Santos: Cuatro meses para una paz sin impunidad

Santos: Cuatro meses para una paz sin impunidad

13 de julio del 2015

El presidente Juan Manuel Santos reconoció que si en cuatro meses la mesa de diálogos con las Farc no alcanza un acuerdo en materia de justicia, “quiere decir que no nos vamos a poner de acuerdo nunca, y si no nos ponemos de acuerdo en ello simplemente no habrá paz”.

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De esta forma, en entrevista con W Radio, el primer mandatario amplió detalles sobre el plazo de 16 semanas que contarán desde ahora para verificar si se cumplen las condiciones del desescalamiento del conflicto.

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“Por fin veo clara la luz al final del túnel y esto me llena de confianza y de esperanza. Vamos a lograr esa paz que ha sido tan esquiva”, había insistido el domingo el Presidente en alocución nacional. Ahora, ante un medio de comunicación, describe las razones que considerará para definir si continúa o pone fin al proceso de paz con las Farc.

Primera evaluación: justicia

“El ambiente es positivo y además es necesario, porque si en cuatro meses no llegamos a un acuerdo en lo fundamental en materia de justicia quiere decir que no nos vamos a poner de acuerdo nunca, y si no nos ponemos de acuerdo en ello simplemente no habrá paz”, dijo Santos en entrevista con W Radio.

De esta forma fue descrito el “reto más grande” que atraviesa el proceso tras 32 meses de diálogos con las Farc en Cuba.

El presidente insistió que no habrá amnistías ni indultos a los crímenes de las Farc, así que la eventual justicia transicional incluirá alguna pena (así sea alternativa) para los responsables.

“Acá no puede haber amnistías; negociaremos dentro del Tratado de Roma y las amnistías hoy no se aceptan, y no se aceptan por nuestra Constituciones”, remarcó.

Proceso de paz C

Segunda evaluación: resultados del desescalamiento

En la entrevista con W Radio, Santos también insistió que en cuatro meses sabrá si las Farc, realmente, cumplen su promesa de tregua que comenzaría el próximo 20 de julio.

“Cómo vamos en el desescalamiento, eso es lo que vamos a verificar dentro de cuatro meses. Cuatro meses se consideró tiempo suficiente para las subcomisiones. Pero quiero dejar claro que las Fuerzas Armadas seguirán garantizando la seguridad de todos los colombianos”, sostuvo.

“El desescalamiento no es el cese bilateral; es una herramienta para quitar intensidad del conflicto. Las Farc anunciaron su cese ofensivo y nosotros vamos a ver cómo podemos responder a esa decisión, porque hoy el Derecho Internacional Humanitario obliga a las Fuerzas Militares al uso proporcional de la fuerza. Es decir: si hay un cese, las fuerzas armadas seguirán protegiendo a los colombianos pero hay que quitarle intensidad”, explicó.

Tercera evaluación: lo que digan los garantes internacionales

La ONU, los países garantes y acompañantes del proceso, la Unasur y la Iglesia Católica influirán en la evaluación de Santos para que, en noviembre próximo, se diga si vale la pena o no continuar con la mesa de conversaciones.

“El Vaticano tiene toda la disposición de intervenir en el proceso. Están más que dispuestos en ayudar en el momento que se requiera, y siempre han estado presentes y dispuestos”, dijo.

Al mismo tiempo mencionó las voluntades de los países latinoamericanos, Estados Unidos y Europa, quienes tienen enviados especiales para el seguimiento y respaldo al proceso de paz.

Naciones Unidas también se comprometió a verificar la tregua anunciada por las Farc, que comienza el próximo 20 de julio.

Hacia el cese bilateral o el reinicio de la guerra

Tras estos cuatro meses, con las evaluaciones que planea Santos, se sabrá si el proceso en realidad entra al punto de definitivo no retorno y las partes pueden avanzar al cese bilateral y definitivo de hostilidades, que en otras palabras implica el fin del conflicto. El escenario contrario es el rompimiento de los diálogos y el recrudecimiento de la guerra contra las Farc.

Para ese momento, confesó Santos, se podría aplicar la propuesta del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez quien sugirió concentrar en un territorio a la guerrilla como garantía para verificar el resultado de cualquier voluntad de tregua.

“Necesariamente tendremos que pasar por ese paso de concentrar a la guerrilla en ciertos sitios (…) El desacuerdo con Uribe es que él ha dicho que eso debió hacerse desde el principio”, explicó Santos.

Finalmente el mandatario dijo que aún creía en la voluntad de las Farc conseguir una solución negociada al conflicto, y que esa fe era lo que lo mantenía sentado en la mesa. “Sigo creyendo que las Farc sí quieren llegar a la paz, de otra forma no estaría sentado con ellos”.