Gustavo Petro dejó la Presidencia el pasado 7 de agosto, pero durante los próximos doce meses hay algo que no podrá hacer libremente: salir de Colombia sin permiso previo del Senado.
No es una sanción, ni una medida del nuevo gobierno, ni una norma creada para Petro.
Es la Constitución.
El artículo 196 establece que durante el año siguiente a la terminación de sus funciones, un expresidente no puede salir del país sin autorización previa del Senado.
Esa disposición explica la carta que Petro acaba de presentar, en la que solicita autorización para salir de Colombia durante un año y atender compromisos de carácter personal, social, político y académico.
Hasta ahí, el procedimiento es constitucional.
Lo llamativo viene después:
Petro no está pidiendo permiso para un viaje. Está pidiendo autorización para un año.
Precisamente el mismo período durante el cual la Constitución somete sus salidas del país al permiso del Senado.
Y ahí aparecen las preguntas.
¿Por qué un año? ¿Qué agenda internacional tiene prevista? ¿Cuánto tiempo permanecerá fuera de Colombia? ¿Se trata de varios viajes o contempla establecerse temporalmente en otro país?
Preguntar no significa afirmar que Petro pretenda huir del país. No existe fundamento para concluir algo semejante únicamente a partir de esta solicitud. El expresidente está cumpliendo un requisito constitucional.
Pero el momento político inevitablemente genera atención.
Petro acaba de entregar el poder después de cuatro años en la Casa de Nariño y, apenas comienza el nuevo gobierno, solicita una autorización que podría permitirle viajar al exterior durante prácticamente todo el período en el que la Constitución exige ese control.
Ahora será el Senado el encargado de estudiar la solicitud.
Petro tiene derecho a pedirla y el Senado deberá decidir sobre ella.
Pero hay algo que debe quedar claro para los colombianos:
Petro necesita permiso para salir de Colombia porque acaba de ser Presidente. No es persecución, no es una decisión del nuevo gobierno y no es una medida excepcional. Es la Constitución.
La verdadera pregunta es otra:
¿por qué quiere autorización para todo un año?
Ahora la palabra la tiene el Senado
“Si el Senado dice no, Petro no queda preso ni detenido. Pero constitucionalmente no puede salir del país. Y si decide hacerlo de todas maneras, abriría un escenario jurídico y político inédito: estaría desconociendo de manera directa una prohibición de la Constitución.”
