Las batidas de reclutamiento continuarán: general Jorge Suárez

Las batidas de reclutamiento continuarán: general Jorge Suárez

5 de Febrero del 2015

A pesar de que lleva sólo un poco más de dos meses al frente de la jefatura de reclutamiento del Ejército, al mayor general Jorge Suárez no le tiembla la voz  al revelar que las batidas o compelaciones (palabra que prefiere utilizar por sonar menos escandalosa), no se acabarán de la noche a la mañana mientras hayan remisos o jóvenes que no quieran definir su situación militar.

Lea también, Las ‘batidas militares’: ilegales pero siguen sucediendo.

“Las compelaciones están autorizadas por la ley. En este momento tenemos 950 mil remisos, que son los que conducimos para que reciban la información correspondiente, y no nos podemos quedar sin jóvenes que le sirvan a la patria. La invitación es que se inscriban, asistan a las concentraciones, definan su situación militar, y ya no habrán batidas como las llaman, porque estamos es cumpliendo la ley”, le dijo el oficial a Kienyke.com.

También lea, El misterioso afán del gobierno por ascender a oficiales cuestionados.

Sin embargo, a pesar de esa tajante respuesta, el general indicó que actualmente se están revisando los protocolos que usa el Ejército a la hora de conducir a los jóvenes remisos para definirles su situación, e incluso fue más allá y reconoció que se han presentado unos incidentes que serán corregidos.

Direccion de reclutamiento ejercito

“Nos reunimos para capacitar a nuestros hombres en los diferentes distritos para que no hagamos malos procedimientos; pero si se presentan nos toca actuar y tomar las medidas disciplinarias correspondientes, porque no podemos fallar. Los militares tenemos que ser personas transparentes, actuar conforme a la ley. Estas acciones hacen que bajemos en rating y no podemos darnos el lujo de eso”, dijo enérgicamente.

Los malos procedimientos a los que hace referencia el alto oficial del Ejército son los que ha reprochado en reiteradas ocasiones la Corte Constitucional, tribunal que ha advertido que deben acabarse las batidas en las que jóvenes remisos son subidos a un camión y se los llevan sin siquiera tener la oportunidad de llamar a un familiar. Estos hechos pueden configurar incluso el delito de secuestro simple, ha expuesto la alta Corte.

Ya con voz baja el general Suárez indicó que por estos hechos que se han presentado, actualmente hay 14 investigaciones disciplinarias en curso al interior del Ejército.

Según dijo, de comprobarse malas actuaciones de los uniformados encargados del reclutamiento, las sanciones pueden ir hasta la destitución o el arresto.

En una reciente sentencia, la Corte Constitucional también le jaló las orejas al Ejército por no responder a tiempo las objeciones de conciencia o resistencia de los ciudadanos a no cumplir con la obligación de prestar servicio militar por convicciones religiosas, morales o éticas.

Al respecto, Jorge Eliécer Suárez indicó que la jefatura de reclutamiento del Ejército sí está cumpliendo con los términos para responder las objeciones de conciencia que son radicadas.

“En el caso de las iglesias cristianas, que es lo que más nosotros recibimos, son peticiones que deben venir respaldadas por el pastor de esa iglesia. Esos documentos que anexa el joven los debe presentar con un derecho de petición y se hace ante los comandantes de distrito, que están a lo largo del territorio. Tenemos 63 distritos en todo el país, y estos distritos están en la obligación de nombrar un comité psicológico y jurídico para resolver la petición, y en quince días darle una respuesta”, resaltó.

Según reveló el jefe de reclutamiento, el año pasado el Ejército recibió 173 solicitudes de objeción de conciencia, de las cuales 53 fallaron a favor del ciudadano, “lo quiere decir que no prestaron el servicio, pero los otros 120 les tocó prestar el servicio porque no se demostró la objeción de conciencia que presentaron”.

Sin embargo, el oficial dejó entrever que se está abusando de esta figura.

Ya entrando más en confianza en la conversación con el oficial, éste reveló que este año no se va a bajar el número de hombres que tienen que ser reclutados, pese a que el proceso de paz esté en su recta final.

