Mientras Dilma Rousseff recibe la llama olímpica en Brasilia y asegura que Río 2016 se llevará a cabo de manera exitosa, los escándalos de corrupción que azotan Brasil no se detienen. La Fiscalía del vecino país, en cabeza del Fiscal General Rodrigo Janot, acusó formalmente a la presidenta y a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, de obstaculizar las investigaciones por el caso de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.
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Si bien mucho se especulaba sobre la vinculación de Lula en el caso de Petrobras, y de la interferencia de Rousseff para dilatar las investigaciones al nombrar ministro a su predecesor, en esta ocasión la Fiscalía pidió que se adelantaran procesos contra ambos líderes del Partido de los Trabajadores (PT).
En las últimas horas, según informó el diario O Globo, Dilma estaría pensando en presentar formalmente su renuncia y convocar a elecciones anticipadas el próximo 2 de octubre.
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El caso de la petrolera también perjudicó a otros miembros del PT. El exsenador Delcídio do Amaral fue arrestado en noviembre del 2015 al comprobarse su responsabilidad en irregularidades durante la compra de una refinería. El entonces congresista, que fue inhabilitado, también se comprometió a colaborar con la justicia a cambio de beneficios judiciales.
La Fiscalía también pidió abrir investigaciones contra otros miembros del PT: el Ministro de Educación, Aloizio Mercadante, y Marcelo Navarro, miembro del Supremo Tribunal de Justicia. Las declaraciones de Delcídio do Amaral fueron fundamentales para establecer la relación entre los dos políticos con el mencionado caso de corrupción.
El escándalo de Petrobras estalló al descubrirse en 2013 una red de lavado de dinero. Las investigaciones lograron determinar que las actividades ilegales estaban relacionadas con un desvío del 3% del presupuesto de la petrolera, el cual era dirigido a sobornos a empresarios y políticos, entre los cuales se encontraba Lula.
Pero la oposición tampoco se libra de las investigaciones. El fiscal Janot también pidió abrir investigación contra el líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves, quien fue el principal contrincante de Rousseff en las pasadas elecciones.
En esta oportunidad también fueron declaraciones de do Amaral las que despertaron sospechas de las autoridades. Según sus confesiones, Neves estaría involucrado en un caso de lavado de dinero en la hidroeléctrica estatal Furnas. Al parecer en 2005 el líder del PSDB pidió al presidente Lula que Dimas Toledo estuviera en la junta directiva de Furnas. Se cree que Toledo desviaba fondos de la empresa a cuentas en paraísos fiscales a nombre de Neves.
Además, en el mismo caso estarían involucrados el Presidente de la Cámara Eduardo Cunha (PSDB) y el Ministro de Comunicación Social Edinho Silva (PT).
