La senadora Clara López, integrante del Pacto Histórico, formalizó este 31 de enero su candidatura presidencial ante la Registraduría Nacional del Estado Civil. La inscripción se radicó en el primer día del periodo habilitado y la ubica como la primera aspirante en pasar de la precampaña a la fase formal del proceso, en un calendario que ya empieza a exigir definiciones concretas.
¿Quién es Clara López?
El movimiento de López no es solo un trámite. En un año de reacomodos, su inscripción temprana funciona como una señal política: fija una ruta clara y le da a su campaña un punto de arranque institucional, con plazos y requisitos ya en marcha. También la distingue frente a sectores que todavía están midiendo si van a consulta, si esperan acuerdos o si amarran alianzas antes de formalizar.
El calendario que se activa desde hoy
La Registraduría informó que la inscripción de fórmulas presidenciales y vicepresidenciales estará habilitada desde el 31 de enero y hasta el 13 de marzo. En esa ventana pueden inscribirse candidaturas respaldadas por partidos y movimientos con personería jurídica, por coaliciones, por grupos significativos de ciudadanos y por movimientos sociales. En el mismo periodo se inscriben los promotores del voto en blanco. El procedimiento exige radicación personal en Bogotá, con agendamiento y entrega previa de soportes formales.
Además, existe una regla clave para quienes se definan por consulta: si una candidatura resulta seleccionada en las consultas presidenciales del 8 de marzo, podrá inscribirse dentro de los cinco días hábiles siguientes a la declaratoria oficial de resultados, según la Ley 1475 de 2011. En la práctica, esto abre dos ritmos paralelos: campañas que se inscriben desde ya y campañas que esperan el resultado de marzo para formalizarse.
¿Qué implica inscribirse desde el primer día?
Al formalizar su candidatura ahora, López consolida una ruta directa hacia la primera vuelta y queda por fuera del mecanismo de consulta de marzo. Desde este punto, su campaña entra en una fase más exigente: ajustar equipo, organización territorial y definición programática a un cronograma que ya corre. Y mientras el resto del tablero se sigue moviendo entre consultas, avales y eventuales controversias, su inscripción marca un hecho básico pero contundente: la carrera presidencial de 2026 ya empezó a contarse con nombres propios.