“La ley nos ordena hacer unas incorporaciones y tener la cantidad de soldados que se requieran para mantener la seguridad. Los grandes analistas que han participado en diferentes procesos de paz, dicen que después de la guerra, en el posconflicto, la delincuencia se incrementa con los desmovilizados, por lo que se necesita mayor seguridad”, indicó.

Según destacó, este año el Ejército tiene previsto incorporar 83 mil soldados nuevos de las diferentes modalidades: bachilleres, soldados campesinos y soldados regulares, el mismo número que fue reclutado el año pasado.

No obstante, el oficial anunció que la cantidad de soldados voluntarios va bajar una vez se firme la paz, pero se mantendrá el número de los soldados regulares, calculados en 75 mil.

De otro lado, el uniformado le reveló a Kienyke.com que se está estudiando que la cuota de compensación, que es el monto que tiene que cancelar un joven que no quiere prestar el servicio militar, baje su precio hasta en un 20 por ciento.

“Hay un proyecto en el Ministerio de Defensa que se está analizando, que quiere reformar una ley de 1993. El costo actual de pagar la cuota de compensación es el 60 por ciento del sueldo básico que devengue la persona, más el uno por ciento del patrimonio líquido familiar. La idea es reducirlo a un 40 por ciento”, señaló.

Entre los avisos parroquiales que quiso hacer público el general a través de Kienyke.com, está la entrega próximamente de una nueva sede del Ejército donde se realizarán las concentraciones de jóvenes que quieren resolver su situación militar, y la atención al público para diligencias como sacar el duplicado de la tarjeta militar.

Por lo pronto, y ante las reiteradas denuncias sobre la mala atención y trato de los militares a cargo de la atención al público, el general Suárez indicó que ya dio instrucciones a los comandantes de distrito a nivel nacional para que se mejore en sus relaciones con la comunidad.

Respecto también a numerosas quejas por el servicio de la plataforma virtual que dispuso el Ministerio de Defensa para tramitar la tarjeta militar, Jorge Eliécer Suárez admitió que se han presentado dificultades, pero se comprometió a que antes de finalizar este semestre estará ya en perfecto estado para que sea consultada.

“En el momento de mayor temor en mi vida me di cuenta que Tirofijo no era una figura decorativa”

General Jorge Eliecer Suarez

Escudriñando en la vida personal del general, nos encontramos cuál fue el mayor momento de angustia que vivió en su carrera militar.

“La época más difícil para mí fue la del Caguán y el proceso de paz. Yo fui comandante del Batallón Cazadores que quedaba en San Vicente del Caguán (Caquetá). Cuando llegué encontré un batallón en el que la gente lloraba de sentimiento, porque uno aprende a amar a su Ejército, a querer sus instalaciones; es como si fuera la casa de uno, y tener que dejarla por decisiones políticas, es duro”, manifestó.

Jorge Eliécer siguió relatando que en esa época el Gobierno le cedió a las Farc 42 mil kilómetros cuadrados, y allí ellos se concentraron. “Cuando lanzaron el Movimiento Bolivariano por una nueva Colombia, ‘Tirofijo’ formó más de 4500 hombres. Ahí fue cuando entendí que ‘Tirofijo’ mandaba en las Farc, y ese mito que nos hacían creer que él era una figura decorativa en las Farc no era cierto. Todo el mundo le rendía cuentas”.

Además relató una anécdota que poca veces cuenta cuando estuvo allí en el Caguán. “Un campesino de San Vicente del Caguán llegó llorando una noche con su hija de doce años a decirme: coronel le entrego a mi hija, porque no quiero que las Farc se la lleven y no supe qué hacer con una niña de doce años, e inmediatamente llamé al Bienestar Familiar y les hicimos entrega de esa niña”, afirmó.

Por último y de manera jocosa, el jefe de reclutamiento del Ejército indicó que la familia “no me llama para que les ayude a resolver su libreta militar, porque los he metido. Ya llevo como a diez que han prestado el servicio, entonces ellos saben que yo estoy en este cargo y que en vez de ayudarlos a salir, los ayudo es a meter; entonces ya ni me llaman”.