Inglaterra y Honduras midieron fuerzas en su último partido preparatorio rumbo a Brasil 2014, en un encuentro que sirvió a ambas escuadras para finiquitar los últimos detalles de cara a la máxima cita mundialista. Las pretensiones de uno y otro fueron claras: Los ingleses dominando, los catrachos aguantando, hasta que el clima…
El reloj marcó 21 minutos de juego y el árbitro central suspendió el partido debido al mal clima que azotaba a Miami en ese momento. Una tormenta eléctrica fue la causante que los protagonistas y gran parte del público buscaran ‘escampadero’ en el estadio Sun Life.
Pasados 40 minutos, la normalidad retornó a la capital del sol. Los jugadores realizaron un breve calentamiento y retornaron al campo. Ambos conjuntos volvieron sin ritmo, fríos como la nube que cubrió Miami, y no se hicieron daño hasta que expiró el primer tiempo.
Ya en el segundo, lo que hubo fue una ‘tormenta’ de variantes. Para iniciar, dos por parte del equipo europeo y una del equipo centroamericano. Pese a esas sustituciones y otras que se realizaron minutos más tarde, el partido no cambió en demasía y los goles no se hicieron presentes. Los que si empezaron a aparecer fueron los remates fallidos y entradas fuertes fueron ‘figurita repetida’ en la parte complementaria.
Inglaterra no pudo romper el cero ni con la expulsión del hondureño Bryan Beckeles, que vio la segunda amarilla por juego violento. El partido culminó y los ingleses quedaron con la duda de cuál papel desempeñarán en Brasil: Si el de una nación que fue campeona del mundo o el de un equipo que hará el ridículo en la próxima cita mundialista.
