Un cachorro de 10 meses de la raza bulldog francés, llamado Kokito, que iba con sus amos en un vuelo de tres horas en la aerolínea United Airlines murió durante el vuelo 1284, que iba de Houston a Nueva York. La dueña del perro iba con dos niños, una niña de 11 años y un bebé de meses.
Una de las azafatas obligó a la pasajera a meter en el compartimento del equipaje de mano, el kennel con el perro adentro. Por más que la señora explicó varias veces que allí llevaba al perro, la azafata insistió y argumentaba que era por seguridad, porque podía ser peligroso que alguien tropezara en caso de emergencia. Y la convenció de poner al perrito como si fuera otra maleta.
http://cnnespanol.cnn.com/2017/04/10/arrastrado-a-la-fuerza-united-airlines-saca-a-un-pasajero-de-un-vuelo-con-sobrecupo/
El perro lloró y ladró hasta el momento del despegue del vuelo, cuando hizo silencio. La mujer, que iba con dos niños pequeños, no dijo nada más.
Al momento de sacar la pequeña jaula, el perro estaba muerto, en Nueva York.
Uno de los pasajeros del vuelo 1284 de United Airlines describió lo que pasó en un post de Facebook junto a unas duras fotografías del animal: “Estuvo amontonado dentro del compartimiento superior sin aire ni agua (…). Al abrir el kennel no hubo respuesta cuando la familia lo llamó por su nombre. Sostuve al bebé mientras la madre intentaba resucitar al animal. Lloré con ellos y mi corazón se rompió cuando me di cuenta de que se había ido”, relata June Lara.
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El post de Facebook termina con una contundente queja: “A United Airlines no le importa la seguridad de sus viajeros peludos. Esta familia pagó 125 dólares para que su mascota fuera asesinada frente a ellos. No hay excusa para el dolor que están sufriendo”.
United Airlines pidió disculpas por el incidente y devolvió el dinero completo de los pasajes de la familia, incluido el del perrito.
La azafata tomó la decisión equivocada de forma personal, pero la compañía asume la plena responsabilidad.
No es la primera vez que United Airlines tiene problemas con el transporte de animales. El año pasado un conejo gigante falleció en la bodega de uno de sus aviones, provocando una demanda que le dio la vuelta al mundo. Trascendió que en 2017 murieron en sus vuelos 18 animales y 13 reclutaron heridos, según estadísticas del Departamento de Transporte.
La azafata incumplió con la normativa de la empresa, porque los animales que van debidamente en su kennel que debe cumplir con medidas y pesos específicos, deben ir debajo del asiento delantero del pasajero. Ponerlos en el compartimiento superior contradice las normas de los vuelos.
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