergencia.
Jimeno se integró al grupo dirigido por el sargento John McLoughlin. Junto con otros agentes, buscaban equipos especializados para participar en las labores de rescate cuando, a las 9:59 de la mañana, comenzó a desplomarse la Torre Sur. El grupo se encontraba en la zona comercial situada debajo del complejo.
La caída del edificio provocó que toneladas de concreto, acero y otros materiales se precipitaran sobre ellos. Los agentes Christopher Amoroso y Antonio Rodrigues murieron durante el derrumbe, mientras Jimeno, McLoughlin y Dominick Pezzulo quedaron atrapados.
Menos de media hora después cayó también la Torre Norte. Pezzulo, quien había logrado liberarse parcialmente y trataba de ayudar a sus compañeros, murió durante ese segundo colapso. Jimeno y McLoughlin quedaron solos, lesionados y sepultados aproximadamente nueve metros bajo los escombros.
Trece horas atrapado bajo los escombros
Jimeno tenía una de sus piernas inmovilizada entre el concreto y prácticamente no podía moverse. A su alrededor había oscuridad, humo, altas temperaturas y estructuras inestables. En medio de la incertidumbre, él y McLoughlin hablaron durante horas para tratar de mantenerse conscientes.
Los pensamientos de Jimeno se dirigieron especialmente a su familia. Su esposa, Allison, estaba embarazada de siete meses de su segunda hija. Convencido por momentos de que no lograría salir con vida, pidió a McLoughlin que intentara transmitir por radio un mensaje para que la niña que estaba por nacer se llamara Olivia.
Pasaron cerca de diez horas antes de que sus llamados fueran escuchados. Los exmarines Dave Karnes y Jason Thomas, que habían llegado a la zona para buscar sobrevivientes, consiguieron localizar a los dos policías. A partir de ese momento comenzó otra carrera contra el tiempo.
Integrantes de las unidades de emergencia, entre ellos los rescatistas Scott Strauss y Patrick McGee, trabajaron durante aproximadamente tres horas para liberar primero a Jimeno. Finalmente, cerca de las 11:00 de la noche, el barranquillero salió de los escombros después de unas 13 horas atrapado. McLoughlin sería rescatado varias horas después.
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La larga recuperación de Will Jimeno
Sobrevivir fue apenas el comienzo. Jimeno fue trasladado al Bellevue Hospital, donde tuvo que someterse a varias operaciones y permaneció cerca de tres meses bajo atención hospitalaria. Las lesiones sufridas aquel día dejaron consecuencias permanentes, incluida una parálisis parcial en su pierna izquierda.
Pero semanas después del atentado ocurrió uno de los momentos que más marcaría su recuperación. El 26 de noviembre de 2001, mientras todavía utilizaba una silla de ruedas, pudo presenciar el nacimiento de Olivia. La niña nació justamente el día en que Jimeno cumplía 34 años.
Las secuelas no fueron únicamente físicas. Con el paso de los meses también tuvo que enfrentar el trastorno de estrés postraumático y comenzar un proceso de terapia. Las lesiones terminaron provocando su retiro de la Autoridad Portuaria en 2004.
Su historia llegó al cine
La experiencia de Jimeno y John McLoughlin llamó la atención de Hollywood. En 2006, el director Oliver Stone llevó su historia a la película World Trade Center. El actor Michael Peña interpretó a Will Jimeno, mientras Nicolas Cage encarnó al sargento McLoughlin. La producción se concentró precisamente en las horas que ambos policías permanecieron sepultados y en los esfuerzos de los rescatistas para encontrarlos.
Jimeno también convirtió su experiencia en libros y durante años ha recorrido escuelas y otros escenarios contando lo ocurrido. El 9/11 Memorial & Museum destaca su trabajo con estudiantes para mantener viva la memoria de las víctimas y transmitir las lecciones que dejó aquella jornada.
A 25 años del 11-S, Jimeno, hoy de 58 años, sigue contando su historia desde una perspectiva que va más allá del instante en el que estuvo cerca de morir. Ha visto crecer a sus hijas, acompañó sus graduaciones y reconstruyó su vida junto a su familia.
Para él, recordar el 11 de septiembre también significa hablar de quienes entraron a los escombros cuando otros intentaban salir de ellos y de los compañeros que nunca regresaron a casa. Su supervivencia terminó convirtiendo a aquel policía nacido en Barranquilla en uno de los rostros de las historias humanas que dejó el día que cambió a Estados Unidos y al mundo.
